25 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

La molécula del amor hace que los hombres vean más atractivas a sus parejas

28 de noviembre de 2013
28 de noviembre de 2013

pareja

Además, tiene otras funciones: desempeña un papel fundamental en el desencadenamiento del parto y en la lactancia, y está implicada en la formación de las relaciones sociales.

Los resultados de la investigación, publicados en la revista PNAS, revelan que se produce una mayor actividad en las regiones de recompensa del cerebro al ver la cara de su pareja. Es más, calificaron a sus compañeras como más atractivas que las mujeres no familiares.

Para los autores, esto sugiere que la oxitocina puede contribuir a reforzar los lazos románticos de unión en los hombres, haciéndolos percibir a su pareja femenina como más atractiva y valiosa que otras mujeres.

Oxitocina y monogamia

La monogamia sexual es potencialmente ‘costosa’ para los hombres; de hecho, pocos mamíferos la mantienen.
“Dado que la recompensa es una motivación clave que subyace a la conducta humana, es muy probable que los mecanismos que conducen a la monogamia se acoplen al sistema de recompensas humano”, ha explicado a SINC René Hurlemann, uno de los autores del trabajo.

Además, los expertos encontraron que en el núcleo accumbens (NACC) izquierdo, la oxitocina incluso aumentó la respuesta neuronal hacia la pareja en comparación con una mujer conocida, lo que indica que este hallazgo es específico para los lazos de pareja, no de familiaridad (por ejemplo, como resultado de pasar mucho tiempo juntos en el trabajo).

La hormona hipotalámica de la oxitocina (OXT, por sus siglas en inglés) ha sido utilizada en la mediación de vínculos de pareja en varias especies, incluyendo ratones de campo, pero se sabe poco sobre cómo puede actuar para promover la fidelidad, sobre todo en los hombres.

Esta acción de la OXT en el sistema de recompensa podría explicar por qué los hombres se sienten motivados a permanecer en una relación monógama a pesar de su coste.

“Esto es importante ya que protege a la descendencia indefensa de crecer sin un padre comprometido, lo que –desde una perspectiva evolutiva– debe ser evitado, ya que pone a la familia en peligro contra otros humanos hostiles, animales y desastres naturales”, explica Hurlemann.

Adictos al amor

Los autores sostienen que esta gestión del sistema de recompensa para promover la monogamia es quizás ‘similar’ a cómo las drogas crean dependencia o adicción, y puede estar detrás del anhelo que sienten muchas personas después de una relación rota.

Este deseo, y quizás también la depresión que algunas personas desarrollan, podrían ser debido a que la OXT no interviene en el sistema de recompensa.

“Es difícil decir si la oxitocina podría ayudar en esta situación o hacer que las cosas vayan aún peor, por eso es fundamental continuar investigando”, concluye.

También lealtad y empatía

Los resultados de este estudio se complementan con los de una investigación de 2012, también llevada a cabo por Hurlemann y sus colaboradores, en la que se reveló que hombres comprometidos en relaciones estables a los que se les suministró oxitocina mantenían mayor distancia con mujeres desconocidas que les parecían atractivas, en comparación con hombres a los que, en la misma situación, se les suministró un placebo.

En 2010, Hurlemann demostró además que la oxitocina, suministrada a un grupo de hombres usando un spray nasal, aumentó los niveles de empatía emocional de los participantes.

Entonces, los científicos señalaron que este hallazgo podría propiciar el desarrollo de medicamentos para ciertos trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia, que se han relacionado con la incapacidad para socializar normalmente.

En todos estos experimentos se aplicó la oxitocina a través de un spray nasal porque esta hormona se destruye en el tracto gastrointestinal, y por tanto debe administrarse por esa vía o en forma de inyección (así se suministra para provocar los partos, por ejemplo). Sin embargo, la producción de oxitocina también se puede incrementar con métodos naturales, como las caricias o la voz.

Tendencias21, Madrid