7 de marzo de 2021
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Hoy hace 28 años Armero fue sepultado por una avalancha volcánica

13 de noviembre de 2013
13 de noviembre de 2013

 

El país apenas empezaba a levantarse, después de las seis de la mañana, cuando escuchó la voz de un piloto que le informaba al periodista Yamid Amat, a través de la cadena radial Caracol, que donde quedaba Armero se veía desde el aire un inmenso lodazal. La voz del aviador quedó grabada en el pueblo colombiano.

Inicialmente muy pocas personas dimensionaron la magnitud de sus palabras. El mensaje era que una avalancha se tragó al municipio de Armero.

La primicia paralizó al país. No era para menos.

Desde muy temprano, familiares de las víctimas y sobrevivientes de la peor catástrofe que ha sacudido a Colombia en toda su historia llegaron hasta la zona devastada para depositar flores y orar por sus seres queridos.

Los medios locales se ocuparon de recordar la fecha con testimonios de quienes de alguna forma siguieron de cerca la tragedia, con el rescate de cuerpos y la evacuación de heridos aprisionados por el lodo.

De la que antes era una pujante ciudad de la zona andina colombiana, ahora sólo queda una capa gruesa de barro endurecido, con cruces que recuerdan el horror vivido hace 24 años en sus calles.

Las pocas ruinas de Armero, cubiertas por la débil vegetación que ha surgido de entre las cenizas y el lodo, atraen después de dos décadas a los turistas, que quieren palpar sobre el terreno lo sucedido.

Las imágenes de la pequeña Omaira, atrapada entre vigas de concreto, transmitidas por la televisión, siguen vivas en la memoria de quienes hoy recuerdan los 24 años de la tragedia que conmovió al mundo.

La población fue borrada del mapa la noche del 13 de noviembre de 1985 por cientos de toneladas de piedra y lodo que rodaron por la montaña, luego que entrara en erupción el Nevado del Ruiz.

«Fue espantoso, son recuerdos que nunca se podrán olvidar por la impotencia de la gente para ponerse a salvo de la avalancha que corría sin piedad por las calles», dijo a periodistas María, una de las sobrevivientes.

Las autoridades estiman que 70 por ciento de los habitantes de Armero murieron entonces, en una tragedia que arrancó las lágrimas del Papa Juan Pablo II en el mom ento de declarar el lugar campo santo.

La catástrofe, que se mantiene en el recuerdo de los colombianos, ha llevado a reforzar los sistemas de monitoreo en los volcanes Galeras y Nevado del Huila, en riesgo de probable erupción en días o semanas.

Notimex, EJE 21