2 de julio de 2022
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La absurda subasta de Isagén

5 de agosto de 2013

El negocio abarca el 57.66 por ciento de la participación accionaria en la entidad, lo que constituye de entrada una posición dominante para el que adquiera esta jugosa torta del mercado eléctrico colombiano.

Recursos que se entregarán a los privados para que inicien las autopistas de la prosperidad, lo cual resulta una paradoja porque supuestamente estas obras se iban a financiar a través de peajes y distribución de valorización mediante la figura establecida en las concesiones de cuarta generación, que en total requieren cerca de 50 billones de pesos.

Isagén atiende el 17 por ciento de la demanda nacional, con una capacidad instalada de 2.212 megavatios.

Próximamente incorporará al sistema de generación nacional una capacidad instalada de 800 megavatios correspondientes a la hidroeléctrica Sogamoso, en Santander, que entrará en operación en 12 meses.

No obstante, todo lo que significa Isagén para los colombianos, el presidente Santos decide subastar, como en cualquier remate, los recursos hidroenergéticos del país, de un ponqué de casi 3.000 megavatios, como si tal decisión no requiriera ni siquiera de un proceso de consulta a los ciudadanos que permitieron en su momento el desarrollo de las grandes centrales hidroeléctricas y térmicas en sus áreas de influencia.

Simplemente es una decisión y punto; de esas que se toman en un consejo de ministros y que no tienen en cuenta las consecuencias a futuro para el país.

Porque se trata nada más ni nada menos que de poner en manos de extranjeros o particulares nacionales la energía eléctrica del país, para que ellos regulen a su acomodo los precios y la calidad en el servicio.

Esta subasta, es un despropósito desde todo punto de vista. Una empresa de esta talla no puede salir a feriarse para obtener unos pesos extra, como si se tratara de un bien ilegal incautado por la Dian.

Además, se crea el antecedente de venta al mejor postor para seguir con otras empresas estatales que en la actualidad brindan millonarios recursos como ISA, las electrificadoras y el mismo Ecopetrol, en donde el Gobierno Nacional tiene importantes participaciones accionarias.

Peor aún, esta absurda decisión deja por fuera a eficientes operadores de energía como EPM, que tiene en Isagén una parte accionaria del 12,95 por ciento, y no podrá participar en la puja porque su capacidad total instalada de generación es del 22,5 por ciento, y la Ley no permite que un generador pueda tener más del 25 por ciento.

La subasta de la compañía energética más importante de la nación, es una de las decisiones más descabelladas del actual gobierno.

Por tanto, debe haber pronunciamientos firmes de todos los sectores económicos, académicos y sociales del país al respecto, para evitar este grave error del mandatario de turno.

Mauricio Restrepo/El Colombiano