17 de abril de 2024

Pluriversos, celebutante, panel-paneles, mantener-se

23 de mayo de 2013
23 de mayo de 2013

osorio efraim

 

Pluriversos. Leí esta palabra por primera vez en Oasis, y pensé que significaba una composición poética de muchos versos (del prefijo ‘pluri-‘, que indica pluralidad, y ‘verso’, con el significado apropiado para el contexto). Pero no. La idea que el padre Gallo quiso expresar con ese terminacho  es la de la existencia de muchos universos. ¡Válgame el Señor! Y hoy, 6 de mayo de 2013, la leí en LA PATRIA: “Finalmente, nuevas teorías astronómicas indican que no hay un (solo) Universo, sino muchos o Pluriversos…” (Fernando García Cuartas). Se trata, entonces, de un acrónimo, pero de aquellos que yo llamo ‘tontos’, porque son el resultado de la unión disparatada de dos pedazos de palabras, que, por sí solas, o no significan nada o no quieren decir lo que sus creadores pretenden. ‘Verso’, aunque forme parte del término ‘universo’, no quiere decir esto, ni estirándolo ilimitadamente. Podría también, por la misma equivocada razón, significar ‘muchos conversos’ o convertidos, o ‘muchos perversos’. ¿Por qué no hablar, con más lógica, de ‘pluriuniversos’ o ‘multiuniversos’, si no nos contentamos con uno solo? No importa que esta idea de muchos universos repugne a la razón, ya que para que esto sea posible se necesitarían tantos espacios cuantos nuevos universos, un espacio al lado del otro, y separados por límites invisibles, ¡imagíneselos, señor, si es capaz! El Universo ha sido definido siempre como “el conjunto de todo lo creado”, es decir, de todo lo que tuvo principio, y, porque el espacio es ilimitado, en él caben millones y millones y millones de galaxias, sistemas solares y agujeros negros, maravillosos juguetes con los que el Creador entretiene su eterno presente. Y todavía queda espacio para otros millones y millones y millones de esos juguetes…

¿De dónde salen estos acrónimos, merecedores del calificativo de ‘tontos’ o ‘estúpidos’? ¿Quién, el ‘genio’ que los inventa?  Y ¿por qué son aceptados por los medios de comunicación sin ningún criterio? Decidí hace tiempos no volver a mencionarlos, pero leí ‘celebutante’ en El Tiempo (25/4/2013), con motivo de la llegada de París Hilton a nuestro país, y no pude callar. ¿Cómo se descompone la palabreja? ¿’Celeb-utante’, o ‘cele-butante’? Y ¿cómo se traduce? ¿Celebridad debutante? Lo admirable del caso es que el diario capitalino, adelantándosele a la Academia, da la definición: “Adjetivo atribuido a mujeres famosas que reciben atención mediática por su estilo de vida y por no haber hecho nunca nada”. Definición que no se le puede aplicar a esta mujer, famosa, ciertamente, y millonaria, pero también empresaria y trabajadora. Recordemos, nada más, que tuvo su serie de televisión, en la que ella era una de las protagonistas. A no ser que quienes viven de estos menesteres se mantengan de locha, como Lucho. ***

Los vocablos ‘dintel, lendel, cartel’ son palabras agudas. A este grupo pertenece también ‘panel’. Por esa razón, su plural los convierte en palabras graves (llevan el acento en la penúltima sílaba), ‘dinteles, lendeles, carteles’. Y ‘paneles’. Pero, seguramente por la malsana influencia del inglés, y por un esnobismo, inconsciente tal vez, quienes la pronuncian y la escriben la han convertido en palabra grave, en singular (‘pánel’); esdrújula, en plural (‘páneles’). El mismo periódico que nos habló de las ‘celebutantes’, explicó: “Está compuesto de 27 páneles, en un cuarto de entrenamiento con césped…”; “Luego, se enciende uno de los páneles…” (Debes saber, Tecnología, el secreto del Borussia -equipo de fútbol-, 27/4/2013). Es tan desatinado este error como pronunciar y escribir ‘díntel’ y ‘dínteles’. O ‘cártel’ y cárteles’. No obstante, la Academia, en su sabiduría, acepta esta última variación (desde la edición de su diccionario de 1992), aunque dice que “se recomienda la primera”, ‘cartel, carteles’. Cosas de la rectora del idioma. ***

El verbo ‘mantener’ es transitivo, por ejemplo, “Con su escaso salario, Pedro mantiene una familia de diez”. Por esto, cuando se emplea en su forma pronominal, es obligatorio hacerlo con el reflejo correspondiente. En el periódico quincenal de la Universidad de Manizales, “Página” (16/4/2013), la profesora de español del Instituto Manizales, Miriam Jaime López, entrevistada por María Camila Agudelo Quintero, responde: “Como yo mantengo muy pendiente de ellos…”; “…por eso los maestros deben mantener actualizados para enseñar…”. Ignoro de quién es el doble gazapo, si de la entrevistada o de la entrevistadora. No importa, gazapo es gazapo. “Como yo me mantengo…” y “…los maestros deben mantenerse…”, así, señoras, es lo castizo. En el mismo error cayó el redactor de “Supimos que…”, de LA PATRIA: “Islén Pineda (…) mantiene muy activo últimamente” (28/4/2013). “…se mantiene muy activo…”, señor. En la siguiente frase, en cambio, lo empleó bien, por su naturaleza de transitivo: “…y las nuevas tecnologías los mantienen desatentos”, porque en ésta su complemento directo es el pronombre personal ‘los’. Lógicamente. ***

El pronombre indefinido ‘cualquiera’, tiene plural, ‘cualesquiera’. El doctor Jorge Raad Aljure escribió: “…las entidades de educación superior, cualquiera que sean, son totalmente independientes del problema laboral…” (LA PATRIA, 30/4/2013). “…cualesquiera que sean…”, porque su antecedente (el nombre que reemplaza), ‘entidades’, es plural. Lo mismo para ‘quienquiera’, cuyo plural es ‘quienesquiera’. Nota: El plural ‘cualquieras’ corresponde al sustantivo ‘cualquiera’, con el que se nombra a las mujeres de mala vida o a personas de poca importancia. ***