28 de octubre de 2021
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Las asignaciones salariales en Colombia

9 de mayo de 2013

octavio cardonaNo obstante debo referirme a ese asunto, porque la semana anterior que se realizó el Congreso Nacional Cafetero, de carácter extraordinario, con el propósito de respaldar la “excelente” gestión que viene haciendo su gerente Luis Genaro Muñoz, especialmente a favor de los cafeteros de este país, me quedé atónito al escuchar en una emisora nacional que su salario mensual es del orden de  $ 62.000.000 SESENTA Y DOS MILLONES DE PESOS, lo cual de ser cierto es no solo aterrador sino indignante.

Lo del salario de SESENTA Y DOS MILLONES DE PESOS $ 62.000.000 mensuales puede ser muy cierto, pues en 1996 ese mismo cargo representaba una asignación salarial de miserables DIECISIETE MILLONES DE PESOS       $ 17.000.000, es decir tres veces lo que se ganaba el entonces presidente de la república Ernesto Samper Pizano.   

Tiene que ser indignante que mientras el gerente se gane esa módica y exigua suma, apenas justa para sobrevivir, un recolector de café reciba la exorbitante y aterradora cifra de CIENTO VEINTE MIL PESOS Semanales ($ 120.000); es decir que el recolector se gana en cinco días y medio lo que el gerente se gana en 87 extenuantes, estresantes, vertiginosos y azarosos minutos.

No es y no puede ser justo que el recolector se gane esa cantidad tan descomunal de dinero por meterse a un cafetal a gozarse la vida, mojarse de vez en cuando como en un parque recreacional, broncearse la piel como lo hacen las celebridades, vestirse con ropa de fatiga como un ranger en batalla, cargar unos cómodos bultos de 50 kilos de café en cereza, por empinadas faldas, lo que hace que viva permanentemente dentro de un gimnasio rural, hacerse picar de vez en cuando de un gusano de pollo o de una araña, lo que es fundamental para la adrenalina, y aceptar de buena gana comer unas raciones alimentarias bastante balanceadas, con grandes dotaciones de plátano, yuca, papa y caldo, buenísimas para el corazón.

En cambio al pobre gerente sí le toca muy duro, en unas oficinas incómodas, con un aire acondicionado que molesta a cualquiera, una ubicación supremamente inadecuada en un piso 30 de un edificio donde hay que someterse al esfuerzo físico diariamente de tener que subir treinta pisos en un ascensor, lo que implica fuerza y destreza para soportar allí adentro; le toca soportar una incómoda señora que todo el tiempo interrumpe preguntando si quiere un tintico, una aromática, un vasito con agua, una bebida energizante, un te, unas galleticas, unos pasaboquitas, y mil carajadas más; ni que decir de lo que significa tener que soportar una hermosisisma secretaria, que a toda hora pregunta si el señor gerente puede atender al presidente o a un ministro o al delegado de la OIC, y pidiendo instrucciones para excusarlo por no poder atender al presidente del comité de cafeteros de tal o cual departamento.

Además de lo dicho, y hablando a favor del gerente, habrá que decir que  no es justo tener que aguantarse los trancones de la capital dentro de una mecha de mercedes BENZ, a veces un VOLVO o de vez en cuando un BMW, o un AUDI, con conductor asignado y escoltas, cuando eso es tan estresante; y que podemos decir de esa agenda tan apretada que le toca vivir al pobre gerente, de comida en comida, de almuerzo en almuerzo y de vez en cuando con whisky de por medio, todo porque toca representar al gremio, para mantenerlo vivo, para sacarlo adelante, razón esta ultima que le impone además tener que hacer constantes viajes al exterior, abandonando a su familia y sometiéndose a unos viáticos en dólares que no compensan las faenas laborales que le impone el extenuante ejercicio de su tarea como gerente de la Federación.

Por eso pienso que lo ocurrido la semana anterior, es lo justo, era lo que el país presagiaba, que se iba a hacer justicia, que el gerente iba a salir en hombros y los cafeteros iban a prestar los hombros, para que los demás entendiéramos que los recolectores tienen que hacer su aporte para que el pobre gerente pueda seguir soportando esa carga tan inmensa que le ha sido impuesta, pues de no tener campesinos que lo carguen, lo lleven y lo respalden, sería imposible mantenerse en ese cargo tan pero tan difícil.

Esperemos que con muchas yucas y muchos plátanos, podamos mantener vivos y sostener nutricionalmente ese ejército de soldados que hacen su facilísimo trabajo para que el oprimido gerente se pueda comer su langostica y sus camaroncitos, al lado de su porcioncita de caviar, acompañado de unos humildes whiskys y unos tabaquitos Cohiba, para que pueda mantener su labor, para que pueda cumplir su deber, para que el gremio siga como va.

Para finalizar debo decir que el gremio cafetero, hablo de los reales cafeteros, los recolectores, los mayordomos, los campesinos y los propietarios de las fincas, minifundistas o latifundistas, es un gremio que estaba al borde del abismo, afortunadamente ya no lo esta. Ya no están al borde del abismo, pues desde la Federación que los agrupa, les dieron una patada y los quitaron del borde, ya los tienen rodando, ya los tienen en el abismo.