27 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El libro esperado de Antonio Pardo

16 de mayo de 2013

Pardo es uno de los pocos colombianos que se han movido con fluidez y dinamismo en el periodismo y la producción radial.

El cerebro de este paisa parece un motor de cinco mil caballos de fuerza. Sus orejas son dos poderosos e insomnes satélites que albergan un insondable nicho de ondas corta, media y larga. Su nariz es un mariscal arrodillado (y sin gabardina) que clama por su batallón de talentos ultimado por los tenientes de un micrófono y oficina.

Las dos lumbreras del comandante Pardo –como llamamos sus discípulos—siguen oteando en busca de la radio perdida.

Una historia bien contada

El libro es pura fibra radial, en absoluto teorizante. Las dos  o tres citas que trae son muy breves y precisas. En ningún momento pierde el hilo que toma desde el principio: fallas, descuidos, errores y equivocaciones elementales. Desnuda con total propiedad, como sólo él puede hacerlo, el desmonte paulatino que se ha hecho en radio y televisión y la falta de preocupación por la capacitación.

Tiene una visión muy clara del destino de internet en relación con los medios electrónicos convencionales y se pregunta ¿qué sigue, con respuestas de consideraba  probabilidad.   

Los ejemplos de Pardo

Los ejemplos informativos de su paso por Diario de Colombia, el cotidiano del mariscal Gilberto Alzate Avendaño; La República, el matutino del presidente Mariano Ospina Pérez; la cadena Caracol el cabo Cañaveral al que lo llevó para su lanzamiento hertziano don Fernando Londoño ; el circuito Todelar, en el que formó tripleta admirable con los finados Alberto Giraldo López y Gabriel Cuartas Franco, y la cadena RCN, su último peldaño para acceder a la pensión. Podrían verse fácilmente como colofón de la obra, aunque van más allá: se trata de una deliciosa refrendación –generosa en anécdotas—de su visión sobre la problemática planteada y las soluciones periodísticas profesionales en cada caso. Insistimos: ¡qué anecdotario tan monumental!

Dominio de la cultura del medio

El cuerpo del libro, la descripción de los hechos es tan aprehensiva que fácilmente se visualizan nombres y escenarios. Francamente, la obra de Pardo es la auténtica expresión de un hombr que domina la cultura del medio, que se formó en el barro, a puro pulso, y se inició en su natal Medellín, al lado del inolvidable Humberto de Castro, en la extinta emisora  Ecos de la Montaña.

La obra es un aporte trascendental que servirá como carta de navegación a los reporteros de hoy, mañana y siempre para saber con precisión en qué punto estamos y hacia dónde vamos.

Queda claro que la radio de hace más de veinte años contó con más imaginación que la de ahora, desde el punto de vista de la producción que aprovechaba, y que aprovechaba más el talento.

La opinión de un Leopardo

El erudito Silvio Villegas, el Leopardo, uno de los admiradores de este arquetipo de la reportería, escribió el 17 de noviembre de 1964 ,en el prólogo de un libro sobre la historia de Cinco reporteros y el personaje de la semana:

“Antonio Pardo es un periodista de carrera, de ,los que buscan las noticias con pasión y con emoción. Su orgullo profesional se cifra no solo en anticiparse a sus colegas, sino en acumular informaciones y en presentarlas lo más sintéticamente posible”. (Texto de Orlando Cadavid Correa con el que se abre el libro Una apuesta por el periodismo, del maestro Antonio Pardo García).

Tolón Tilín

Dice en su obra el maestro Pardo que un desafío inmediato es acabar con la acusación a periodistas y a medios de haber creado un imperio de superficialidad, de desorden, de información a medias, incompleta, sin investigación,ni rigor ni sensibilidad. De fomentar el servilismo y la adulación y de asfixiar las programaciones con farándula barata o amarilla a cargo de inexpertos.     

El origen de un apellido

El historiador  Reinaldo Agredo Tobar nos hace este aporte sobre los orígenes del apellido paterno que llevan el ex ministro y notable jurista Hernando Yepes Arcila y su primo, el ex senador y jefe conservador Omar Yepes Alzate:

“El apellido Yepes proviene del hebreo antiguo yöpe que significa “los que vienen de más allá del delta”. El linaje Yöpe tiene su origen en los israelitas que partieron de Egipto con Moisés hacia el año 1240 antes de Cristo. Tras la diáspora hebrea, los Yöpe que migraron hacia España, tomaron el denominativo Yepe (o Yepes), el cual fue dado también a la población ubicada en Castilla–La Mancha por ellos fundada. En el año de 1600, amenazados por la Inquisición, se convierten al cristianismo”1.

Dos españoles, sevillanos, trajeron a la hoy Colombia el apellido Yepes. El primero: Juan Antonio de Yepes, esposo de la gaditana Dorotea Gertrudis Pérez de Hurtado, matrimonio del que nació Catalina de Yepes, esposa del cartagenero Diego José de Lore y de Pasos, padres de los cartageneros Pablo José y María Rita Josefa de Lore y Yepes. Y el segundo:

El español Mateo de Yepes (2º del nombre)2, nacido hacia 1603, vecino de Sevilla, posteriormente radicado en Cartagena, fue hijo de los españoles Mateo de Yepes (1º del nombre) y Lucía Martín, naturales de Osuna en Andalucía. Casó con la posiblemente cartagenera María de Sandoval Barrios, nacida hacia 1611, hija de Brígida de Sandoval