24 de mayo de 2022
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Sujeto, carro-automóvil, cita latina

6 de febrero de 2014
6 de febrero de 2014

El término ‘sujeto’ expresa ideas diferentes de acuerdo con la oración gramatical en que se emplee. En la oración “el hombre es un animal racional”, ‘hombre’ es el ‘sujeto’ de esa oración, a saber, el nombre del cual se dice o se afirma algo; cuando decimos “ese sujeto dice muchas tonterías”, nos referimos a alguien peyorativamente, un fulano que no merece siquiera que lo nombremos, o cuyo nombre desconocemos; si afirmamos que “todos los gobernantes están sujetos a la ley”, queremos decir que tienen la obligación de respetarla; finalmente, en la frase “las personas son sujetos volubles”, estamos expresando que cambian continuamente de parecer, de sentir y de apreciar. En este último ejemplo, el término ‘sujeto’ es variable sólo en número, es decir, no varía aunque se refiera a sustantivos de género femenino.  Varía en género y número cuando es participio pasivo (irregular) o adjetivo. Pero hace unos cuarenta años llegó de Francia una señora que, no sólo cambió esta norma, sino que pretende enseñarnos castellano. En su artículo para El Tiempo del 15 de enero de 2014 escribió lo siguiente: “…casi siempre otros u otras las acompañan en el discurso, como si fuera imposible imaginarnos como sujetas pensantes…” (Florence Thomas). No aludo a la plomífera e innecesaria construcción ‘otros u otras’, sino a las “sujetas pensantes”, combinación  gramatical y semánticamente equivocada, infundada y cacofónica. Las vocales del alfabeto no tienen sexo: hay muchas palabras que, a pesar de que terminan en ‘a’, pertenecen a los dos géneros gramaticales, masculino y femenino, como ‘anacoreta, eremita, estilita, estilista, periodista, panfletista, ciclista, modernista, feminista…’. ¡Dejémonos de tonterías y hablemos y escribamos castellano! ***

Con su significado de ‘coche’, parece que el colombianísimo vocablo ‘carro’ es un anglicismo, si consideramos que lo tomamos de ‘car’, término inglés que significa ‘coche, automóvil’. Con su acepción de medio para transportar algo viene del latín ‘carrus’ (carro de transporte, carreta). El Diccionario le asigna muchos significados, entre otros, el de ‘carruaje’ (“vehículo formado por una armazón de madera o hierro, montada sobre ruedas”) y éste: “Vehículo o armazón con ruedas que se emplea para transportar objetos diversos, como el cesto de la compra, libros, comida, equipaje, etc.”.A mediados del siglo pasado, a propósito del significado que los colombianos le damos a ‘carro’, el señor Luis de la Fuente le escribió a la Academia de la Lengua lo siguiente: “Esta palabra, ‘carro’, a más de sonar muy mal, es también una de carácter genérico con más de 15 acepciones que corresponden a usos que no se conforman con el que le damos al coche actual, movido por motor de gasolina. En España y en la mayoría de los países latinoamericanos subsiste este apropiado nombre, y, desde luego, cualquier escritor en lengua española pondrá siempre coche y no carro” (Boletín de la Academia Colombiana, julio, agosto y septiembre de 1961). En el Lexicón de Colombianismos, Alario di Filippo lo acoge con el significado de ‘automóvil’, don Roberto Restrepo lo presenta en sus Apuntaciones con el calificativo de ‘aceptable’, y nosotros siempre lo llamaremos así, como cuando, por cualquier motivo, decimos “casa, carro y beca”. Para nosotros, por lo tanto, no hay diferencia entre ‘carro’ y ‘automóvil’. Sin embargo, semánticamente hay que distinguir entre el ‘carro’ en general (carruaje, carreta, carretilla, carromato, calesa) y ‘automóvil’: el primero, se mueve por tracción animal, generalmente; el segundo, lo hace por sí mismo (de ahí el prefijo ‘auto’ = ‘propio’ o ‘por uno mismo’), pues tiene el motor incorporado. Con esto espero haber hecho bien la tarea pendiente del señor Roberto Arango Bernal. ***

La siguiente cita latina del columnista Luis F. Molina me puso a pensar: “Basado en la locución latina Multa hospitia, nullas amitias, Obama…” (LA PATRIA, 22/1/2014). Y me hizo reflexionar, porque, primero, la palabra ‘amitia’ no existe en latín; y segundo, porque, tratándose de una enunciación simplemente, los sustantivos están en acusativo (el caso del complemento directo) cuando su caso debe ser el nominativo (el caso del sujeto de la oración). Supuse, entonces, que quien inventó la frase sobrentendió el verbo ‘habere’ (tener). Buscando, buscando (en Google, dónde más), encontré que quienes emplean el dicho latino “multa hospitia, nullas amicitias” lo hacen de esta manera, conservando el caso acusativo. Las cuatro palabras que lo componen fueron extraídas de las Epístolas de Séneca, en una de las cuales dice: “Nusquam est qui ubique est. Vitam in pergrinationem exigentibus hoc evenit, ut multa hospitia habeant, nullas amicitias”. Sentencia que, traducida libremente, quiere decir: “El que está en todas partes, no está en ninguna. Quienes se pasan la vida andaregueando consiguen, como resultado de ello, muchos conocidos; amigos,  ninguno”. En la frase de Séneca, tanto ‘hospitia’ como ‘amicitias’ están en acusativo porque son el complemento directo del verbo ‘habeant’. Pero, fuera de contexto, y como parte de un dicho, deben construirse en nominativo, así: “Multa hospitia, nullae amicitiae”. Me parece. Nota: En latín, las terminaciones de sustantivos y adjetivos indican el caso gramatical correspondiente: ‘Nulla hospitia’, por ser el plural del término neutro ‘hospitium’ (alojamiento, albergue; relaciones entre huéspedes), tiene la misma terminación para el nominativo, el vocativo y el acusativo. ***