18 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Indiferencia cobarde.

10 de marzo de 2014

Preferible esto a ser señalados por  viajar en el avión del engaño, confundiendo apoyo con lealtad fingida o conformismo. La autenticidad de la confianza, de mi confianza, no está en crisis. Pero es hora de rebobinar el  juego anterior y de mirar hacia atrás para espulgar las razones por las cuales la selección ofreció tan pálida imagen, en contraste con la exuberancia de su futbol de hace un año que encantaba y seducía. Sobre todo, si los protagonistas son los mismos.

Dice Pekerman, en sus mañas verbales, que es un irrespeto hablar de plan b o c, en el caso Falcao. Invierte el profesor las prioridades porque irrespeto es no plantear soluciones  a la ausencia del tigre. Demostrado quedo que no hay quien se asome a la condición del samario en la nómina actual y que  urgentes son las soluciones grupales y de funcionamiento, a su incomparecencia.

Colombia, en el  partido pasado, fue un mosaico que se encendía y apagaba, sin unidad  de gremio, que no supo salir del juego trabado por carencia de ideas, con  desajustes defensivos que demostraron falta de entrenamiento y   memoria operativa.

No podemos hipnotizarnos con la historia reciente porque,  para ir al mundial, requerimos un modelo de juego con eficacia e inteligencia, sin convocatorias forzadas por influencia externa o por temor a hablar claro, algo tan típico de  muchos entrenadores argentinos tan amantes de los discursos acomodados y presumidos.

Colombia hoy está jugando con lo justo. Su repertorio se ve agotado,  no tiene variantes confiables ni sorpresa en las maniobras creativas. James, Cuadrado, y punto…

No es hora de cortarnos las venas ni darle la espalada al técnico y al equipo. Pero urgente resulta recuperar la confianza, si es el caso con nuevas convocatorias.