20 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Año Nuevo, medidas laborales nuevas

4 de enero de 2014

El comienzo del 2014 ha deparado dos hechos trascendentales en el sistema laboral colombiano, ambos íntimamente relacionados con la seguridad y las prestaciones sociales de los trabajadores del país.

Por un lado, desde el primero de enero entró en vigencia la medida contemplada en la Ley 100 de 1993 que establece que a partir de este año los trabajadores que estén adscritos al régimen de prima media  se podrán pensionar dos años más tarde. Es decir que de los 60 años de edad en el caso de los hombres se pasa a los 62 y en el de las mujeres de los 55 años a los 57.

Además de lo anterior, para poder acceder a su jubilación los trabajadores requerirán de 25 semanas adicionales de cotización, con lo que de 1.250 semanas se pasará a 1.275 en el 2014, y a 1.300 desde el 2015.

Estas modificaciones determinan un nuevo panorama laboral y cobijan a más de seis millones de colombianos del régimen de prima media, principalmente afiliados a Colpensiones, pero no afectan en mayor medida a los 11,6 millones de afiliados a los fondos privados de pensiones, salvo a aquellos que no logren reunir el capital mínimo para pensionarse.

La otra medida que entrará a regir a partir del 1° de febrero del presente año es el Decreto 2616 del 2013, por medio del cual el Ministerio de Trabajo establece un nuevo régimen de seguridad social para trabajadores temporales que laboren por períodos inferiores a un mes (incluyendo empleados del servicio doméstico, jardineros, etc.) lo cual les permite acceder a la cotización de pensión, riesgos laborales, subsidio familiar y cajas de compensación.

El Ministerio de Trabajo estima que unas 750 mil personas realizan oficios propios del servicio doméstico, de las cuales solo el 12% cotiza la seguridad social. Es de recordar que desde 2001 se ha venido legislando en Colombia para mejorar las condiciones de vida de este sector de la población laboralmente activa, en particular para que, de manera obligatoria, se le vincule al sistema de seguridad social.
Fue así como en diciembre del 2012 se sancionó la Ley 1525 mediante la cual el Gobierno ratificó el convenio con  la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que amplía la protección a los hombres y mujeres que trabajan en servicios domésticos, evita los abusos laborales, define la edad mínima para trabajar y establece las condiciones que deben tener los contratos y la información a los empleados cuando trabajan internos, externos o por días.

Hay que reconocer que todas estas estrategias del Estado son válidas para ir formalizando oficios que hasta el momento han sido considerados informales. Las mismas fomentan el trabajo decente dignificando y formalizando actividades laborales que antes se consideraban de menor valor.

Aunque algunas de las nuevas disposiciones laborales han generado cierta resistencia en sectores de la población que tradicionalmente se han beneficiado del servicio doméstico,  se debe pensar sin egoísmo y con justicia en que estos trabajadores tienen el digno derecho a acceder a los sistemas de seguridad y protección social (pensión, ARL, EPS y afiliación a una caja de compensación familiar) que cobijan a los demás empleados colombianos.

De igual manera, el empleador debe tomar conciencia de los riesgos que asume si no afilia al sistema de seguridad social a los trabajadores ocasionales a su servicio –es decir, a todos aquellos que laboran en períodos menores al mes–, en caso de que estos sufran una enfermedad o un accidente. En esa situación quien tendrá que asumir los costos del tratamiento, e incluso indemnizarlo o hasta pensionarlo si las circunstancias lo ameritan, será el empleador.

Desde luego que hay quienes verán con algo de negativismo este tipo de disposiciones, así como  la decisión de aumentar la edad laboral, pero lo cierto es que son medidas que han sido puestas en marcha en muchos otros lugares del mundo y que toca asumirlas como parte del nuevo orden del sistema laboral colombiano.