2 de julio de 2022
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El último vuelo del Mayor Peñaloza

14 de julio de 2013
14 de julio de 2013

Con el corazón partido por la desaparición  de su querido padre, la periodista María Teresa Peñaloza Calle sintetizó así el tamaño del duelo familiar:

“Realmente fue una pérdida muy grande para nosotros, sus hijos. Me parece mentira que haya fallecido. Realmente fue un gran hombre, un buen padre, amigo y esposo. Millonario en horas de vuelo que inició muy joven en la Fuerza Aérea de Colombia. Se retiró cuando obtuvo el grado de Mayor; por eso, lo llamaban cariñosamente «mi Mayor Peñaloza», cuando, con otros amigos fundó Tarca y, más tarde, Aces, sus otros dos hijos, que lloró con mucho sentimiento cuando desaparecieron”.

Rescatamos de un Contraplano publicado en enero de 2009 el principio y el fin de la carrera del comandante Peñaloza: Su primer vuelo en solitario fue el  29 de marzo de 1946, en un avión de escuela PT-19, cuando formaba parte del curso de pilotaje N° 20 en la base escuela Marco Fidel Suárez, de Cali. El primer vuelo, después de obtener el grado de piloto, fue en un T-6 de la FAC, entre la base aérea de Madrid (Cundinamarca) y la base aérea  Marco Fidel Suárez, de Cali el 22 de diciembre de 1947.  Perteneció a la FAC entre el 46 y el 59.  Su  último vuelo en Aces fue el 2 de octubre de 1986, en la ruta a  Manizales, en un avión DHC-6 Twin Otter.  Estuvo en Aerocaldas, empresa de una duración muy corta.  El Mayor se sumó con vivo entusiasmo a las aerolíneas que promovieron los capitanes Luis Pérez Castillo (Tarca, en 1961) y Hernán Zuluaga Zuluaga (Aces, en 1971) y el transportador terrestre Gustavo Cuervo Cortés. En octubre de 1986 se retiró de Aces por fuerza mayor, al cumplir los 60 años, edad límite para volar en empresas comerciales, según los reglamentos aeronáuticos.  A partir de ese año, se dedicó a volar como piloto  privado en la aviación general, sin abandonar su actividad de siempre como instructor de vuelo. Germán Darío, su hijo mayor, emuló a su progenitor y se dedicó a la aviación comercial. Voló en Aces toda su vida y ahora está jubilado. El padre lloró la infausta desaparición   de Aces (decretada en agosto de 2003) que interpretó como un golpe muy duro para el desarrollo de la aviación comercial en Colombia, porque fue una empresa  que prestó un magnífico servicio en las frecuencias nacionales e internacionales.

Siempre justificó el fracaso de la primera solución aeroportuaria que recibió Manizales, en 1948, en Santágueda, terminal descartado de plano porque prestaba un servicio muy irregular y carecía de condiciones para realizar operaciones por instrumentos, tanto de despegue como de aterrizaje. y estaba limitado a una operación de condiciones atmosféricas de buen tiempo.

Para desmenuzar el millonario acumulado en horas de vuelo del señor Peñaloza, como piloto, nos asesoró el científico Gonzalo Duque Escobar: “Las 24.300 horas de vuelo de un mortal, equivalen a 1.012 y medio días ininterrumpidos, o si se quiere a la suma de 33,75 meses, sin aperarse del avión, los que serían equivalente a más de 66 y medio años pero sin dormir, salvo lo que le permita el piloto automático de esa nave que no tuvo tiempo para ser tanqueada. Ahora bien: Si algún mortal lo hace desplazándose a una velocidad que supere el 80% de la velocidad de la luz, en una nave impulsada con energía nuclear y que aún no  conocemos, logrará que le midan aquí ese record, navegando apenas algunas horas”.

La apostilla: Aviador siempre cauteloso, reservado y prudente, el Mayor Peñaloza se llevó a la tumba su autorizado concepto sobre el proyectado aeropuerto de Palestina. ¡Paz en su tumba!