25 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El camino soñado.

9 de diciembre de 2013

esteban jaramilloSolo con Irán, Australia, Argelia o Corea nos pudo ir mejor. Eso es mucho pedir. Va ganando el torneo orbital intensidad con el paso de los días, en cuenta regresiva, entre predicciones optimistas o alegatos pesimistas, mientras se engorda la agenda de los deseos por la puerta abierta que dejo el calendario inicial. En el día a día actual, Colombia es superior a  sus rivales por su estatus mundial, su nómina, la idea de juego, hasta ahora respetada, y sus números. Colombia dependerá de Colombia y no de sus adversarios, ninguno fuera de serie; para ello necesitara vacunarse contra  la inseguridad, el escepticismo y la egolatría.

No forma parte nuestra selección de pasiones o delirios de candidaturas desbocados, de maldiciones o grupos de la muerte, tan cacareados.

No implica esto pasar por alto el análisis del rival, tarea estratégica que corresponde a Pekerman. Con ello se evitarán casualidades por errores de planificación, tan criticados en el pasado.

No se ve  razón, entonces, para frenar el entusiasmo. Ninguno gana un partido sin jugarlo, con respeto al oponente, pero el pueblo Colombiano, inmerso en   sus pronósticos,  en ocasiones más aterrizado  que el periodismo, acostumbrado este a trazar paralelismos o a desentrañar historias, tiene el derecho a soñar. Quiere un equipo ambicioso y ganador.

Como está demostrado, es sutil la línea que separa éxito del fracaso. Atención a eso. Como decía Bilardo, técnico campeón con Argentina: “antes de un mundial adquieres una túnica para pasar incógnito en un país remoto, o un esmoquin para desfilar triunfante” Simple: amor o tragedia. En Colombia, todo está servido para ganar. A comprar esmoquin.