8 de mayo de 2021
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El nuevo Congreso y la lucha por la Presidencia

31 de marzo de 2014
31 de marzo de 2014

albeiro valencia llano

Pero la maquinaria oficial funcionó bien, la mermelada mucho mejor y los partidos de La U, el Liberal, Cambio Radical y parte del Partido Conservador, le garantizarán al presidente Santos los votos necesarios, en el Congreso, para impulsar sus programas.

El expresidente Uribe recuperó parte del poder político perdido, él puso los votos para 19 senadores, una bancada disciplinada, fiel y obediente, que no discute sus órdenes y orientaciones. Pero no quedó contento con los resultados y por eso acusó al Gobierno de haber hecho trampa: “El Congreso es Ilegítimo por la mermelada, por la publicidad engañosa, por la violencia. El país va a tener que revisar instituciones como el Consejo Nacional Electoral” y el candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga dijo estar muy “preocupado por el hecho de que, extrañamente, los resultados empezaron a cambiar cuando se fue la luz en la Costa Atlántica. En ese momento se revirtió la tendencia ganadora del Centro Democrático”.

¿Cómo fue la campaña?

Transcurrió en medio del desánimo, con un país indignado y un Congreso desacreditado; sin embargo no se veían posibilidades de renovación porque el 70% de los legisladores buscaban la reelección. Además, según la fundación Paz y Reconciliación, en diez departamentos del país encontró 97 “herederos” de personas condenadas por vínculos con el paramilitarismo, aspirando al Congreso; otros 34 estaban apoyados por bandas criminales, narcotraficantes y contratistas corruptos. En este clima la Gran Encuesta de Medios (febrero de 2014) mostraba al expresidente Uribe, candidato al Senado, con el 56% del reconocimiento y favorabilidad, lo que vaticinaba un triunfo arrollador de las listas al Congreso del Centro Democrático. Mientras tanto los sectores democráticos y de izquierda se encontraban divididos, fragmentados y desprestigiados, por la gestión de las últimas alcaldías de Bogotá; para muchos el país no tenía futuro porque, además, el proceso de paz en La Habana quedaría en veremos.

La campaña se fue desarrollando  sin propuestas serias que entusiasmaran al país nacional; primaron los ataques personales entre Santos, Uribe y los alfiles. En este ambiente el presupuesto del Estado y la llamada mermelada servía para amarrar la votación, mientras que por otro lado, en las regiones, entraban enormes cantidades de dinero de dudosa procedencia para asegurar a los herederos de parapolíticos.

Sobre el nuevo Congreso anotó el senador Alexander López, del Polo Democrático: Prevalecieron la corrupción, el soborno, el chantaje a la miseria y al hambre en que se encuentra sumido el pueblo. Los partidos triunfadores, en un derroche perverso de recursos y de manipulación criminal de la democracia, eligieron un parlamento ilegítimo y comprado”.

El balance

Pocas sorpresas dejaron los comicios del 9 de marzo: una abstención del 56,42%, los votos en blanco solo sumaron el 5,66% para Senado, pero los nulos y no marcados alcanzaron el 16%. Como se esperaba el Ejecutivo pudo conservar sus mayorías, pero se metió al Congreso el uribismo, una fuerza opositora, organizada y de derecha. También hay que destacar el arribo de varios paladines  de la oposición de izquierda, que llegaron por el voto de opinión, por sus calidades intelectuales y firme posición ideológica y política.
Según la fundación de Paz y Reconciliación fueron elegidos 33 senadores y 36 representantes con apoyos non sanctus. Para el caso de los senadores, 11 son del partido de La U, siete del Partido Conservador, cinco del Partido Liberal, cinco de Opción Ciudadana, tres de Cambio Radical y dos del Centro Democrático. Son cuestionados como herederos de parapolíticos o investigados por sus relaciones.

El presidente Santos está feliz porque conserva las mayorías en el nuevo Congreso y está seguro de la reelección; tiene sobre la mesa proyectos inaplazables como la reforma a la justicia, la educación, la salud, el sistema político y el compromiso con el proceso de paz ¿Cuál será la posición de Uribe y del Centro Democrático? Su bancada es sumisa y disciplinada y tiene una firme posición de extrema derecha, preparada para defender los tres “huevitos” del jefe: seguridad democrática, cohesión social y confianza inversionista. Pero, sobre todo capaz de torpedear el proceso de paz con las FARC.

El Polo y la Alianza Verde llevaron al Senado a verdaderos líderes, por su inteligencia y claridad política como Jorge Enrique Robledo, Iván Cepeda y Claudia López, todos con altísima votación. Muchos de los rivales políticos de Uribe se vieron afectados durante su mandato, por las chuzadas o por persecución ideológica o política y desearían encontrarse con el expresidente en el Senado, pero seguramente Uribe no se va a posesionar. Iván Cepeda es uno de los autores del libro “Por las sendas de El Ubérrimo”, donde señala al expresidente como presunto instigador de las autodefensas en Antioquia, tema que ha venido investigando desde hace años; quiso llegar al Senado para contribuir al debate sobre la paz, para impulsar la nueva Colombia y con el fin de enfrentar a los enemigos del cambio en cabeza del expresidente.
La analista Claudia López llegó al Senado por la Alianza Verde con una copiosa votación, por su trayectoria profesional y por su valentía. Desde hace tiempo plantea que el problema de Colombia no son las FARC, sino la corrupción; ha estado comprometida con el proceso de paz, pero aclara que con el nivel de corrupción y de arrogancia del actual gobierno “queda demostrado que la reelección del presidente Santos no es necesaria para la paz y, por  el contrario, puede ser hasta inconveniente. Por eso vamos a ser una alternativa”.

La recta final

Quedó el camino despejado para las presidenciales del 25 de mayo, pero todavía falta enderezar las cargas. El presidente Santo respira tranquilo porque cuenta con el apoyo de La U, Partido Liberal y Cambio Radical y se sabe que lo respaldarían 15 senadores del Partido Conservador. Para Marta Lucía Ramírez, la candidata presidencial de los conservadores, el camino está lleno de obstáculos desde la convención, porque casi todos los congresistas del partido prefieren apoyar la reelección de Santos. El candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, tampoco está contento; dice que con 19 senadores “somos la nueva fuerza política y eso es muy significativo para Colombia”; sin embargo no parece muy convencido de lo que dice. Aquí cabe una pregunta ¿Los votos por la lista del Centro Democrático se trasladan automáticamente a Óscar Iván Zuluaga? Otro aspecto a considerar son los dos millones de votos que obtuvo Enrique Peñalosa en la consulta de la Alianza Verde; no es un secreto que buena cantidad de esta votación corresponde a uribistas que lo quieren ver como candidato, sacrificando a Zuluaga.

Aunque a Peñalosa lo presentan como el contrapeso para el presidente Santos no será capaz de repetir el fenómeno de la ola verde que se desató con Antanas Mockus. Tiene a su favor que ninguna de las otras candidaturas (Óscar Iván Zuluaga, Marta Lucía Ramírez y Clara López Obregón) ha logrado despegar. Por su parte la izquierda ya presentó su nueva fórmula: Clara López como candidata a la Presidencia y Aída Abella para la Vicepresidencia ¿serán capaces de conformar el frente amplio de izquierda?