1 de marzo de 2021
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Empresarios caldenses, sin iniciativa ante crisis exportadora

20 de mayo de 2013
20 de mayo de 2013

Después del conflicto diplomático en el 2008, al final del periodo presidencial de Álvaro Uribe, la compleja situación en las relaciones políticas con Venezuela derivó en el cierre de las fronteras exportadoras con ese país, ocasionando un fuerte impacto en las pymes locales, pues era uno de los principales destinos comerciales de Caldas.

El 65% de las exportaciones de este sector se hacían a Venezuela, dada la cercanía, las condiciones logísticas y las convergencias culturales, factores que facilitaban la gestión.

Entre finales de 2008 hasta 2012, el efecto negativo en las ventas y los ingresos ocasionó una pérdida de alrededor de 4,3 millones de dólares y cerca de 140 empleos, cifras considerables de acuerdo con el tamaño de las empresas y la ciudad.

“De 11 pymes que exportaban al mercado venezolano, solo una desapareció, aproximadamente el 60% buscó otros mercados, aunque las empresas fueron fuertemente golpeadas en sus finanzas y cerca del 30% dejó de exportar a todo destino. Hasta ahora se está impulsando nuevamente la exportación mediante la búsqueda de otros mercados”, expresa Óscar Eduardo Meza, docente del programa en Administración de Empresas de la sede Manizales.

Entre las principales lecciones que dejó esta crisis a los empresarios locales se encuentra la urgencia de diversificar y abrir nuevas fronteras para comercializar los productos. Es evidente el peligro que implica quedarse en lo que en administración se denomina zona de confort o ‘mercado dependencia’, es decir, enfocarse en un solo destino exportador.

Esta problemática no es exclusiva de Caldas. Hay empresas en Latinoamérica que enfrentan situaciones comunes, como es el caso de compañías mexicanas en Tijuana y Sonora, ciudades fuertemente golpeadas por el narcotráfico que afectan sus exportaciones con Estados Unidos.

“A raíz de estas crisis se crearon misiones comerciales a Centro América, pero a estas hubo baja asistencia de los empresarios caldenses, lo que demuestra cierta apatía cultural y la espera al asistencialismo y subsidios del Gobierno, a diferencia del empresario antioqueño o risaraldense, que es más atrevido. Esta situación debe trabajarse desde la academia”, manifiesta Meza Aguirre.

Igualmente, hacen falta más iniciativas que agrupen tres esferas: la pública a nivel local, departamental y nacional; el sector gremial y el empresarial, donde se brinde una preparación que permita estar chequeando los mercados y encontrar respuestas a los nuevos desafíos comerciales.

Este trabajo de seguimiento a la competitividad caldense realizado por el investigador de la UN en Manizales, se presentó en la mesa de Pymes en el marco del XVII Congreso Internacional de Investigación en Ciencias Administrativas, realizado en México por la Academia de Ciencias Administrativas – Acacia.

Universidad Nacional de Manizales