25 de octubre de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Chileno recorre Sudamérica en un vehículo que funciona con aceite vegetal reciclado

4 de mayo de 2013
4 de mayo de 2013

chileno

Así nos lo contó durante su reciente visita a la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, donde fue recibido por Jens Mesa Dishington, Presidente Ejecutivo del gremio, quien lo felicitó por su espíritu ecológico y calificó su aventura como un  “esfuerzo valiente”.  

El viajero expresó: “yo utilizo aceite reciclado, no lo compro, lo consigo en restaurantes o empresas recicladoras de aceite porque he vivido del reciclaje durante muchos años, incluso mi casa en Chile la construí con materiales reciclados, porque aunque es más difícil, así contribuyo a que haya menor contaminación en el planeta”.

En su recorrido por Sudamérica, el “Gordo fritanguero” como llama a su vehículo, ha utilizado, aproximadamente, 1.900 litros de aceite vegetal ya usado. Se motivó a usar este medio de combustión por dos personas que conoció en Praga, cuyos carros funcionaban con aceite vegetal y no se arrepiente de haber tomado la decisión que cambió su vida.

Cuando le preguntamos si había utilizado alguna vez biodiésel nos dijo que tuvo un encuentro esporádico con éste porque en Arequipa, Perú, una planta recicladora le regaló un poco y también la Universidad de Antioquia en Colombia, y el carro le funcionó bien.

Señaló que la infraestructura del vehículo Land Rover la ha mantenido totalmente y para ello ha sido fundamental la ayuda de la Legión Land Rover, en Ecuador, Perú y Colombia, con quienes ha hecho equipo mecánico para reparar algunas partes.

El viajero y su bitácora

Jaime, de 37 años, ingeniero de Administración de Empresas, (título que le regaló a su progenitora), dejó atrás una empresa de capacitación de la que era dueño, la rutina de los horarios, dijo adiós al celular y se lanzó por las carreteras del mundo tras el sueño de ser libre de ataduras convencionales y no necesitar mucho dinero.

La travesía comenzó hace más de 7 meses, el  7 de septiembre de 2012, saliendo de Quinta de Tilcoco, Chile, pasando por toda sus costas y de allí, siguiendo por la carretera Panamericana, llegó a Tumbes en Perú, (la frontera),  Arequipa, (donde empezaron a pintar el carro los amigos que encontró en el camino), siguió Quito, Ecuador y luego Colombia donde ha recorrido Pasto, Pereira, Medellín, Mutatá, Turbo, Barranquilla, Cartagena y Barú hasta el Cabo de la Vela, en La Guajira.

En los últimos cuatro años, Jaime cuenta 32 meses viajando, 28 países conocidos, cuatro continentes, desde Europa, Nueva Zelanda y Latinoamérica, Brasil y Colombia, un país  donde lleva varios meses y del que le cuesta irse según sus propias palabras, aunque reconoce que viajar se le transformó en un vicio.

“Mi Land Rover es mi casa, duermo en cualquier lugar, le habilité dormitorio y cocina y he descubierto que es más barato cocinar en Perú, Ecuador y Colombia que en Chile. He vivido todos los contrastes, cenar con un millonario que me invita, o con la familia más pobre y amorosa y con todos comparto por igual. El  tiempo dejó de ser una variable que me inquiete porque soy dueño del mío y de la modernidad utilizo el correo y el Facebook porque las redes sociales me han ayudado mucho en el viaje y a hacer amigos”, comentó Silva Flórez.  

Concluyó diciendo que la vida es muy cortica y que no tiene una bitácora exacta de su viaje, pero que su plan ahora es darle la vuelta a Suramérica, contándonos una historia que enamora y donde predominan los atributos que tenían los conquistadores cuando se lanzaron a la búsqueda de nuevos mundos: valentía, libertad y espíritu de aventura, con el aceite vegetal como aliado.