28 de octubre de 2021
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… Nadie levanta al muerto

15 de mayo de 2013

rodrigo parejaVaya el ejemplo: “Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor forma de ser su heredero”, frase que parece  escrita o pronunciada  por alguien que anticipara de qué manera los canales privados de la televisión, iban a convertirse en legatarios y usufructuarios de los peores asesinos de la triste historia colombiana.

Ese alguien fue nada menos que el hoy papa Francisco, cuando todavía ostentaba el cardenalato en Buenos Aires hace diecinueve años, durante una homilía que le costó el distanciamiento con el entonces gobernante argentino Néstor Kirchner, y su consiguiente malquerencia.

Pero si esta afirmación del entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio puede rescatarse ahora para glosar a los canales privados y cuestionar el pésimo ejemplo que dan y su afán desmedido de lucro, sin importar el cómo, hubo en esa homilía otras que vale la pena recordar.

“A veces me pregunto si no marchamos, en ciertas circunstancias de la vida de nuestra sociedad, como un triste cortejo, y si no insistimos en ponerle una lápida a nuestra búsqueda como si camináramos a un destino inexorable, enhebrado de imposibles, y nos conformamos con pequeñas ilusiones desprovistas de esperanza”.

Se decía al comienzo de esta nota que hay afirmaciones y situaciones que con el tiempo resultan casi proféticas, cuyos autores, más que predicadores o analistas de la cotidianidad, fueran clarividentes que avizoraran el porvenir.

En su condición de pastor eso era lo que pensaba Francisco de su Argentina en el año 2004, cruda y desgarradora radiografía de lo que vivía, sentía y experimentaba con todo el conocimiento y la autoridad que su abnegado ministerio le otorgaba.

Radiografía que bien puede sintetizar lo que ocurre actualmente, 19 años después, no solo en su país – pésimamente gobernado – sino en otras naciones de esta parte del continente donde reinan la inequidad, la injusticia, la violencia, la miseria y la corrupción.

En esa oportunidad tales aseveraciones pasaron inadvertidas y no tuvieron el eco merecido, de pronto acalladas e ignoradas por los entonces defensores del status quo, como sí las tendrían hoy si surgieran de la boca de Francisco.

Lo cierto es que tanto ayer como hoy son tan reales, auténticas y llenas de verdad, que por eso vale la pena traerlas de nuevo a la consideración, sabiendo de antemano que el Papa actual no las va a desautorizar ni a cambiar en aras de otros intereses, pues de la firmeza de sus convicciones ha dado ya suficientes muestras.

Vale glosar otra de sus lapidarias frases de entonces, del ayer Cardenal y hoy Papa, aplicable también a la situación actual que se vive y se sufre en muchas naciones del continente.

“Debemos reconocer con humildad, que el sistema ha caído en un amplio cono de sombra: la sombra de la desconfianza, y que algunas promesas y enunciados suenan a cortejo fúnebre: todos consuelan a los deudos pero nadie levanta al muerto”.

En la misma intervención el Papa Francisco cuestionó a “los que se sienten tan incluidos que excluyen a los demás, tan clarividentes que se han vuelto ciegos”, un perentorio llamado de atención a tantos que pregonan a voz en cuello ciertas tesis pero que obran siempre en sentido contrario a lo predicado.

En el caso colombiano alguien se atreverá a levantar el muerto como lo pedía entonces el Sumo Pontífice ? O se seguirá al ritmo de las promesas hechas desde tiempo inmemorial, sin que en realidad  se produzcan cambios sustanciales en beneficio de las inmensas y desvalidas mayorías ?