25 de febrero de 2021
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Cumpleaños de Manizales

28 de octubre de 2013
28 de octubre de 2013

albeiro valencia llano

Morrogacho o el Nido de Águilas

En el año 1837 don Fermín López, uno de los fundadores de Salamina, abandonó esta población e inició una travesía con José Hurtado, en compañía de varias familias buscando salir de la zona de influencia de la empresa González Salazar, que se había enfrentado a los campesinos asentados en ese inmenso territorio desde Salamina hasta los límites con el Estado del Cauca. El interés de don Fermín era salirse de esta frontera, pero confundió el río Guacaica con el Chinchiná y por esta razón exploró y se asentó como cultivador en las tierras al pie del cerro de San Cancio; cuando les dijeron que todavía estaban en  territorio antioqueño emigraron con dirección a Cartago y fundaron la aldea de Santa Rosa.

Por esta época avanzaba la guerra civil, conocida con el nombre de Los Supremos, y numerosos campesinos pobres emigraban desde Salamina hacia el sur y cuando llegaban al Alto del Cardal entre El Sargento (Aranzazu) y Neira, podían observar un contrafuerte de la Cordillera Central, o una “pierna de montaña”, o la “cuchilla larga”, que bautizaron como Morrogacho, lugar “idílico”, que fueron imaginando para tumbar la selva y organizar finquitas.

Y los labriegos seguían adelante; en 1842 había un grupo grande de familias que explotaban parcelas y por esta razón fundaron el pueblo de Neira; mientras tanto se realizaban las excursiones de Manuel María Grisales, quien con varios compañeros descubrieron las bondades que ofrecía Morrogacho y regresaron a Sonsón por las familias y enseres. Un año después se organizó la exploración de Marcelino Palacio, quien vivía en Arma y fue invitado para que acompañara a varias personas, que desde Marmato estaban organizando una excursión al páramo de El Ruiz. Este grupo tomó la trocha que desde Neira iba a Morrogacho y desde aquí se dirigió al antiguo cráter del Nevado.

Para estas calendas había muchos campesinos establecidos en una zona amplia: La Linda, Barroblanco, Olivares, Falda de Guacaica, Los Rastrojos (San Cancio), El Tablazo y Plan de Morrogacho (La Francia); todos llegaban ilusionados porque pensaban que cruzando el río estaban lejos de la mano de la empresa de González-Salazar. Estas primeras familias podían disponer del ganado vacuno que estaba remontado en las extensas llanuras al pie del Nevado de El Ruiz; pero, además, encontraron minas de aluvión, lo que les permitía tener recursos para comprar herramientas y ropa pues casi todos los labriegos eran pobrísimos.

La aldea de Manizales

Hacia 1846 estos agricultores ya producían lo suficiente para satisfacer las necesidades de la familia y para el mercado, y estaban muy interesados en fundar una aldea porque Neira y Salamina quedaban muy lejos; pero hubo que esperar dos años para que maduraran las condiciones. En ese momento Marcelino Palacio, un finquero con algunos recursos, culto y enseñado a pelear con los dueños de la empresa González Salazar, y especialmente con Elías González, con quien tuvo fuertes enfrentamientos personales y jurídicos, en Salamina y Neira, estaba muy preocupado y quería fundar un poblado para frenar los apetitos de los empresarios.

En consecuencia, un grupo de finqueros y comerciantes con recursos, acompañados de numerosos campesinos propietarios de parcelas, organizaron una expedición que tenía la tarea de seleccionar un lugar apropiado para fundar una aldea. Las labores se iniciaron el 6 de julio de 1848, salieron de Rastrojos o San Cancio, llegaron al alto del Perro, bajaron a lo que hoy se conoce como La Enea y Tesorito, aquí durmieron y al otro día hicieron una explanada y rozaron el terreno para demarcar la plaza y las calles.

Sin embargo descartaron el sitio y marcharon hacia la quebrada de Olivares, en “Las Minitas”; tumbaron un pedazo de selva, rozaron un lote y trazaron la plaza y algunas calles. En este punto se pusieron de acuerdo en que iban a trabajar por turnos para levantar la aldea pero sin desatender sus propias parcelas y familias. Estaban entusiasmados en estas labores cuando don Marcelino Palacio les dijo que sería mejor hacer la fundación en La Cuchilla, en El Carretero en el camino hacia La Elvira; pero encontraron el lugar muy estrecho y con poca agua. Por último, giraron al punto donde hoy está la Plaza de Bolívar y observaron que este era un cruce de caminos, para comunicar el poblado con Antioquia, Cauca y Tolima.

En el mes de septiembre de 1848 se inició el  desmonte del terreno, se demarcó la plaza principal y se trazaron y repartieron solares partiendo de los cuatro puntos. La aldea fue creciendo con mucha velocidad y al poco tiempo ya tenía capilla. Todo se hizo muy rápido y el 1 de octubre de 1849 la Cámara Provincial de Antioquia ordenó crear el Distrito Parroquial denominado Manizales; la sanción de la ordenanza fue el 12 de octubre de 1849.

Sobre esta base legal fueron nombradas las primeras autoridades: Alcalde, Antonio Ceballos; Juez, Antonio María Arango y Procurador, Joaquín Arango; el cabildo y demás autoridades iniciaron actividades el primero de enero de 1850. Por un acuerdo del 6 de julio de este año el cabildo procedió a legalizar la posesión de las parcelas y a otorgarlas a los nuevos pobladores que iban llegando; de este modo la aldea seguía su marcha y era conocida con los nombres de  Cañada de Manizales, Nido de Águilas y Morrogacho.

Durante muchos años Manizales permaneció sin fecha clara para conmemorar su fundación hasta el año 1921, cuando el historiador Enrique Otero D’Costa propuso la fecha de sanción de la ordenanza. Así se fijó el 12 de octubre de 1924 para celebrar las Bodas de Diamante; desde esta fecha se empezó a hablar de la llamada “Expedición de los Veinte”, fundadores de la aldea, lista que se armó con grandes esfuerzos. Pero, como la memoria es frágil, fueron muchos los olvidados y ya es muy difícil rescatar sus nombres para la historia.