15 de mayo de 2021
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Subjuntivitis, Tarsicio, subvención-subversión, tan poco-tampoco, hierba-hierva

3 de abril de 2013
3 de abril de 2013

osorio efraim

Enferma de subjuntivitis, gravemente enferma, se encuentra la columnista de El Tiempo, Laura Gil, diagnosticada así por la siguiente muestra: “No fue responsable Rafael Nieto (de la falsedad que se presentó como defensa del Estado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso del Palacio de Justicia). El, como lo señaló en columna publicada en El Tiempo (26-2-13) sólo hubiese conservado la posición de Colombia en la Comisión (…), sólo hubiese mantenido la orientación dejada por el primer defensor designado, Jorge Ibáñez, y sólo hubiese contado con el acuerdo de Adriana Guillén, directora de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado” (“Yo no fui”, 6/3/2013). Después de leer este párrafo detenidamente, pude concluir que le faltó la oración principal para justificar el pretérito perfecto de subjuntivo  ‘hubiese…’, por ejemplo, ‘No se sabía que’ “él hubiese conservado…”, etc. O que, quizás, la subentendió sin ningún criterio. O que debió hacer condicionales las tres frases con el ‘si’, pero complementándolas para que no quedasen truncas, de esta manera: “Si él hubiese conservado la posición, el resultado habría sido otro…”. O que, simplemente, y lo más probable, empleó ese subjuntivo por el pretérito de indicativo: “Él (…) sólo conservó (…); sólo mantuvo (…); sólo contactó”. De aquí su dolencia. El especialista le recomendó hojear gramáticas de castellano, viejas o nuevas, y repasar lo concerniente a los modos del verbo. -Es lo único que le puedo formular, concluyó. ***

En sus cuatro letras al Correo Abierto, el padre Jaime Pinzón Medina escribe: “El cardenal Tarcisio (o Tarsicio; ¿cómo se escribe? Tarsicio vendría de Tarso, ciudad natal de san Pablo)…” (LA PATRIA, 14/3/2013). Padre Jaime, se escribe Tarsicio, y no viene de Tarso: En griego existe la palabra ‘tharsos’ o ‘tharros’ (escritas con la ‘theta’ inicial de ese idioma, que nosotros transcribimos con ‘th’), ‘ánimo, valor, confianza’, de la que se deriva ‘tharsiquios’, ‘el (guerrero) audaz, temerario’. El latín eclesiástico lo escribe ‘Tharsicius’ o ‘Tarsicius’. El mismo origen tienen los nombres Tarsilio-a, variantes de Társilo-a. (Datos tomados del Diccionario de Nombres Propios, de Gutierre Tibón). No se debe confundir con ‘tarsós’ (ésta sí con ‘tau’ inicial, correspondiente a nuestra ‘te’ = ‘zarzo para secar quesos; estera; planta del pie; fila de remeros; remo; ala’), vocablo griego del que proviene el castellano ‘tarso’, “conjunto de huesos que conforman la parte posterior del pie y que articula éste y la pierna”. Esto, ¡claro!, lo sabemos desde nuestros muy lejanos estudios de anatomía. ***

Aunque muy parecidas, los palabras ‘subversión’ y ‘subvención’ son muy distintas: La primera es “la acción y el efecto de subvertir”, verbo que la Academia define de este modo: “Trastornar, revolver, destruir, especialmente en lo moral”. La segunda, “la acción y el efecto de subvenir”, verbo que quiere decir “Venir en auxilio de alguien o acudir a las necesidades de algo”. De ‘subversión’ son sinónimos ‘desorden, trastorno, revolución, motín’; de ‘subvención’, ‘ayuda, amparo, auxilio, socorro’. Con estos datos, es fácil deducir que el señor embajador ante la Santa Sede, Guillermo León Escobar Herrán –si lo entendí bien, por descontado-, debió echar mano de ‘subvención’, no de ‘subversión’, en la siguiente afirmación: “La ‘opción preferencial por los pobres’ llegó finalmente (…) y se va a convertir en un interlocutor válido de denuncia y exigencia social del liberalismo económico, el cual estará cada vez más interesado en ahorrarse los costos de la subversión de la pobreza”. (El Tiempo, “El nuevo amanecer de la Iglesia Católica”, 20/3/2013). Y es que, además, no es la pobreza la que acude a la ‘subversión’, sino sus pacientes. ***

En su artículo, Medellín Innovadora, el columnista Armando Silva, de El Tiempo, garrapateó: “Otro área revelada se refiere a la cosa pública” (11/3/2013). La norma del género masculino de algunas palabras que acompañan a sustantivos femeninos que empiezan con sílaba acentuada se aplica sólo a los artículos, determinados e indeterminados, no a los adjetivos. Debe, pues, decirse, “otra área revelada…”. Elemental. ***

Detallitos del mismo día en LA PATRIA (20/3/2012): Seguramente que “el lector” que se comunicó con Línea Directa dictó su mensaje de la siguiente manera: “Les interesa tan poco el atletismo a las autoridades municipales, que en octubre del año pasado…”. Pero fue copiado así: “Les interesa tampoco a las autoridades…”. La confusión es evidente entre el adverbio de negación ‘tampoco’ y la locución adverbial ‘tan poco’, que, en la frase mal copiada, sirve para darle énfasis al escaso interés de las autoridades por el deporte. Y la leyenda de la caricatura de Ricky dice: “Cómo van las cosas, voy a pasar de tinto… a extinto”. La tilde en el adverbio ‘como’ le da a éste una connotación (de extrañeza, por ejemplo) que no es la pretendida por el caricaturista. El último lo puso  la “la hierva verde y jugosa” del padre Efraín Castaño. Estoy convencido de que éste sí fue un lapsus del columnista, porque él sabe muy bien que la ‘hierba’ (‘yerba’)  que comen los ‘borriquillos’ se escribe así, y que ‘hierva’ es la tercera persona, singular, del presente de subjuntivo del verbo ‘hervir’. ***

La VEINTITRÉS: De mal en peor.