16 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Parque Nacional Natural El Cocuy, paraiso emblemático de los Andes

10 de febrero de 2014
10 de febrero de 2014

cumbre nevada
Solamente los picos mas altos conservan la nieve en el Parque Nacional Natural del Cocuy. Probablemente la perderán antes de 20 años, inevitablemente.

La gran visibilidad y el cielo azul inconmensurable, entonces, combinadas por la presencia del viento impetuoso y del frio descomunal propio de las alturas que alcanzan allí hasta los 5.330 metros, -con temperaturas que llegan a estar por debajo de los 4 grados centígrados-, permiten apreciar una pléyade de blanquísimos picos arropados por la nieve, -cada vez más refulgentes, al paso del calcinante sol de la cordillera oriental de los Andes colombianos-, que pueden ser recorridos a pie por todo género de ecovisitantes.

De esta forma, con el brillo solar en plenitud, los parajes de alfombrales, humedales y frailejonales esplenden maravillosamente y dan origen a los cauces iniciales de los raudos riachuelos que en transparentes y turbulentas cascadas terminan tributando a las grandes arterias fluviales de los Departamentos de Boyacá, Arauca y Casanare.
picos
El tiempo de carencia de lluvias, viabiliza la apreciación en conjunto de la más extensa masa glaciológica de los colombianos, conformada por dos cadenas de montañas extendidas hasta 30 kms de longitud. Llegan, por consiguiente, las reales oportunidades de atisbar su  excelsa biodiversidad y la gran riqueza florística y faunística, abundantes en estos páramos: entre ellos líquenes, musgos, frailejones, vegetación arbustiva y chaparrita, en primer término y, en segundo orden: la danta, el oso de anteojos, el cóndor andino, el águila y el venado de páramo.

El sol resplandeciente en el camino de los trashumantes del ecosistema de páramos, hace más confortable dar cada paso de ascenso hacia las nieves eternas. El escalamiento sudoroso, entre rocas y hielo, de las montañas del Parque Nacional Natural El Cocuy, -uno de los más bellos paisajes del planeta-, tiene su memorable y agraciado premio pues al alcanzar sus máximas cimas como destino final, aparece en la cúspide a manera de panorámica de la victoria, la increíble infinitud de los gigantescos llanos orientales de la patria. Puede exclamarse, ahora, con firmeza la oración de  San Pablo: “Porque por El fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra; las visibles e invisibles; … todo fue creado por medio de El y para El,… en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento”.

La renovación del espíritu se magnifica en el recorrido del parque natural, se sublimizan también los sonidos del alma, la paz toma profundo lugar, la brisa y el viento nos atiborran de sentimientos y mensajes. Así entendemos que disfrutamos a rabiar de los parajes de páramo, con un corazón dispuesto a agradecer la presencia del Altísimo en las magnas obras que hablan de su creador.  

En buenos tiempos de sol abundante, entre diciembre y mediados de febrero, se puede emprender la visita en este paraíso emblemático de la zona andina oriental colombiana, de los picos nevados de Ritacubas, Pan de Azúcar, El Castillo y el Púlpito del Diablo, donde se contempla un horizonte montañoso de extraordinaria grandeza. Igualmente, durante esta época, se pueden contemplar los espejos bellísimos de las aguas de las lagunas: Los Verdes, Grande de la Sierra, La Isla, La Plaza, y El Avellanal. Se puede finiquitar divertidamente el recorrido, en las salutíferas aguas termales en Güicán.

Fortunosamente en el interior del Parque sobresale la naturaleza en toda su magnitud. En tal virtud, son muchos los lugares destinados por las autoridades ambientales para escalar dentro del parque, entre ellos, la ruta alto de la Cueva, la ruta La esperanza, el recorrido hacienda La Esperanza, atendido por su propietario Marco Valderrama-,  la ruta de Los Ritaku’wa, el recorrido cabañas Kanwara y la ruta Lagunilla; las cuales se recorren en 8 horas, en promedio, ida y regreso. Los recorrimos, parcialmente, por varios días, gracias a la planeación estratégica liderada por el Almirante ® Jaime Jaramillo Gómez, su señora Malely Herrera y su hija Soraya, junto al aventajado presidente de la Fundación “Transformemos”, Rodolfo Ardila, institución de reconocido éxito mundial que enseña a leer a millares de colombianos, su señora Aurora Carrillo y sus dos hijos adolescentes Gabriel y Santiago, a los caminantes y atletas prodigiosos: Fernando Plata y señora María Victoria Duarte; quienes con el cronista, hicieron un equipo de una década de participantes que dieron lo mejor de sí para alcanzar a apreciar, en la mejor temporada, lo mejor de El Cocuy.
valles
El paradisiaco santuario de nieves perpetuas del oriente nacional, ofrece magníficas alternativas de hospedaje, primeramente, en una cabaña ubicada en el sendero de Lagunillas dentro del parque, administrada por grupos comunitarios de los municipios de Güicán y El Cocuy y la segunda, en zona de camping debidamente indicada. No obstante, por fuera del parque existe alojamiento cómodo en casas de campesinos del municipio o guías de la región, quienes disponen con gentileza sus viviendas como hospedaje para turistas en general.

Todo está por descubrir. Los atractivos del Parque son infinitos. Mientras los extranjeros viajan miles de kilómetros para recorrerlo y disfrutarlo, nosotros tenemos una idea frágil de todo cuanto encierra El Cocuy. Da pena nacional que la mayoría de los visitantes sean extranjeros y que los colombianos lo reconozcamos como nuestro cuando se registren en su entorno episodios que poderosamente nos llamen la atención. Adelantar una caminata por el Parque Nacional Natural de El Cocuy, constituye una experiencia que marca, que edifica y que nos hace sentir realmente que debemos preservar el planeta, a toda costa, para el disfrute, goce y aprovechamiento de las presentes y futuras generaciones que han de sucedernos.
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jaime jaramillo

Jaime Jaramillo Gomez y Fernando Plata,en medio de los frailejones, descansan un poco en el duro ascenso hacia las cumbres nevadas de la Sierra de Guican.