8 de agosto de 2022
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Son 48 los hijos del acordeonero Aníbal Velásquez

27 de mayo de 2013

En junio próximo cumplirá 76 años. Lleva 58 en las tarimas. Tiene 48 hijos en diferentes mujeres. Una sincelejana le puso la rienda hace 32 años. Y lógicamente, ya no tiene los mismos ímpetus desbocados de su lejana juventud.

El veterano artista costeño aceptó una invitación del periodista Edgar Artunduaga, director de las noticias Todelar, para hablar de estos temas tan personales, a propósito de la asombrosa cantidad de vástagos que le atribuyó su colega Alfredo Gutiérrez, en la misma cadena radial.

Según las cuentas de “El rebelde el acordeón”, Velásquez sería el padre de 87 hijos, cifra que  está muy alejada de la contabilidad paternal del artista “ñero”, quien confesó serlo de 48 “anibalitos” que andan por ahí, algunos sin saber nada de su padre.

El autor e intérprete de la famosa “Alicia, la flaca”, no se molestó con la guasa de Gutiérrez; contó que, salvo algunas molestias derivadas del colon y el colesterol, todo está bien; bebe muy poco; trabaja parejo  en los escenarios costeños y todavía tiene mucha balas musicales para tirar.  

El escalafón de la natalidad

Descontándole los 39 hijos que le sumó impunemente su colega  Gutiérrez, el guarachero Anibal Velásquez se mantiene a la vanguardia de los acordeoneros colombianos, con 48 vástagos, un guarismo bastante respetable.

Segundo en el termómetro de la natalidad es el finado Alejo Durán, “El Negro Grande del Vallenato”, con 34 hijos.

Gutiérrez, quien prendió el debate radial sobre la paternidad entre los acordeoneros costeños, dijo tener 12 hijos, diez de ellos por fuera de su matrimonio.

Otros artistas famosos que no se preocuparon en vida por controlar la natalidad fueron el ecuatoriano Julio Jaramillo, con cerca de 30 partos por su cuenta, y el cubano Orlando Contreras, con 15 mal contados.    

La  oposición no descansa

Los enemigos de la reelección de consideran ”toda una farsa” la cumbre del Pacifico celebrada con bombos y platillos, en Cali.

En su sentir, la región pacífica es hoy por hoy, guardadas proporciones, la más olvidada y paupérrima de Colombia.

Y fundamentan su queja en estos cinco aspectos, suministrados a Juan Guerra:

1). Sin autopista al Océano Pacifico.

2). Sin infraestructura portuaria en Buenaventura, puerto en medio de la miseria,  ruta obligada de la droga, que incluye  entrada de armas y cuna del micro-tráfico.

3). Con Tumaco, el  otro puerto de ese litoral, también en el abandono total, un  enclave  africano del siglo antepasado,

4).Con Quibdó, sin vías carreteables, es nuestro otro Haiti suramericano.

5).El aeropuerto de Bahia Solano sin pista.

Los peros del diagnóstico

Mientras Buenaventura acusa un asustador desempleo que ronda el 65%, en Quibdó la desocupación es del 85%.

El primer puerto sobre el Pacifico carece de agua potable. Quibdó, la capital de la región del mundo más rica en recursos hídricos, no cuenta ni con acueducto.

Buenaventura  carece de agua potable. El vital recurso solo se suministra en sectores de la ciudad  durante 6 horas diarias. Carece de malecón; con los balnearios de Juan Chaco y Ladrilleros, sitios  frecuentados por la guerrilla y en espera de la mano del Gobernador del Valle, porque el Gobierno Central se muestra indiferente, a pesar de contar en su alta nómina la mayor representación de que se tenga historia en los anales de la historia política y administrativa del Valle: Vicepresidente dela República, Presidente del Senado, tres ministros del despacho ejecutivo y cinco asesores presidenciales, pero sin ningún vocero de las negritudes en el alto gobierno.

Quito le gana a Bogotá la carrera por el Metro

El amigo José Luis Monsalve, un colombiano que acaba de asistir a la tercera posesión de “su” presidente Rafael Correa, dice que mientras el gobierno distrital se apresta a invertir una nueva millonada en el enésimo estudio de factibilidad del Metro para Bogotá, la primera gran concentración urbana de Colombia, la vecina república del Ecuador le va ganando la carrera por el Tren Metropolitano: lo comenzó a construir en Quito a mediados del año pasado en una longitud de 27,5 kilómetros y cruzará la histórica ciudad de norte a sur, en su primera fase, en el 2015.

El primer Metro ecuatoriano está más cerca de la capital ecuatoriana (con un millón 200 mil habitantes) que de la capital colombiana (con una población calculada en ocho millones y graves  problemas de movilidad).

Sin demagógicos cálculos electoreros, la alcaldía quiteña se aplicó a la tarea de consolidar un verdadero sistema integrado de transporte que la ponga a la altura de otras ciudades suramericanas. Los mismos esfuerzos se realizan en Lima, Perú, y en Ciudad de Panamá.

El ex alcalde que odia el Metro

El ex alcalde Enrique Peñalosa calcula que el sistema Metro apenas sería utilizado por un  modesto 4% de los pobladores de la sabana capitalina. No le gusta el Tren porque él es el padre del Transmilenio que ha resultado una solución a medias para la crisis del transporte masivo. ¿Sabrá el escéptico Peñalosa que el Metro de Medellín transporta anualmente 160 millones de pasajeros?

Los quiteños se han sabido asesorar del Metro de Medellín, que es modelo de organización en el continente.

Echémosle un vistazo a las redes de metros que funcionan hoy con pleno éxito en América Latina: El Subte, de Buenos Aires, Argentina; en Chile, los Metros de Santiago, Valparaíso y Concepción; en  Colombia, el Metro de Medellín; en México, el más grande, en el Distrito Federal, más los de Guadalajara y Monterrey; en Puerto Rico, el Tren Urbano de San Juan; en República Dominicana, el Metro de Santo Domingo, y en  Venezuela, los metros de Caracas, Maracaibo, Los Teques, Valencia, Maracay y Guarenas.

TOLON TILIN

Volviendo a las acerbas críticas a la cumbre el Pacífico, los santistas afirman que los opositores uribistas son como las gallinas que no duermen bien, mientras el  gallo no permanezca en el gallinero