27 de febrero de 2021
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LECCIONES DEL TLC CON ESTADOS UNIDOS

5 de junio de 2013
5 de junio de 2013

albeiro valencia llano La verdad es que exportamos menos e importamos más; en conclusión, nos iba mejor cuando no había TLC. Según el Departamento de Agricultura del país del norte, entre junio de 2011 y marzo de 2012, antes del tratado, nuestras importaciones agrícolas eran de 1.042.914 toneladas, y durante el primer año del TLC aumentaron a 1.770.970. Ingresaron enormes cantidades de productos que afectaron la economía: arroz, leche líquida, leche en polvo (entera y sin grasa), quesos y requesón, carne de pollo, pavo y de cerdo, soya y derivados de soya. Mientras tanto las ventas a Estados Unidos cayeron 18%; de este modo se afectó la balanza comercial.

Los funcionarios colombianos justifican el hecho sin poner el dedo en la llaga y buscan el ahogado río arriba. Por ejemplo, para Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio, Industria y Turismo, el TLC arrancó en un momento cuando la economía norteamericana comenzó a tener un enfriamiento, y afirmó que “Los TLC no producen resultados instantáneos”. Y queda tranquilo porque cuando se abrieron las puertas del mercado estadounidense, 775 empresas colombianas exportaron por primera vez. Para Javier Díaz, de Analdex (Asociación Nacional de Comercio Exterior), la explicación es simple: “encontramos 194 productos que no se exportaban antes del TLC y que se están exportando ahora”. Sin embargo el problema es de fondo, porque el tratado asimétrico favorece la importación de productos baratos, a cambio de golpear la agricultura, la industria y el empleo.

Un breve vistazo

Cuando nuestros presidentes impulsaban la apertura económica, soñaban con un acuerdo comercial con el país más poderoso del mundo; pero el camino para lograrlo ha sido largo, tortuoso y con la rodilla en tierra, como si el TLC fuera la salvación para Colombia. El presidente Álvaro Uribe, en su momento, jugó las cartas en esta dirección: en abril de 2003 se presentó la solicitud al gobierno de George W. Bush; en febrero de 2006 terminaron las negociaciones, y en el mes de noviembre los dos presidentes suscribieron el acuerdo. Los republicanos estaban interesados en la aprobación del tratado, pero era bastante conocida la difícil situación que atravesaba nuestro país.

Pero se complicó el ambiente para la administración Uribe. En junio de 2007 los congresistas demócratas presionaron para que el gobierno aceptara compromisos laborales, ambientales y en materia de Derechos Humanos, y en abril de 2008 la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, metió el tratado en el congelador. No le perdonaban al presidente Uribe la crisis política que vivía nuestro país, por los asesinatos conocidos como “falsos positivos”, las chuzadas telefónicas a líderes de la oposición y a periodistas, llevadas a cabo por el DAS, y el vacío de poder causado por el referendo reeleccionista. Después llegó Barack Obama a la presidencia y dejó que el TLC durmiera el sueño de los justos.

La situación cambió cuando la gran potencia fue sacudida por la crisis económica; en ese momento el gobierno de Washington aceleró la aprobación de los tratados comerciales con Corea del Sur, Panamá y Colombia, los que le producirían al gran país del norte un aumento de las exportaciones, por 13 mil millones de dólares y ayudarían a generar más de 250 mil empleos.

Por estas razones el Congreso de Estados Unidos aprobó el TLC con Colombia, después de cinco años de súplicas, ruegos y sumisión, de los presidentes Uribe y Santos. En ese momento afirmó el mandatario de los colombianos: “…Es el más importante tratado en nuestra historia y no vamos a ser inferiores porque hay bastantes desafíos”; la administración Santos pensaba que el ingreso a un mercado de 300 millones de consumidores permitiría crear 250 mil puestos de trabajo y aumentar las exportaciones en seis por ciento.

Sin embargo una parte de los colombianos no compartía el optimismo, no solamente por la eliminación de aranceles al 80% de las exportaciones estadounidenses, lo que asestaría un duro golpe al sector agropecuario y a la industria nacional, sino por el atraso en infraestructura: puertos obsoletos, no tenemos ferrocarriles y las carreteras son un desastre.

Un vergonzoso balance

Después de un año, el TLC con Estados Unidos deja un balance bastante negativo; para los gremios económicos nuestro país se quedó rezagado por los problemas de infraestructura, por la revaluación del dólar, por el contrabando y por la falta de previsión del gobierno. Para Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, Estados Unidos aprovechó el mercado para recuperar las exportaciones de soya y trigo, y añade que nuestro gran problema es la falta de infraestructura y así no podemos competir con la primera potencia del mundo. Para Tulio Zuluaga, presidente de la Asociación del Sector Automotriz y sus Partes, es “más costoso el tránsito de mercancía de Buenaventura a Bogotá, que de Miami a Buenaventura”. Todos están de acuerdo en que la importación de productos subsidiados golpea la producción nacional y el empleo.

En cambio para los Estados Unidos todo marcha viento en popa. Para el Departamento de Comercio “al celebrar un año de la ampliación del comercio entre Estados Unidos y Colombia, las empresas, agricultores, ganaderos y trabajadores norteamericanos, ya están teniendo enormes beneficios gracias a la baja de aranceles lograda con el TLC”. Y en Colombia ¿qué estamos celebramos?

La Alianza Pacífico

Hace pocos días culminó con bombos y platillos la Alianza del Pacífico, que se reunió en Cali para crear el bloque económico y comercial más importante de América Latina. Por ahora están México, Colombia, Perú y Chile, países que representan el 35% del Producto Interno Bruto de América Latina y 209 millones de habitantes; pero se sumarán Costa Rica, Panamá y Guatemala, aunque en el fondo vemos a Estados Unidos, país que tiene firmados TLC con estas naciones y está interesado en todo el mercado de Asia. La alianza deja muchas dudas: ¿Qué pasará con Mercosur y Unasur? ¿Por qué asistieron solo presidentes y más de 300 empresarios? ¿Qué gana Colombia? Queda la misma lección del TLC con Estados Unidos: es una pelea entre sardinas y tiburones. Por supuesto será catastrófico para nuestro arruinado sector agropecuario, abandonado por todos los gobiernos y a merced de mafiosos, paramilitares y gamonales.