14 de agosto de 2022
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En Colombia no hay un despertar cultural

16 de septiembre de 2013
16 de septiembre de 2013

 

Preocupado por el entorno lugareño, el reportero le preguntó de entrada al hombre de ciencias si en Sucre hay  un despertar cultural, y respondió de manera  tajante: “No lo hay en el país porque en Colombia  no hay  conocimiento».

Mieles Trespalacios y otros colegas que lo acompañaban quedaron mudos, fríos sorprendidos y estupefactos.

Una estrecha visión del mundo

Esta dura reflexión del doctor Yunis, quien dirigió el Departamento de Genética de la Universidad  Nacional de Colombia, amerita una respuesta de los sectores de la academia comprometidos con el desarrollo cultural del país:

“¿Por qué  somos así?. Las tesis sobre aislamiento, fragmentación del país y permanencia fuerte  de las endogamias  culturales nos llevan a comprender  que elegimos mandatarios  con enfoques  y programas regionales; que la pretendida Unidad Nacional  de rechazo  a la violencia  corresponde  más a la generalización  de los hechos anormales  en el país  y  a una construcción de los medios de comunicación. No nos  advierten sobre los peligros  de la descentralización  más allá   de los aspectos administrativos  y fiscales; nos ponen en guardia  sobre la crisis educativa,  reforzada ahora  con la proliferación  de centros  en pueblos  y ciudades  que haràn  más  estrecha  la visión  del mundo  en nuestros pobladores».

Nada de cachaco… sabanero puro

Antes de regresar a Bogotá, donde está su hábitat natural, el maestro Yunis fue condecorado por la Universidad de Sucre, en la celebración de sus 30 años.

El científico aclaró que nació en de Sincelejo. Es sabanero puro, y que es equivocada la  información  sobre su supuesto nacimiento en Manizales, capital  del Departamento de Caldas. “Eso, precisó, fue un error de una periodista  de El Espectador”.

Actualmente dirige un Centro de Genética,  en Bogotá, que lleva su nombre, al cual asisten  colombianos de todas  las capas sociales  en procura de consultas, dada su reputación de profesional serio  y con profundos conocimientos  en su especialidad.

El comerciante árabe Wiliam Quessep Maraby, uno de sus amigos de la juventud sincelejana, evoca los pretéritos tiempos de las diarias tertulias  en las que se debatían con Yunis a bordo  los asuntos nacionales, internacionales y locales.

Quejas contra un ministro paisa

Todas las regiones a lo largo de los años, se han quejado de no tener una representación suficiente en el gabinete ministerial, y por eso celebran –casi siempre equivocadamente– cuando les nombran a algún paisano.

De modo reciente y en el caso de Antioquia, la designación de Alejandro Gaviria como ministro de salud, no ha servido, por lo menos en el caso que se va a relatar.

Sucede que el municipio de Copacabana tiene listos y en bancos dos mil quinientos millones de pesos y el Area Metropolitana otros cinco mil millones, para la construcción de un moderno hospital. La Nación no aporta un solo peso aunque sí los nefastos mandos medios que no han permitido iniciar la obra.

Si no es por A es por B que devuelven una y otra vez la documentación con la que se busca conseguir la aprobación en el campo arquitectónico, para poder comenzar el moderno hospital.

Si la salud fuera la niña mimada del gobierno y no estuviera en la tremenda crisis que padece, pues hasta se justificaría esta desidia del Ministerio en cuestión. Pero cuando las gentes se mueren en los pasillos de los centros asistenciales por falta de atención — si es que alcanzan a llegar a ellos —  lo que hace el Ministerio de salud es un crimen. Y eso que el ministro Gaviria es antioqueño.

Un bogoteño en la cartera de hacienda

En las cuentas ministeriales, por regiones, le endosan a Antioquia la paternidad del titular de la cartera de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría.

¿Saben por qué?  Porque es hijo de Jorge Cárdenas Gutiérrez, el ex gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, que sí es un paisa de todo el maíz.

Este economista de origen conservador, que es el tambor mayor del gabinete santista, “más que antioqueño, es un bogoteño de lo más chirriado, ala”.

Don Mauricio pudo haber nacido en Medellín, pero cursó todos sus estudios y ha desarrollado su larga carrera burocrática en Bogotá. Además,  “uno es de donde lo quieren a uno”, como solía decir Alejo Durán, el negro grande del acordeón.  

TOLON TILIN

Un guasón de mala leche comentó en tertulia que al ministro Cárdenas lo dejan solo en el congestionado cruce de Junín con  La Playa, en el corazón de Medellín,  y se pierde…No sabe qué camino coger!