10 de mayo de 2021
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¿Las Farc se completan?

1 de marzo de 2014

Eso, por sí solo, no es una noticia para echar bengalas. Ni más fuera. Las Farc acaban, según los organismos de inteligencia, de detonar una bomba en Quibdó y causaron cinco muertos. En el caso de Pradera, a mediados de enero, se «disculparon» por matar a un civil y herir a una veintena más, con una motocicleta cargada de explosivos dejada en media calle.

Entonces, ¿cómo leer la llegada de alias «Fabián Ramírez» (José Benito Cabrera Cuevas ) a la mesa de Cuba? No habría que decir mayor cosa, salvo que se corrobora que después de un bombardeo sostenido de las Fuerzas Militares, en noviembre de 2010, en la vereda Las Damas, San Vicente del Caguán, ese guerrillero no murió.

Se trata de una figura cubierta de pólvora y sangre. Es el jefe militar de dicha estructura y aunque sus dotes son las de conducir una facción al margen de la ley, involucrada en el tráfico de cocaína, Ramírez es una pieza que encaja perfectamente, hoy, en las lógicas y momentos de la negociación con las Farc, en La Habana. Allí está bastante avanzada la discusión sobre la Solución al Problema de las Drogas Ilícitas, cuarto punto de la agenda.

Este curtido guerrillero llegó a la isla en compañía de alias «Jairo Martínez», otrora jefe de seguridad del fallecido mando histórico de las Farc «Manuel Marulanda», «Tirofijo».

Sin dar créditos a tan tenebrosos y dañinos delincuentes en la historia del país, sí hay que decir que las Farc están completando su equipo negociador en Cuba con personajes que representan la totalidad de su espectro criminal: desde lo que queda de sus reivindicaciones políticas, pasando por sus más avezados terroristas, hasta quienes les garantizan a las Farc su reputada fama de cartel de las drogas. Verbigracia: «Iván Márquez», «Pablo Catatumbo» y, ahora, «Fabián Ramírez».

Es una señal que puede entenderse algo favorable al cierre del punto de la agenda relacionado con el desmonte y solución del problema de las drogas ilícitas. El Bloque Sur, superpuesto con mapas satelitales, casa exactamente con una de las zonas más inundadas del país por plantaciones de hoja de coca, en corredores estratégicos como son los departamentos de Nariño y Putumayo, fronterizos con el Pacífico y Ecuador.

Paralelo a un mensaje del jefe político del mismo Bloque Sur, alias «Joaquín Gómez», de que las Farc no se pararán de la mesa de conversaciones, lo deseable es que la llegada de alias «Fabián Ramírez» sirva para desatar los pocos nudos que se dice le quedan a la evacuación del tema del narcotráfico y los cultivos ilícitos.

No estamos en la posición de alimentar expectativas de paz -aún falta mucho, que debe ser todo, según la sentencia «nada está negociado hasta que todo esté negociado»-, pero esperamos que esta señal de que las Farc no están tan divididas acelere los resultados de las negociaciones, que además por estos días eran percibidas por la opinión pública en una inercia preocupante.

Si este hecho (la llegada de «Fabián Ramírez») no es una mera anécdota sino una confirmación de que están todos los que pesan en las Farc, pues ojalá sirva para seguir en busca del fin del conflicto armado.

El Colombiano/Editorial