28 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Atentados, amenazas y maltratos a los periodistas no conmueven a las autoridades

2 de mayo de 2013
2 de mayo de 2013

El CPB nuevamente eleva su voz ante las autoridades competentes para que se proteja la vida y se identifique a los responsables del grave  atentado a bala contra el colega de la revista Semana Ricardo Calderón, ganador este año del Premio Nacional de Periodismo CPB.

La Fiscalía General de la Nación no ha dado respuesta aún sobre los resultados de sus investigaciones por la grave golpiza y amenazas de muerte contra el periodista Antonio Vargas Balvuena y su familia, por parte del ex congresista risaraldense  Octavio Carmona.

En los últimos años han sido asesinados 150 periodistas. La impunidad cubre la muerte de 135 de ellos.

En las capitales departamentales y ciudades intermedias de Colombia los periodistas no sólo están sometidos a las amenazas de los políticos contra su estabilidad laboral. También reciben amenazas contra su vida por denunciar la corrupción administrativa y mediante llamadas y escritos anónimos los obligan a emigrar en búsqueda de protección ante la inmovilidad de las autoridades correspondientes.

El Procurador General de la Nación, Alejandro Ordoñez, agravia públicamente a todos los periodistas colombianos acusándolos de ser consumidores de drogas y estupefacientes  y también hace oídos sordos a los pronunciamientos gremiales para que rectifique y se excuse.

En más de un año el CPB no ha recibido respuesta alguna del Ministerio de Trabajo sobre las acciones emprendidas para corregir  las difíciles condiciones laborales bajo las cuales se ejerce este oficio, ni hay remedio alguno para que los periodistas accedan al derecho a recibir una pensión de jubilación.    

El Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB,  invoca a las autoridades correspondientes a dar cumplimiento a la Constitución y a las leyes para garantizar a los periodistas sus derechos a la protección de sus vidas, al trabajo digno, a la libertad de expresión, a la libertad de información y a recibir de esas mismas autoridades un trato digno en el ejercicio de este noble oficio.