7 de julio de 2022
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La muerte de una reina de belleza, símbolo del caos en Venezuela

19 de febrero de 2014
19 de febrero de 2014

CARACAS.- A Génesis Carmona , «apasionada de la vida», se la robaron disparándole en la cabeza mientras marchaba pacíficamente en Valencia. La Miss Carabobo 2013 preparaba su inminente viaje a Estados Unidos para huir de la violencia que desangra a Venezuela. Pero antes de partir quiso «luchar una vez más por el país», como confesó a su familia antes de salir a la calle por última vez.

«Llegó una banda de motorizados, afín al gobierno. Salimos corriendo y Génesis [de 21 años] se separó de su madre. Cayó al piso y pensaron que se había desmayado. El novio de su hermana la subió a una moto y en el camino al hospital se dieron cuenta de que tenía un disparo en la cara», narró a la nacion Andenyl Barbosa, prima de la modelo.

Las imágenes del traslado, difundidas por todas las redes sociales, provocaron una gran conmoción en Venezuela y se convirtieron en símbolo de las protestas que acorralan al gobierno.

Sofocando las lágrimas para poder hablar, la estudiante, de sólo 14 años, reveló que Génesis emigraba a Estados Unidos «porque su madre tiene mucho pánico» a la violencia. «Pero ella quería participar de la marcha. No tenía miedo, estaba feliz, con su pancarta…»

Génesis Carmona, la Miss Turismo de Carabobo, tenía tan solo 22 años; estudiaba marketing y repartía su tiempo como modelo profesional.  Foto:  Facebook / Génesis Carmona

El ataque de los paramilitares, retratado por la prensa y por ciudadanos con sus cámaras, dejó ocho heridos de bala. Uno de ellos, el joven Enyerson Ramos, fue intervenido de urgencia por un pulmón perforado. «Aquí se combaten ideas con balas», protestó su tía Lilian Gutiérrez.

Pocas horas antes de este ataque, el gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, lanzó un mensaje soflama a través de Twitter: «Unidades de Batalla Hugo Chávez prepararse para el contraataque fulminante. Diosdado Cabello [el presidente de la Asamblea Nacional] dará la orden». Ameliach es uno de los militares más poderosos del chavismo.

El gobernador denunció luego que un grupo armado de la oposición atacó una casa del partido oficial y dejó un herido de bala.

Activistas de varias ONG, como Provea, recabaron «declaraciones violatorias de derechos humanos» de importantes funcionarios del oficialismo. No sólo de Ameliach, sino también de dos ministras de Maduro, e incluso de la Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez.

La agonía y muerte de la modelo no amedrentó ni a manifestantes ni a sus agresores. Por lo menos otros cinco jóvenes resultaron heridos ayer en una zona muy cercana a la emboscada de anteayer.

«Rechazamos las acciones violentas de grupos armados afectos al oficialismo contra marchas de la oposición», denunció una vez más la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

La organización opositora convocó a una gran marcha para pasado mañana, para exigir que el gobierno detenga y desarme a los colectivos, que llevan 15 años de revolución actuando con impunidad.

Desde el estallido de la crisis, la semana pasada, cuatro jóvenes murieron en manos de oficialistas. El estudiante Bassil Dacosta, de 23 años, cayó abatido por un balazo en la nuca, tras la marcha pacífica del 12-F, y el estudiante Roberto Redman murió en la noche de aquel día.

José Ernesto Méndez, de sólo 17 años, murió por heridas graves luego de ser atropellado mientras cortaba una calle en Carúpano, al este del país.

Un diputado opositor acusó a un contratista de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) de embestir con saña contra el muchacho.

Al margen de estos tres jóvenes y de la propia miss Turismo, también fue asesinado Juan Montoya, alias «Juancho», uno de los principales líderes de los colectivos radicales del barrio 23 de Enero.

Hipótesis

La policía venezolana baraja la posibilidad de que se tratase de una venganza. De hecho, las pruebas balísticas sostienen que la misma arma lo mató a él y a Dacosta.

La familia de Génesis, que además de ser modelo, estudiaba marketing, estaba «en shock» ante un desenlace que al principio no esperaban.

«Nos dijeron que se iba a recuperar, pero luego pidieron donantes», añadió su prima, que se encargó de hacer los llamamientos a través de la radio y las redes sociales.

Los médicos les informaron que la joven había perdido un ojo, mientras su estado se agravaba progresivamente.

«Estuvimos esperando el milagro», se lamentó Barbosa. Un milagro que nunca llegó.

DANIEL LOZANO
LA NACION, BUENOS AIRES