25 de febrero de 2021
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Siria, nueva etapa del conflicto

30 de mayo de 2013
30 de mayo de 2013

albeiro valencia llano Todo empezó cuando los gobiernos de Estados Unidos y Europa exigieron la salida de su presidente Bashar Al-Assad, posición que asumió también la Liga Árabe; desde ese momento el pueblo demandó reformas y la Unión Europea (UE) planteó mecanismos para asfixiarla económicamente.

A Siria la perjudica la excelente ubicación geográfica, en el Cercano Oriente, en el cruce de Asía, África y Europa; limita con Iraq, Israel, Jordania, Líbano y Turquía. Y aquí empiezan las contradicciones: Turquía e Irán defienden intereses económicos y políticos; Arabia Saudita y sus aliados protegen los mismos intereses; Rusia y China luchan por los recursos económicos de Oriente Medio y defienden el punto geoestratégico que significa la alianza con Siria. Además Moscú sostiene relaciones con este país desde la época de la Guerra Fría, tiene acuerdos comerciales y conserva una base naval en Tartus, que le permite apoyar su flota de la marina de guerra, en el Mar Mediterráneo. Y a las potencias de Occidente les interesa cuidar al mejor aliado que es Israel, considerado la punta de lanza en la región.

Por estas razones Siria se convirtió en un nudo de intereses demasiado complejo. Las manifestaciones contra el régimen empezaron en Daraa, en marzo de 2011 y fueron utilizadas por fuerzas externas para desencadenar el conflicto interno. En la conspiración participaron comandos mercenarios de organizaciones radicales de salafistas, suníes, alauitas, y miembros de la Hermandad Musulmana que hizo el llamado para el levantamiento en armas contra Al-Assad; entre los mercenarios hay comandos turcos, qataríes, jordanos, iraquíes, pastunes y chechenos, traídos desde Afganistán y Arabia Saudita.

La principal fuerza opositora es el Consejo Nacional Sirio, que logró el reconocimiento como un interlocutor legítimo y por lo tanto obtuvieron el apoyo de la comunidad internacional. Sobre esta base llegó el respaldo mayoritario de la ONU, que pidió la renuncia de Al-Assad; en este punto los 27 países de la UE aprobaron medidas económicas (desde hace un año) para que el gobierno sirio “detenga la represión y deje el poder”. El otro grupo de oposición es el Ejército Libre de Siria o Movimiento de Oficiales Libres, conformado por desertores de las Fuerzas Armadas Sirias.

La nueva estrategia de Israel

A los dos años del conflicto la situación ha cambiado poco y por esta razón Estados Unidos e Israel endurecieron la estrategia. Durante su última visita a este país el presidente Obama advirtió que el uso de armas químicas por parte de Al-Assad supondría una amenaza para la estabilidad regional y eso significaría que Siria estaría “cruzando una línea roja” y obligaría a un apoyo más directo a los rebeldes.
Sobre esta base los servicios de inteligencia israelíes afirmaron que tenían evidencia suficiente del uso de armas químicas por parte de las fuerzas sirias, e inmediatamente los líderes del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de Estados Unidos se movieron en esta dirección para presionar a los “Halcones de la Guerra”. Ya se están moviendo algunos congresistas republicanos para que destruyan los supuestos arsenales de armas químicas y para que entreguen armamento a los rebeldes. Sin embargo a la Casa Blanca le preocupa repetir el error cometido en  Irak e invadir el país, y más bien optó por manejar la situación con cautela. Pero el nuevo ambiente político lo está aprovechando el gobierno de Israel que “ni corto, ni perezoso” desató ataques contra Siria: desde el 3 de mayo y hasta el día 5 atacó varios objetivos, entre ellos diversos puntos al oeste de Damasco, capital siria, donde el presidente Al-Assad estaba resistiendo una ofensiva de los rebeldes.

De acuerdo con Omran al Zohbi, Ministro de Información de Siria, en la madrugada del 5 de mayo los aviones lanzaron misiles desde el espacio aéreo de  Líbano y territorios palestinos ocupados; explicó que la potencia de las explosiones produjo una especie de terremoto de cuatro grados y que la característica de los impactos y daños causados hacen pensar que usaron cohetes de última generación, que emitieron un pulso electromagnético para bloquear los sistemas de detección y defensa. El gobierno sirio considera que hubo un plan combinado con los comandos rebeldes, quienes desde hace algunas semanas  atacaron varios aeropuertos e intentaron quebrar  las defensas antiaéreas del país, como paso previo para la invasión militar extranjera. Además, en el momento de los bombardeos había numerosos comandos de rebeldes alrededor de Damasco, intentando tomarse por asalto la capital, pero casi todos cayeron en poder del régimen de Al-Assad.

La preocupación de las potencias

El gobierno sirio se ha mantenido firme y ha logrado avances ofensivos, por esta razón sus enemigos han querido forzarlo a una guerra con Israel y así se explica la última agresión. Por su parte el alto mando del ejército israelí informó que los ataques tenían como objetivo destruir dos remesas de misiles enviados por Irán al grupo terrorista Hezbolá y que no estaban interesados en abrir un frente de guerra con Al-Assad. Pero para el pueblo sirio y sus amigos la realidad es otra: este es el único país que está enfrentando a Israel y mantiene una firme posición sobre el derecho de los palestinos a su propio estado. Es claro que Israel busca arrastrar a su socio, Estados Unidos, para que intervenga directamente y solucione el conflicto desde una posición de fuerza, como primera potencia del mundo.

Ante estos gravísimos hechos se movió la diplomacia internacional. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon hizo un llamado “para evitar una escalada de lo que ya es un conflicto devastador”. Y David Cameron, primer ministro del Reino Unido afirmó que la comunidad internacional necesita unirse urgentemente para poner fin a las matanzas en Siria, antes de que suceda lo peor. Mientras tanto Washington y Moscú acordaron realizar una conferencia de paz en Ginebra, con miembros del régimen y de la oposición.

Al mismo tiempo el presidente Obama se reúne en la Casa Blanca con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, para abordar la guerra en Siria. Turquía y Estados Unidos mantienen excelentes relaciones, motivo por el cual Erdogan aboga para que esta potencia asuma un papel más activo en el conflicto con la disculpa de que el régimen sirio está usando armas químicas contra los rebeldes.

¡En este punto de la contienda los países que ayudaron a desatar la guerra están desesperados, tratando de ponerle fin al conflicto!