5 de julio de 2022
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Espionaje entre amigos

18 de noviembre de 2013
18 de noviembre de 2013

albeiro valencia llano

Los documentos filtrados por el extécnico de la CIA Edward  Snowden dejaron al descubierto que la red de espionaje, no sólo está dirigida a detener las amenazas terroristas, sino que buena parte se orienta a interceptar mandatarios de la dimensión de Dilma Rousseff, presidente de Brasil, y de Enrique Peña Nieto, de México. Según Julián Assange, creador del portal Wikileaks, “el 98% de las telecomunicaciones de América Latina al resto del mundo, pasa a través de Estados Unidos”. Esto incluye llamadas telefónicas, mensajes de texto y correos electrónicos, lo que se convierte en una ofensa a la soberanía de estos países.

Pero Europa está consternada porque se conoció, recientemente, que la NSA monitoreó las conversaciones de 35 líderes mundiales, es decir, porque el espionaje se da también entre amigos; Estados Unidos no sólo está monitoreando a Rusia, China, Pakistán, Afganistán, Irán y Corea del Norte, sino también a Francia, Alemania, España, Inglaterra y al resto de países.
Hoy no hay secretos

Esta historia se inició por las filtraciones de wikileaks, que puso a temblar a muchos líderes de países poderosos. El 28 de noviembre de 2010, en alianza con cinco prestigiosos medios (The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País) empezaron a publicar, por entregas, parte de los 250 mil cables del departamento de Estado, de Estados Unidos. De este modo quedaron al descubierto los secretos de la diplomacia mundial; este arrume gigantesco de cables era la información recogida por diplomáticos  estadounidenses, en 181 embajadas, con el fin de comunicar al gobierno de los intríngulis de la política en cada nación.

Más tarde llegó el nuevo escándalo protagonizado por E. Snowden, quien puso al descubierto la red mundial de espionaje autorizada por el alto gobierno estadounidense, desde hace algunos años. Esta nueva historia se inició como consecuencia de los ataques de Al-Qaeda contra Estados Unidos, el 11 de septiembre de 2001, cuando el presidente George W. Bush declaró la guerra global contra el terrorismo “Queremos oírlo todo, saberlo todo. Con quiénes hablan, por cuánto tiempo, desde dónde lo hacen”. Así comenzó la vigilancia electrónica desde el Gobierno, y el Presidente autorizó a la NSA para recopilar registros de llamadas.

El siguiente paso fue la promulgación de la Ley Patriota, el 26 de octubre de 2001, para dotar a las agencias de seguridad del Estado de mayores poderes de vigilancia, para enfrentar el terrorismo. Luego, en 2005, el presidente Bush, exigió a las empresas de telecomunicaciones entregar a los organismos de inteligencia los registros de llamadas de sus clientes y, luego, la Comisión Federal de Comunicaciones amplió la aplicación de la ley para cubrir el espectro de internet y obligó a las empresas de banda ancha a permitir el acceso a sus protocolos de voz en la red. Dos años después se lanzó el sistema Prism para obtener datos de los usuarios de empresas tecnológicas. De este modo se creó una gigantesca red de espionaje que empezó a cubrir las comunicaciones de este mundo globalizado ¿Y qué sucedió?

El espionaje masivo

Las nuevas filtraciones de Snowden produjeron indignación en los países aliados de Estados Unidos. Según las revelaciones de Le Monde, entre diciembre de 2012 y principios de 2013 se interceptaron 70 millones de comunicaciones emitidas desde Francia, lo que produjo la indignación de su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, quien  dijo “Es inverosímil que un país amigo, que un país aliado como Estados Unidos, pueda espiar hasta ese punto tantas comunicaciones privadas, algo que no tiene justificación estratégica o de defensa nacional”.

Para esta misma fecha la NSA monitoreó 60 millones de comunicaciones en España, e incluyó a funcionarios del gobierno y a políticos; al mismo tiempo “chuzó” 500 millones de llamadas en Alemania y 1.8 millones en Holanda. De acuerdo con documentos que entregó el diario The Washington Post, la NSA puede obtener cada día 444.743 direcciones de correo de Yahoo, 105.068 de Hotmail, 82.857 de Facebook y 33.697 de Gmail. Según los analistas, a Washington no sólo le interesan los secretos de las  organizaciones terroristas y de las potencias del mundo, sino de la Unión Europea, de las Naciones Unidas y qué piensan los líderes y mandatarios.

Pero los alemanes pusieron el grito en el cielo por el espionaje a su canciller Merkel; el rotativo Bild am Sonntag informó que el presidente Obama no sólo sabía sino que él mismo encargó un dossier sobre la canciller. Estados Unidos se ha preocupado mucho por este país desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, cuando se formó la República Federal Alemana; de acuerdo con esta orientación la sede de la Embajada estadounidense en Berlín es un moderno edificio, situado en el corazón político de la capital, con vista al Reichstag. Según el semanario Dir Spiegel la Embajada se convirtió en la sede de una moderna red de espionaje electrónico “amparada por la impunidad que siempre han tenido los servicios secretos americanos en territorio germano”.

Cuando se descubrió que estaba interceptado el celular de la canciller, los alemanes expresaron su indignación a través de los medios pero, para evitar un escándalo mayor, Merkel decidió hablar directamente con Obama; sin embargo el ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, amenazó a la NSA con medidas legales: “Si los estadounidenses han escuchado móviles en Alemania, han quebrantado la ley alemana sobre suelo alemán… escuchar es un delito y los responsables deben rendir cuentas”-

El diario Le Monde informó que los objetivos de la NSA en Francia no se limitaban a sospechosos de tener vínculos con actividades terroristas, sino que también figuraban empresarios y personas ligadas al mundo de los negocios. Y la presidenta de Brasil, puso el dedo en la llaga cuando afirmó en la Asamblea General de las Naciones Unidas que “Todo indica que Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, además de miles de empresas de esos cinco países, tienen amplio acceso a los datos adquiridos por el espionaje, en Brasil, de la Agencia Nacional de Seguridad”.

Hoy es claro para los dirigentes de todo el mundo que el espionaje está al servicio de las multinacionales. ¿Será posible regular la vigilancia que ejercen los Estados Unidos? Hoy Washington perdió capacidad de maniobra; aunque la primera potencia y Europa se acusan mutuamente de espionaje, al gobierno estadounidense lo acusan de fisgonear a todo el mundo. ¡Por ahora crece la desconfianza!