27 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

90 días por el camino del infierno

3 de mayo de 2013
3 de mayo de 2013

Así comienza el relato de Claudia, una mujer soltera, madre de dos hijos, quien hace siete años, debido a su ingenuidad y el enorme deseo de sacar adelante a su familia, tomó una decisión equivocada, y fue engañada y  “explotada sexualmente durante más tres meses”.

Esta parte en la vida de Claudia comienza en el año 2006 cuando desesperada por su difícil situación económica y con el sueño de darle un giro a su vida, accedió a tomar la propuesta de trabajo que su mejor “amiga” le había ofrecido en la ciudad de Bucaramanga y que consistía fundamentalmente en ser dama de compañía. Un trabajo aparentemente rentable y que no la obligaba, según le decían, a acostarse con los clientes. Pero las cosas tomarán otro rumbo para convertirse en una pesadilla.

Con un evidente dolor, Claudia relata ese momento: “Yo era actriz, y había trabajado en actuación desde hace mucho años. Mi papá había sido  director de teatro y madre enfermera. Una  buena familia. Pero  al verme en  dificultades económicas, tomé la  decisión, la peor decisión.  Creí que no me iban a hacer daño y no fue así.”

Según las cifras oficiales, la trata de personas es el tercer negocio ilícito más rentable para el crimen organizado en el mundo, después del tráfico de estupefacientes y de armas. Colombia es uno de los países donde más se evidencia este fenómeno, el que son engañadas mujeres y niñas, las cuales son llevadas a otros lugares dentro del mismo país y a otros países, en los cuales son sometidas con fines de explotación sexual, un negocio altamente rentable.  

Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito -UNODC-, actualmente el 20% de las víctimas de trata de personas han sido objeto de promesas de trabajo como bailarinas exóticas, masajistas y  actividades similares en la industria de entretenimiento adulto.

Claudia, a sus escasos 20 años de edad, tuvo que hacer las veces de dama de compañía y luego trasladada desde Bucaramanga a otra ciudad colombiana en donde fue obligada a saldar la “deuda” que supuestamente tenía con sus  tratantes.

“Nos pusieron un revolver y nos amenazaron, nos llevaron a un sitio a prostituirnos y luego a otro lado. Estuvimos encerradas, nos trataron horrible, nos maltrataron, nos quitaron nuestra identidad, la cedula y la maleta. A mí no me daban de comer, era como estar en el infierno”, relata en medio del llanto esta mujer, que a su corta edad ha vivido uno de los tratos más indignos que puede tener un ser humano.

Actualmente, 60 países del mundo, entre ellos Colombia, tratan de poner fin al  drama de cientos de personas, que son llevadas engañadas o amenazadas de un lugar a otro para explotarlos, en lo que se conoce como trata interna y que representa un 27% de los casos identificados a nivel mundial.

Claudia y su familia fueron amenazadas durante mucho tiempo. “Me decían que tenía que pagarles una deuda, no sabía cuál la deuda, mientras que el tiempo pasaba y las cosas se  ponían peor,  querían que estuviera metida en esos lugares y yo no quería”.

“La que creía mi “mejor amiga” me propuso ir a Trinidad y Tobago, pero como yo  no tenía documentos de identidad no lo puede hacer. Ella si alcanzó a recibir dinero por mí, razón por la cual empezaron a amenazarme cada vez más, ya que ellos necesitaban recuperar la plata que habían “invertido en mi”, decían”.  

La trata de personas con fines de explotación sexual tiene un alto número de casos denunciados y  se presenta a nivel interno e internacional. Los lugares de destino varían según la finalidad de explotación, pero se han identificado entre otros: países asiáticos  (Japón, china, Singapur, indonesia, entre otros)  Trinidad y Tobago y Países Suramericanos como Ecuador, Chile y Argentina.

En la trata de personas, las víctimas pasan a ser propiedad del tratante, y no tienen derecho a la libertad ni la autonomía sobre sus propias vidas.

“Durante mucho tiempo guarde silencio,  pero tras mi regreso a Bucaramanga, decidí contarle mi situación a una amiga de mi mamá, sin saber que ella trabajaba en programas contra la trata de personas. Ella fue quien me ayudo y me dijo: “denunciemos para que te dejen de amenazar, pero fue peor porque me amenazaban todos los días”.                                                                                     “Entonces tuve que irme de Bucaramanga para salvar mi vida, tuve que salir con mi hijo. Mi hija  quedó acá bajo el cuidado del papá. Yo estuve un tiempo en Bogotá, otro tiempo en Bucaramanga, estaba viviendo en ambas partes porque estaba muy amenazada”, cuenta.

Sin desfallecer, y pese a las amenazas, Claudia siguió luchando y logró conseguir ayuda. Hoy día está agradecida con todas las entidades y fundaciones que le ayudaron a tomar valentía y denunciar su caso. Hoy lleva una vida digna en sus roles de mujer, madre, hija y hermana.

Claudia está a punto de cumplir 27 años, vive con su mamá, sus dos hijos y hace tres años encontró al amor de su vida. Sigue con la esperanza de que así como ella logró salir del infierno en que se encontraba y sanar parte de sus heridas, otras mujeres y niñas puedan recobrar su libertad y dignidad.

Esta joven actriz, hizo un llamado a todas las mujeres y niñas víctimas de este delito, para que no tengan temor y cuenten lo que les sucede. “No hay nada más duro que victimizarse a sí mismo. Hay que denunciar, hay que romper el silencio y dejar el miedo, hay que decir basta, no más! Somos dueñas de nuestro cuerpo y nuestra dignidad, no tenemos por qué permitir que vengan a robarla”.

Desde hace dos años, Gobierno Nacional puso al servicio la  línea gratuita  01 8000 52 2020 y desde fuera del país (57)+1 6001035, la cual funciona las  24 horas al día, 7 días a la semana. A través de ella, las víctimas  y los ciudadanos que conozcan estos casos podrán denunciarlos.

La línea recibe, de manera gratuita, llamadas nacionales e internacionales de teléfonos fijos o celulares y a través de ella se brinda información clara y precisa sobre el delito de Trata de Personas, sus modalidades, los factores de riesgo y los modos seguros de viajar entre ciudades de Colombia y hacia el exterior; así como de recibir información acerca de posibles casos de Trata.

Actualmente, según la UNODC, se adelantan 317 investigaciones por el delito de trata de personas y se han proferido 53 sentencias condenatorias a los responsables de este delito.