2 de octubre de 2022
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Fórmula presidencial: un relleno.

21 de marzo de 2014

Y la otra razón, igualmente válida, era la de no representar ningún peligro porque “Pachito” estaba más interesado en salir en todas las portadas de los periódicos y revistas y viajar mucho porque es otra de sus actividades favoritas.

Y desempeñó bien su papel de “adorno” en el gobierno, a tal punto que se creyó autorizado a presentar su nombre como candidato presidencial del nuevo movimiento creado por su mentor, Uribe Vélez. Pero sus acciones de El Tiempo no le alcanzaron para clasificar y su patrocinador no hizo mucho esfuerzo para que lograra una nominación en la Convención del Centro Demagógico (perdón, Centro Democrático).

Luego llega a la contienda presidencial, un verdadero zorro de la política, que después de haberle jurado fidelidad al Mesías Uribe, decide que quiere obtener su mayoría de edad y rompe relaciones con el principal impulsor de su candidatura, el expresidente Uribe. La razón dada por Santos, aún tiene pensando a muchos: dice que una cosa es la fidelidad, que corresponde a los animales, pues uno puede pedirle fidelidad a un perro, pero no a un amigo. Y explica: a un amigo se le pide lealtad, no fidelidad, porque se debe entender que a un amigo se le puede seguir hasta el momento en que uno considere que los intereses de la “patria” están en contravía de los intereses que defiende el amigo. Así las cosas, Santos consideró que lo que le convenía a la “patria” no era precisamente la orientación que estaba agenciando Uribe y entonces resuelve ser “leal” con la nación por ser ésta una acción mucho más altruista cuando se la analiza racionalmente.

Total, Santos, luego de la infidelidad a Uribe, resuelve jugar a la lealtad con Angelino, en la medida que éste tiene una franja importante para cautivar, como es la de los trabajadores sindicalizados. Y la lealtad, mas no fidelidad de Angelino hacia Santos, digamos que se mantuvo a lo largo de su gobierno, con uno que otro comentario picante contra el gobierno, pero suavizado por el hecho de que él hacía parte de ese gobierno que estaba criticando. Pero como Santos es un hombre de muchas lealtades, una vez observó que Angelino ya había cumplido su ciclo, por sus enfermedades y sus críticas a veces molestas, entonces resolvió llamar a Vargas Lleras para que completara la fórmula ganadora hacia la presidencia, teniendo al primero como vicepresidente.

La reacción de Angelina fue inmediata: no aceptar la propuesta que se había hecho de ir al Brasil como embajador, para poder asistir a los partidos de la Selección Colombia, como observador privilegiado. Esto significaba que la lealtad de Angelino a Santos quedaba en el aire y de paso le notificaba a Vargas Lleras que el país lo que necesita de manera urgente no es cemento sino inversión en proyectos sociales.

Todo lo anterior para decir que los vicepresidentes sólo sirven como especies de comodines pero que hasta el momento no han cumplido ninguna función que amerite una erogación tan grande en cuestiones salariales y de viajes con todo incluido, al estilo Decameron.