3 de marzo de 2021
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Tesoro artístico de mil millones de dólares permaneció oculto 70 años

11 de noviembre de 2013
11 de noviembre de 2013

arte oculto

Ha sido uno de los descubrimientos artísticos que más sorprendió al mundo: más de 1.400 obras de arte, muchas de ellas obras maestras, escondidos desde hacía más de 70 años, halladas en un apartamento anónimo en un lujoso barrio alemán.

El gran alijo incluye pinturas de artistas como Picasso, Matisse y Chagal, algunos desconocidos, otras que se creían perdidas para siempre. Su valor se calcula que es más de 1.000 millones de dólares. La gran mayoría obras robadas por los nazis. ¿Pero quién era el misterioso coleccionista que las atesoró durante siete décadas?

Las autoridades fiscales alemanas hicieron el hallazgo el año pasado, en febrero de 2012, cuando allanaron la propiedad en el distrito de Schwabing, en Múnich, como parte de una investigación sobre evasión de impuestos, pero su existencia se mantuvo guardada en secreto celosamente hasta esta semana.

El apartamento donde estaba escondido el botín pertenece a una persona de 80 años, amante del arte llamado Cornelio Gurlitt; desde que aparecieron las obras se ha esfumado, dejando a sus familiares y vecinos tan aturdidos como al resto del mundo tras conocerse su tesoro escondido en una aparentemente modesta casa.

Asegura que la familia sabía que Gurlitt trabajó como restaurador de arte, pero insiste en que no tenían ni idea del tesoro de pinturas que había recaudado. «Sabíamos que estaba restaurando cuadros, pero pensamos que tal vez tenía 100 o así.

Se veía que entraban pinturas y salían, así que la gente no preguntaba, pero nadie imaginaba, ni siquiera nosotros, que tuviera 1.400 además de fotografías. «Y en un apartamento de 90 metros cuadrados, ¿¡se imaginan!? Nadie lo había visto porque nunca permitió a nadie entrar».

Cuando CNN visitó la casa esta semana, nadie respondió a la puerta C, pero un vecino dijo que no había visto a Gurlitt desde hacía muchos años. Lo recuerda como un hombre solitario, al parecer obsesionado con el arte.

Mientras Gurlitt parece haber vivido una vida en gran parte en secreto durante décadas, su padre Hildebrand, quien se cree que fue quien acumuló la enorme colección de pinturas, era muy conocido en el mundo del arte alemán de los años 1930 y 1940.

Según declaraciones que Hildebrand Gurlitt dio a los aliados en junio de 1945, los nazis le habían contratado para comprar arte.

Las piezas – con obras de Henri Matisse, Pablo Picasso, Gustave Courbet, Jean-Honore Fragonard y Edgar Degas- fueron luego devueltas después de que Hildebrand negara rotundamente las creencias nazis e insistiera en que las pinturas y otros objetos artísticos eran propiedad legal de su familia.

En declaraciones que respaldan sus llamadas a la devolución de las obras, varias personas escribieron el interés de Gurlitt en el arte prohibido bajo el régimen nazi.

En una carta fechada en marzo de 1946, Friedrich Schreiber- Weigand, director de la colección de arte de la ciudad de Chemnitz, en el este de Alemania, informó de que Gurlitt «se puso del lado de los «artistas condenados por degenerados» y salvado de la destrucción muchas obras maestras de este tipo llevándolas a manos privadas».

Hildebrand finalmente logró el retorno de sus obras de arte en 1950-1951. Murió pocos años después, en 1956, dejándolas – junto con cientos de otras piezas- en manos de su hijo. Su origen no está claro.

Cornelio Gurlitt parece haber guardado la colección ferozmente, manteniéndolo fuera de la vista durante décadas.

Podría haberlas vendido si estaba interesado en hacer dinero…»En cambio prefirió ser alguien que tenía algo único. Y no estaba dispuesto a mostrar estos tesoros, sus tesoros, sus bebés, que no quería mostrar a nadie», concluye el primo.

Talcualdigital, Caracas