7 de octubre de 2022
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El Presidente Santos frente al “Voto en blanco”

27 de marzo de 2014
27 de marzo de 2014

Pero esta tendencia debe de estar libre de ilusiones engañosas que conduzcan a desconocer o minimizar unas situaciones reales y que son difíciles de superar, por ejemplo, como no considerar de mucho peso que Santos es el presidente en ejercicio y que, como tal, maneja todos los hilos del poder, incluido las llaves de las “arcas” del erario, siendo casi un imposible competir con esa mega infraestructura,

Según la última encuesta realizada por Datexco telefónicamente a mil personas, los candidatos a la presidencia que tienen alguna figuración, hasta hoy,  frente al candidato- presidente Juan Manuel Santos con 25.5% de los consultados, son: Enrique Peñalosa con 17.1%, Óscar Iván Zuluaga con 14.6%, Clara López con 10.7% y Marta Lucía Ramírez con 7.7%, de lo que se infiere que habría segunda vuelta para la elección del primer Mandatario entre el presidente Santos y el candidato Peñalosa, vislumbrándose para éste una mínima posibilidad de triunfo; Santos no es la persona para decir o preguntarse: el poder para qué?, como dijera el Maestro Echandía en el aciago Abril de 1948, ya que en muchas ocasiones, de manera socarrona y descarada, ha demostrado para que sirve.

A los cuatro candidatos que le disputan el cargo a Santos, los acompaña un optimismo de triunfo envidiable que sólo cabe en la mente de Tomás Moro con el mundo ideal que  presen-ta como alternativo al real existente, de ahí que sea casi una utopía acariciar la idea de que Santos no alcance por segunda vez la presidencia. Además, la constante en los países que tienen establecida de vieja data la reelección inmediata marcan esa tendencia, por ejemplo, en los Estados Unidos de los 44 presidentes que ha tenido desde 1789, sólo dos o tres no han alcanzado la reelección, sin embargo, George W Busch la alcanzó, y estamos hablando de un país que es la esencia de la democracia y cuya idiosincrasia es muy distinta a la nuestra.

No estoy encasillado en ninguno de los rediles que albergan a los potenciales sufragantes de los candidatos a la presidencia, no posando de ciego, sordo o mudo o de recalcitrante adep-to a uno de ellos me permite deducir con claridad y, por sobre todo, con alguna certeza el triunfo del candidato- presidente sobre su más seguro contendor, Enrique Peñalosa, en la segunda vuelta; me lleva a inferir lo anterior, la situación que se constató en los pasados comicios electorales en diferen¬tes regiones  en donde se distorsionó su potencial electoral y que conllevó a perder su representación(Senado),  todo a expensas de la ignominiosa compra- venta de votos que auspició el gobierno central con sus jugosos y descarados desembolsos a los congresistas de la Unidad Nacional para su reelección, lo que se traduce en un fraude y, por ende, en un resultado ilegítimo y oprobioso.

Además de todas las ventajas a su favor, Santos tiene unos aliados clientelistas, sin hígados, saltimbanquis electoreros e incondicionales de la “buena mesa” que están acantonados en los Partidos de la “U”, Liberal, Cambio Radical  y en una disidencia grande del Conservador y, más, no debe olvidarse que a su haber están las ambivalencias de las personas respecto de las querencias por el aberrante arribismo y que son los detestables “tre-pangos”.

Ninguno de los candidatos colma mis expectativas, mucho menos el presidente Santos, quien ha demostrado una apatía, irresponsabilidad y falto de seriedad en el manejo de la cosa pública, y en especial con los compromisos adquiridos con el sector agrario, reforma a la justicia, a la salud, a la política, reconstrucción de Gramalote y tantas otras; sólo brilla por su habilidad y destreza y una ausencia de vergüenza para justificar su constante inestabilidad política, lo que dificulta su ubicación  ideológica; fue Lopista, Designado a la Presidencia, enfermizo samperista, furibundo antipastranista, Ministro de Pastrana, fue antiuribista y antirreeleccionista (en la primera), Ministro de la Defensa de Uribe, fue el primer promotor de las zonas de distensión, fue conspiretas en el gobierno Samper. Y quedan faltando datos de otras Veredas.

La encuesta en comento también hace referencia al voto en blanco y resalta la disminución que tuvo de 41.5 al 19.9, y no es que haya dejado de ser el coco electoral, esta variación obedece a diferentes factores, el voto en blanco sigue latente y adormilado en el mayor electorado que tiene el país: el abstencionismo; esta franja mayoritaria es muy sensible y fácil de motivar para una participación activa en una cruzada en favor del voto en blanco y en circunstancias de favorabilidad y seguridad de un triunfo contundente, como sería el caso de la elección para Presidente, dejando solo de candidato a Juan Manuel Santos frente al grueso electorado del voto en blanco, el cual se conformaría con el Centro Democrático, el Polo Democrático y con los abstencionistas que despierten a tiempo para hacer las largas filas, antes de que cierren las votaciones a las 4 p.m.

Si en realidad es cierto todo lo que he leído sobre las declaraciones de los candidatos, y de la voluntad de unión para la segunda vuelta con el único objetivo de evitar la reelección de Santos, me parece que corren un riesgo muy alto y la derrota será estruendosa si con Santos se presenta uno o más candidatos en la contienda, esta táctica asegura la permanencia en el Palacio de Nariño del candidato-presidente.

La única manera de convertir la ilusión de evitar la reelección del presidente actual en una realidad, es enfrentando en esta contienda electoral al candidato-presidente Juan Manuel Santos con el candidato “fantasma” del voto en blanco, pudiéndose asegurar, sin lugar a equívocos, que el conteo de los votos en blanco depositados tiene una demora de varios días.

He sido enemigo acérrimo del voto en blanco, porque creo que sólo ha servido para “botar” el voto y coadyuvar a que se atornillen ciertos parásitos corruptos que aspiran a la elección y/o reelección en los cargos de elección popular, también, por lo difícil de alcanza la mitad mas uno del total de los votos que se depositan a favor de lo que se vota en contra con el voto en blanco, pero dada las circunstancias que se vislumbran, todo parece indicar que la situación es la propicia para el triunfo de esta fórmula. Lo demás, es cuestión de carpintería.

Manizales, marzo 21 de 2014.