18 de agosto de 2022
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La Paz: el camino no es ‘culebrero’, pero es casi intransitable.

25 de mayo de 2013
25 de mayo de 2013

maro aurelio uribeLos acuerdos a los que se espera que lleguen en La Habana, requieren de una protocolización que deberá ser plasmada en Ley de la República, lo que entraña un recorrido espinoso, casi intransitable, que necesita superar obstáculos de gran envergadura, sobre todo, con más énfasis en lo político que en lo jurídico, porque lo primero facilita la aplicación de lo segundo. Nuestra Carta consagra tres eventos jurídicos a saber: Asamblea Constituyente; mecanismos de participación ciudadana: referendo, plebiscito y consulta popular y un grupo de leyes. Se tiene que escoger uno cualquiera de estos tres caminos para darle el tinte de legalidad a los acuerdos suscritos y poder llevar a cabo su ejecución y desarrollo, que garanticen una paz duradera  y estable.

Cualquiera de estos mecanismos jurídicos, una vez superado, no encierra ningún tropiezo para lograr su objetivo desde el punto de vista legal; otra cosa muy distinta es mirarlo en su aspecto mecánico y de resultado, porque el gobierno no tendría la seguridad, y tampoco las farc, de obtener un respaldo mayoritario en una refrendación popular de los acuerdos, sea este a través del constituyente primario o que se delegue en una Asamblea o por uno cualquiera de los mecanismos de participación o por el trámite de un conjunto de leyes. El resultado es impredecible, y sería como jugar a la ‘ruleta rusa’, y este gobierno, en su caso concreto, no se puede dar este lujo aleatorio.

Y como dice el viejo refrán: el palo no está para hacer cucharas. Los recalcitrantes y gratuitos enemigos que rondan este proceso de paz, más por culto a la persona de Uribe y a su infecto-contagiosa polarización, recurren a argumentos baladíes y temerarios y señalan al gobierno de traidor y entreguista a la guerrilla, dispuesto a conceder no solo territorio, sino gabelas en participación política con la asignación de curules, en justicia con amnistías e indultos y en la no reparación de víctimas, lo que da como resultado una impunidad total, incluyendo los delitos de lesa humanidad, resquebrajando así y poniendo en peligro la institucionalidad.

Sin duda, estas azuzadas y arengas ‘veintijulieras’ de algunos que se han creído seres superiores y dueños de la verdad revelada, y que han pretendido mostrarse como los reptiles de sangre fría sosteniendo que el conflicto se gana con mano dura y a plomo ‘ventiao’, han hecho cierta mella en la opinión nacional e internacional. También,  flaco favor le han hecho el Fiscal y el Procurador al gobierno Santos en su proceso de paz, los dos funcionarios que se creen un dechado de virtudes, y que le deben el ‘puestico’ a la frágil debilidad del Presidente, de manera directa e indirecta con sus galimatías han aportado sustancialmente a la oposición en este tema.(Ver- http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/pedromedelln/procurador-vs-fiscal-pedro-medellin-torrescolumnista-el-tiempo_12796811-4)

Todas estas consejas y ‘chismes de cocina’ han calado en la mente del “inepto vulgo” creando un estado de incertidumbre y confusión extremo, aprovechado por la oposición uribista para  zarandear el proceso de paz, pero con el objetivo puesto en los comicios electorales del 2014 y abonando el camino para que el pueblo vote en contra cualquier refrendación popular que  requiera el gobierno, respecto de los mencionados acuerdos. Y es aquí, donde radica el peligro, y es casi seguro, que den al traste con este gran esfuerzo.

Aún, con Santa colombiana a bordo y con grandes plegarias llenas de buena intención por parte del Papa Francisco, y su acertado nombre con que  bautizó el proceso: “El Espíritu del Encuentro”, le quedan al gobierno Santos días difíciles de transitar para convencer a una mayoría de colombianos no sobre los beneficios que trae la terminación de esta guerra fratricida, y que todos conocemos, sino desvirtuando las críticas e irrigando confianza y tranquilidad en el pueblo, dejando muy en claro la posición del gobierno frente a la guerrilla en los aspectos de verdad, justicia, reparación y no repetición.

Así logre el presidente Santos la terminación de este cruento conflicto, no votaría su reelección, tampoco voté su elección (Ver. http://www.eltiempo.com/blogs/la_pringamoza/2012/12/no-vote-y-jamas-votaria-por-es.php), pero sí creo en este proceso de paz por el enfoque  que se le dio y, además, la anhelo de corazón como ser racional, porque solo las hienas se amañan en un hábitat carroñero y de dentelladas, y que no son pocas las que tenemos en este país, también, no se puede  olvidar que la mejor calidad de vida la proporciona la tranquilidad.

No conozco si el gobierno Santos, a través de tanto ‘gurú’ desocupado, ha realizado o piensa realizar unos sondeos o muestreos técnicos que merezcan credibilidad sobre el comportamiento de la opinión pública en una eventual refrendación a los acuerdos de paz por cualquiera de los mecanismos de participación ciudadana, estableciendo la relación con bajo margen de error entre la aceptación y la negación, y, una vez, hechos los análisis respectivos saber con certeza a qué atenerse, aún, recurriendo al peligroso trámite de un grupo de leyes, habida cuenta de las condiciones humanas y clientelistas de la mayoría de los miembros que conforman el Congreso, porque de pronto terminan con más exigencias que los ‘farianos’.

El gobierno no puede “matar al tigre y cogerle miedo al cuero”, tiene que procurar por todos los medios que estén a su alcance protocolizar todos los acuerdos de paz, terminando la confrontación y poniendo en ejecución y desarrollo lo pactado, garantizando así una paz estable y duradera, siendo esto parte de la seguridad del Estado y de interés supra nacional, y que es reclamada por una inmensa mayoría.

Hace bastante tiempo vengo sosteniendo que las reformas sustanciales que requiere este país, solo son viables a través de mecanismos extremos, que en principio pueden causar críticas, repulsa o malestar, pero que indefectiblemente terminan con un reconocimiento general abrumador por sus objetivos y fines que encierra y sus benéficos resultados, cuando éste es propuesto y manejado por un gobernante ponderado, serio y sin apetitos desordenados de poder. Y este mecanismo es “El Estado de Opinión”. (Ver- http://www.eltiempo.com/blogs/la_pringamoza/2012/11/golpe-de-opinion-unica-solucio.php )

Señor presidente Santos, si a Usted le conceden en un futuro, aunque hoy está muy politizado,  el Nobel de la Paz, me alegra por Colombia, si no, tampoco me inmuto, pero tengo la plena convicción, y eso si me place, de que será llamado el Reformador colombiano del siglo XXI, si saca avante la terminación de esta guerra.

Manizales, mayo 18 de 2013.