17 de octubre de 2021
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Venezuela se endurece

19 de abril de 2013

En vez de aceptar una auditoría de los votos el día que se informó que ganó las elecciones por un margen exiguo, el presidente encargado y electo, Nicolás Maduro, apoyó la decisión del Consejo Nacional Electoral de negarse al reconteo y se apresuró al acto de proclamación, endureciendo su discurso contra la oposición.

Después le correspondió al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, demostrar hacia dónde va el régimen, al negarles la palabra a los diputados que se negaran a reconocer a Nicolás Maduro como presidente electo, y al día siguiente fue más allá, al destituir a cuatro diputados opositores de las comisiones que presiden, violando la Constitución Bolivariana, que dispone el reconocimiento de las minorías en el Parlamento.

El martes, el turno fue para el vicepresidente, Jorge Arreaza, quien se reunió con 74 empresarios del sector de los alimentos y del farmacéutico, a quienes les advirtió que se les llamaba a construir el “nuevo sistema económico”, para el cual tendrían que cumplir el “Plan de la Patria” que el Gobierno les iba a entregar, exigiéndoles ser leales. Allí mismo, el ministro de Industrias, Ricardo Menéndez, anunció que vigilarán que las empresas no irrespeten la Constitución al no reconocer a Maduro.

Los ataques contra la prensa independiente ya eran el pan de cada día cuando Chávez ejercía, pero el mismo martes, Maduro exigió a los medios de comunicación definir si están con él o con la oposición, a lo que el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) respondió rechazando esa conminación, que considera contra la Constitución, que garantiza la libertad de expresión en ese país.

Por si fuera poco, trabajadores de diversas entidades públicas corren el riesgo de ser despedidos, ante la propuesta de sus colegas partidarios del Gobierno de depurar las nóminas de quienes no estén comprometidos con el proceso revolucionario.

Según informa El Universal de Caracas, en el estado Bolívar los líderes sindicales chavistas calificaron de “infiltrados” y “traidores” a trabajadores de las industrias de Guayana y exigieron su despido.

El propio Diosdado Cabello sugirió al conocerse los resultados que había que identificar las causas de la reducción de votos del chavismo.

Son apenas las primeras señales burdas del rumbo hacia la dictadura, pero no las últimas, porque Cabello repite una y otra vez en tono amenazante que el fallecido presidente Chávez era el dique de contención, y que desaparecido este, ya no hay límites prudentes y que de pronto se “volvían locos”.

Más claro no canta el gallo.

El Universal/Cartagena