15 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

No hay jueces para tanto corrupto

19 de febrero de 2014

Pero también asombra que tanta corrupción pueda pasearse por todas las instituciones públicas y privadas, sin que los entes de control puedan dar cuenta de todos los movimientos que se mueven de manera ilegal en todo sentido.

Nos referimos a las continuas denuncias que ha hecho “Semana”, que han cogido al señor Ministro de la Defensa y al mismo Presidente de la República, literalmente con los “pantalones abajo”.

Son dos aspectos que constituyen falta grave por parte del gobierno, a saber, el funcionamiento de una oficina que controla las comunicaciones  por medio de “Chuza das”, de las cuales unas son conforme a derecho pero otras simplemente constituyen un vulgar espionaje a personajes de la vida pública y todo indica, a quienes están en estos momentos al frente de los diálogos de paz en Cuba.

Y dicho ingrediente en nada contribuye al proceso de negociar la paz porque se va creando desconfianza mutua y por lo mismo, traba las negociaciones. Corresponde al gobierno hacer una investigación profunda y castigar a los culpables con todo el peso de la ley.

Pero si existen problemas con la tecnología utilizada con fines siniestros, también es cierto que el mismo semanario denuncia con respaldo muy sólido la existencia de una enorme corrupción en algunos altos mandos militares que tienen que ver con la contratación con el sector privado de elementos en donde entran en juego sumas millonarias sin que medio ninguna garantía de transparencia en el proceso de adjudicación. Y de estas  fallas está echando mano la candidata del partido conservador para hacer su campaña en tanto afirma que cuando estuvo al frente de la Cartera de Defensa, introdujo una serie de medidas con el fin de hacer los procesos licitatorios una actividad transparente en el ejército. Claro que la pregunta que habría que hacer al respecto es la de si surtieron algún efecto o no. Porque escándalos han existido desde tiempos inmemoriales. Pero todo indica que en la actualidad, se ha llegado a cifras astronómicas.

Esperamos que la Fiscalía y la Procuraduría y la contraloría puedan actuar en equipo para garantizar que la Fuerza Púbica, aquella que está encargada de garantizar la paz y el respeto a la ley, pueda ser depurada de elementos  corruptos que tanto mal le hacen a la institución.

Y ojalá que sean las instituciones del Estado las que vayan a la vanguardia de los procesos de fiscalización para tranquilidad de los ciudadanos. Porque si quedamos en manos de los medios de comunicación, de una manera exclusiva, querrá decir, una de dos: que sobran los entes de control o que la corrupción ha llegado a tales niveles, que no hay jueces para tanto corrupto.