19 de agosto de 2022
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Justicia que se pide, sentencia que no se acepta

13 de septiembre de 2013

octavio cardonaPara fundamentar su decisión, el señor Presidente dijo que:“El fallo de la Corte Internacional de Justicia no es aplicable –no es y no será aplicable– hasta tanto se celebre un tratado que proteja los derechos de los colombianos, tratado que deberá ser aprobado de conformidad con lo señalado en nuestra Constitución”, lo que de manera respetuosa no es y no puede ser sino una manera de burlar la decisión de la justicia transnacional.

No es que me alegre la fatal decisión de la Haya, ni más faltaba, al igual que a todos los Colombianos, me parece no solo fatal, sino evidentemente equivocada.

Otra cosa bien distinta es que a diferencia de muchos aduladores, no puedo compartir que un Estado se someta a la justicia de la ONU, es decir la justicia de todos los países, pero que el resultado se supedite a la victoria, ello es tanto como jugar lotería con resultados conocidos.

Decir que el fallo debe someterse a un tratado es tanto como decir que realmente no habrá ningún tratado, pues no hay nada que tratar, ya todo está dicho en la sentencia y si esta se piensa acatar, el tratado no sería otra cosa que copiar y pegar allí la sentencia, porque si de verdad se debe realizar un tratado o acuerdo, entonces la sentencia no se va a acatar, a lo sumo se tendrá como un referente.

El fallo o sentencia de la Haya tiene como antecedente o génesis que los países en conflicto pidieron su intervención y decisión, lo cual indica que Colombia no fue obligado a  pedir justicia, lo hizo de manera voluntaria, para después desconocer el resultado del Tribunal.

Comparto que acatar el fallo le hace mucho daño a Colombia, pero me pregunto si de verdad vale la pena entonces que exista ese Tribunal, pues como están las cosas, sus decisiones no son obligatorias, sino facultativas, y eso en justicia no existe, salvo cuando hay procesos de conciliación, mas no cuando hay sentencias, pues generalmente siempre que alguien gana es porque alguien pierde, así las cosas, ¿quién obligará en el futuro a que los perdedores acaten los fallos de ese tribunal?.

De que pueden servir los fallos de la Haya en temas que actualmente se estudian allí,  como las diferencias marítimas entre Perú y Chile, la caza de ballenas en el Antártico donde se enfrentan Australia y Japón; las diferencias fronterizas entre Costa Rica y Nicaragua; las diferencias que promueve Ecuador contra Colombia por el tema de las fumigaciones aéreas, entre muchas otras actuaciones que allí se adelantan.  

No creo que haya un solo Colombiano que respalde la decisión de la Haya, no considero que haya un solo nacional que se alegre por la derrota jurídica sufrida, pero me pregunto si de verdad Colombia se puede convertir en un paria que desconozca los fallos judiciales de las Cortes Internacionales.

No podemos tomar decisiones pasionales, sino racionales, y creo que lo que viene haciendo el Gobierno puede ser lo más taquillero del mundo, pero adicionalmente y desde el campo judicial es de lo más irregular del planeta.
El artículo 94 del reglamento interno de la Corte Internacional de Justicia, adoptado en 1978, dispone que:“En caso de desacuerdo sobre el sentido o alcance de un fallo, cualquiera de las partes podrá presentar una demanda de interpretación, tanto si el procedimiento inicial fue incoado mediante una solicitud como si lo fue mediante la notificación de un compromiso”. Lo anterior es lo jurídico, lo demás es lo ajeno al derecho.

Quisiera estar equivocado y quisiera creer que nada habrá de pasar a Colombia por negarse a aceptar el fallo y por negarse a acatarlo, lo que realmente nos haría muy felices a todos, pero si ello resultara cierto:¿Qué sentido tendría la existencia de la Corte de la Haya? y ¿qué sentido tendrían sus sentencias si su acatamiento y sometimiento fuera caprichoso y no obligatorio?.

El tema no ha pasado del todo desapercibido, tanto es así que en la redes ha circulado un chiste muy actual donde el presidente Santos dice que Colombia no acepta y no acata el resultado del partido que perdimos frente a Uruguay, no vaya ser que también se necesite un tratado para darle cabida a esa derrota deportiva.

Para terminar me permito formular esta pregunta: ¿Y si el fallo hubiera sido favorable a Colombia, ahí si acataríamos la sentencia?.