5 de marzo de 2021
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Capturan al vigilante implicado en crimen de sacerdote anglicano en Bogotá

15 de junio de 2013
15 de junio de 2013

El testimonio de este hombre es clave para aclarar los hechos que rodearon la muerte del padre Germán Giraldo y el abogado Marco Fidel Rodríguez, que se dirigían con $200 millones a Villavicencio.
Silva, quien es requerido por la Fiscalía, decidió presentarse de manera voluntaria ante la Policía, luego de que se publicara un cartel con su retrato.

Según la información recolectada por las autoridades, unos campesinos del Meta le habían ofrecido a la Iglesia Universal Apostólica Anglicana (IUAA), a la que pertenecían Giraldo y Rodríguez, un dinero que estaba escondido en una especie de caleta, a cambio de una “recompensa” de $200 millones, trato que los religiosos habían aceptado.

El obispo Rosendo Úsuga Higuita, quien sobrevivió al crimen, relató que en el vehículo iban cuatro personas, una de ellas un vigilante identificado como Míller Arley Silva; quien desapareció tras el extraño incidente.

En diálogo con parientes del asesinado padre Giraldo, El Espectador conoció que la familia de este sacerdote sabía desde hace unos 15 días del tema de la caleta. La versión que Giraldo le entregó a su familia fue que el guardia de seguridad Míller Arley Silva, que trabajó en el edificio donde él vivía, había sido contactado por unos campesinos de Villavicencio que no sabían qué hacer con dos canecas llenas de dinero que se habían encontrado mientras construían una chuza. Esos campesinos, supuestamente, contactaron al vigilante Silva y él, a su vez, al padre Giraldo.El celador fue localizado gracias al retrato hablado que elaboró la misma fiscalía con base en la información suministrada por el obispo anglicano Rosendo Úsuga Higuita, quien salió ileso de la acción criminal.

Según el obispo Úsuga Huguita, Miller Silva fue el intermediario del supuesto negocio que el sacerdote Giraldo y el abogado Rodríguez iban a adelantar en la ciudad de Villavicencio, cuando fueron asesinados.
El negocio era la ubicación de una caleta de la pirámide DMG, hecho por el cual pagarían 200 millones de pesos que llevaban en el carro y que desaparecieron tras el asesinato.

Como lo informamos oportunamente, los cuerpos de Giraldo y Rodríguez aparecieron baleados dentro del vehículo en que se movilizaban, en una calle del barrio Boitá de la Localidad de Kennedy.

Según Medicina Legal, el sacerdote murió como consecuencia de un tiro en el cráneo y el abogado, por un balazo en el pecho.