25 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Inflación baja también alarma

9 de diciembre de 2013

La buena oferta agropecuaria, resultado de unas condiciones climáticas favorables, ayudaron a que los precios agrícolas mantuvieran tendencia a la baja, favoreciendo una inflación reducida.

Sin embargo, en esta ocasión y a raíz del paro agrícola de meses atrás, se ha creado un antecedente que puede afectar el ciclo futuro de producción y precios de los alimentos.

La intervención abierta del Gobierno en los mercados (como ocurre en el caso de la papa) no sólo genera distorsiones sino que, peor aún, emite señales perversas. Estas hacen que los productores agropecuarios puedan no reaccionar a lo que pasa en los mercados a la espera de que se les otorguen los subsidios que, como en el caso del café y la papa, han resultado generosos y abundantes.

A noviembre la inflación anual fue de sólo 1,76 por ciento, siendo el nivel más bajo registrado desde 1955. Este resultado, que sin duda constituye un hecho económico destacado, fue bastante inferior a las expectativas del mercado.

De esta forma, la inflación se ubica, por segundo mes consecutivo, por debajo del rango meta del Banco de la República que está entre el 2,0 y el 4,0 por ciento. Esto ha llevado a que muchos analistas den por descontado que la inflación total para el año 2013 finalmente se ubique ligeramente por debajo del 2,0 por ciento.

Seguramente este resultado hará que, en su última reunión del año, la Junta del Emisor entre a revisar la meta de inflación para 2014. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en su pasado encuentro este cuerpo colegiado «ratificó su compromiso con la meta de inflación de largo plazo de 3 por ciento y reitera que las acciones de política monetaria continuarán dirigidas a que la inflación converja a dicho valor».

En este sentido las autoridades monetarias esperan que el choque de oferta de alimentos se diluya y que la demanda agregada se fortalezca, de tal forma que «la inflación y sus expectativas deberían volver al rango objetivo».

Al tiempo que la inflación presenta tendencia a la baja, la generación de empleo ha llevado a que, en octubre de 2013, la tasa de desempleo fuera de 7,8 por ciento. Esto equivale a una reducción de 1,1 puntos porcentuales con respecto a igual mes del año pasado.

Por tanto, en Colombia se está dando una coyuntura caracterizada por bajos niveles de inflación y desempleo en un ambiente de crecimiento todavía no muy vigoroso. De allí que algunos analistas hayan planteado la hipótesis de que, a cuenta de una demanda débil, el país está entrando en un ciclo de deflación de precios.

Aunque ello es visto como un evento improbable, sí es claro que la actual coyuntura tiene implicaciones importantes sobre dos asuntos que se debaten en estos días y que son determinantes para la senda de crecimiento económico en 2014. Ellos son el salario mínimo y la tasa de interés.

Esto, en un escenario internacional que todavía sigue siendo incierto, pone una gran presión y una alta dosis de responsabilidad sobre las respectivas instancias de decisión. En ellas se deberá asegurar que, por sobre todo, prevalezca el bien común.

El Colombiano/Editorial