19 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El amarillismo de los telenoticieros

14 de mayo de 2013

cieros de sus empresas de comunicación patrocinados por las más importantes compañías nacionales e internacionales que dejan millonarias pautas a los dos medios que el sacerdote jesuita Alfonso Llano Escobae suele apodar “Los Morticieros”.

Sorprende que no haya avisos publicitarios de Cocacola, Pepsi, Bavaria, Revlon, Éxito, Carulla, Pacific Rubiales o de Ecopetrol  en El Espacio y, en cambio, las cinco o seis riñas familiares o los videos de los atracos o de la impresionante atropellada de un vehículo a una niña en Pekín tengan más despliegue que el tratamiento que se le esté dando a muchas otras problemáticas  que tiene un país con más de 40 millones de habitantes.

Las ”investigaciones” de fondo

En estos medios sólo se llama “investigación” a los trabajos que sean escandalosos: cómo se roban el erario? cómo se le hace trampa a las comunidades y a los gobiernos a través de contratos? Las estrategias de  la corrupción en todos los órdenes y niveles; videos de la policía que observa a través de las cámaras y sin intervenir, cómo se atraca a los transeúntes en las calles de las ciudades colombianas.

Sin miramiento alguno, los noticieros son capaces de transmitir el video que les ofrece la policía de  la agonía de un inerme ciudadano cuando es apuñalado para despojarlo de sus pertenencias, porque tal vez esa nota hace parte del contenido patrocinado por las más grandes empresas productoras de bienestar, turismo o algunos productos refrescantes.

Copia del viejo formato

El formato copiado de los tres diarios llamados en el pasado ”sensacionalistas” es de tal magnitud que ofrecen lo mismo: las páginas de farándula y mujeres sensacionales, se llama en televisión “sección de entretenimiento” y las modelos son las “presentadoras” y, al igual que en los periódicos aquellos “deportes” se llama a una sección de comentarios de fútbol colombiano en el que siempre los ganadores y dignos de imitar son los equipos de fútbol inglés, español o alemán. Eventualmente y eso por la calidad de los protagonistas, incluyen algo de tenis. Otras veces meten algo de un deporte antipático para la mayoría, cuyas jugadas tienen unas denominaciones inentendibles, que requieren intérprete cada vez que mueven el palo y que se llama golf.

Cuestión de criterios

Cabe preguntarse si esos “contenidos informativos” son trazados por los recientes directores de los noticieros, de las agencias de publicidad que distribuyen las pautas o a criterio de los empresarios que fijan los presupuestos publicitarios para el fortalecimiento de la imagen de sus productos y de sus compañías.

En medio de esa millonaria audiencia y producción, hay otros canales  que sin grandes pautas y a veces casi con las uñas tienen contenidos verdaderamente noticiosos y en los cuales a lo largo de su programación realizan espacios en los cuales se investiga o se ejerce la libertad de expresión que tanto cacarean los de las grandes chequeras para justificar las narcotelenovelas: Teleantioquia, Canal Capital, Telepacifico y City Tv.

El último, al menos, tiene más compromiso con la noticia que con los intereses políticos porque a decir verdad, los canales regionales tienen el problema de orientar su programación a las tendencias ideológicas de los gobernadores y alcaldes.

El Consultorio ético de Javier Darío Restrepo

Una organización que trabaja por los desplazados y la restitución de sus derechos publicó en su página web las fotografías de personalidades importantes que hablaban de los derechos de las víctimas y los rostros de muchas de estas víctimas. Al exponerlos de esta manera, ¿no se va en contravía de la responsabilidad ética del periodista?

El interrogante lo planteó la lectora Yasmin Obando, una comunicadora social de Bogotá.

R.- Hay una responsabilidad sobre los efectos que pueda generar la información que se publica. Por eso es obligatoria, antes de publicar, la pregunta sobre los efectos posibles de la información, con el fin  de impedirlos si son dañinos, o con la forma de la publicación o mediante la eliminación de la nota. A esta actitud se llega a partir de dos consideraciones fundamentales.

Las consideraciones

1.     Que no hay comunicación sin efecto. Las comunicaciones poseen una dinámica propia, capaz de producir otras realidades o efectos, de los que es responsable —para bien o para mal— quien origina la información. Por eso un primer elemento de la responsabilidad es la conciencia del poder que el comunicador —sea periodista o no— tiene en sus manos.

El otro elemento  es el deber de prevenir el daño, porque una vez hecho nunca se separa totalmente. ¡Tan poderoso es el efecto de la comunicación!

2.     Que el periodista nunca debe hacer daño, como efecto de su ejercicio profesional. El papel privilegiado que cumple, de recolectar, procesar y difundir la historia diaria de la sociedad, tiene el objetivo de beneficiar a la sociedad; no el de hacerle daño a esa sociedad.

Por tanto, conocidas las circunstancias del caso, el periodista debe decidir si publicará o no las fotos en cuestión: ¿agregan información esencial? ¿Hacen bien? Si así es deben publicarse; si sospecha que harán daño, deberá prescindir de la publicación.

Tolon tilín

¿Qué sucede en los set de los noticieros de los canales privados de  televisión mientras pasan sus largas tandas de comerciales?

El personal de utilería aprovecha el “cuñerío” para retirar los cadáveres del escenario de modo que no quede ningún rastro de sangre para lo que sigue en la “emisión central” …