20 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El efecto perverso de Pastrana y de Uribe

5 de febrero de 2014

Porque si retrocedemos en el análisis de lo que ocurrió durante el gobierno del doctor Pastrana, tendríamos que decir que en ese momento teníamos una guerrilla prepotente y todopoderosa y unida, al mando del ya mítico guerrillero Tirofijo. En ese orden de ideas, con un gobierno interesado en ponerle punto final al conflicto, entregó de una manera desmedida, territorios que fueron literalmente copados por el movimiento guerrillero. Recordemos que por las mesas de negociaciones instaladas en campamentos guerrilleros desfilaron políticos, académicos, banqueros, industriales y todos los representantes de lo que se ha denominado “fuerzas vivas” de la nación. Una manera sofisticada de hablar de los grupos hegemónicos de un país.

En síntesis, las demandas y exigencias de la guerrilla fueron de tal tamaño y su proceso de expansión fue tan vertiginoso, aprovechando los diálogos, que poco a poco se fue configurando un movimiento generalizado de rechazo a los retenes de la guerrilla o famosas “pescas milagrosas” con secuestrados incluidos.

Entonces es cuando llega al escenario político el doctor Uribe y propone mano dura contra la guerrilla, propósito que encontró eco en la gran mayoría de los colombianos, como una reacción de rechazo a la prepotencia de la guerrilla.

Pero el doctor Uribe, a pesar de los éxitos que tuvo en materia de seguridad en las carreteras para la circulación ciudadana, lo cierto es que luego de ocho años, la guerrilla continuaba viva y desafiante, así fuese en un menor tono. Total, el propósito de acabar o desaparecer a los guerrilleros no se logró, como era el deseo del doctor Álvaro Uribe. Y el cansancio se fue apoderando de la población, a raíz de los falsos positivos y los desmanes del Das y otros muchos factores.

Abre entonces el doctor Santos otra puerta para los diálogos, aprovechando las lecciones de las negociaciones anteriores, se sigue el proceso de persecución a la guerrilla, pero al mismo tiempo buscando los contactos para el diálogo. Y aquí es bueno advertir que los escenarios no son los mismos, pues nos encontramos con una guerrilla mucho más debilitada y pareciera, con un propósito de llegar al fin con el movimiento armado. Y ese proceso, a pesar de todos los altibajos, ha venido calando en la ciudadanía, que ve con buenos ojos la terminación de una guerra sin fin de la que ya estamos hastiados. En ello ha jugado un papel la formación de la opinión pública por medio de la prensa y radio al servicio del gobierno.

Y lo que fue un no rotundo del movimiento del doctor Uribe a los diálogos, hoy se puede ver que ha rectificado y ya habla de diálogo con ciertas condiciones. Es decir, lo que en su momento, el hastío por la prepotencia guerrillera fue una razón importante para que el doctor Uribe llegara a la presidencia, hoy, la posibilidad de ponerle fin por medio del diálogo, es un vía que se abre para la reelección del doctor Santos a la presidencia de la República.

Digámoslo de una manera más clara: lo que ayer fue válido de guerra abierta contra la guerrilla, hoy lo es el lema de la búsqueda de la paz. Es decir, estamos hastiados de la guerrilla, pero también de la posición guerrerista del doctor Uribe, que todo lo quiere arreglar por medio de balas.