16 de mayo de 2021
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«Unión general» lánguida y falaz

21 de abril de 2013

gilberto montalvoNaturalmente que la carreta barata de esta iniciativa tenía que concluir en un fiasco porque aunque menospreciaron la decisión de muchos de no asistir a esa bufonada callejera pensaron con su manía irredimible de que por ser  los presuntos  dueños de la verdad  todo el mundo debía salir tras sus caprichitos.

Eso estaba muerto de origen. Hablar de proyectos cívicos y meter a los politiqueros de siempre o los de nuevo cuño desnaturaliza esta clase de iniciativas.

Aquí en  el Quindío ya nadie cree en nada y menos en redentores. Se notó en ese encuentro de este domingo en el Parque Fundadores la falta de convocatoria de los que ostentan algunas responsabilidades públicas en la región. Por supuesto que estaban ciertos concejales de Armenia adictos a la coalición de gobierno demostrando una vez más que son la expresión de unas precarias solidaridades  electorales compradas al detal. Profanaron el emblemático lugar convirtiéndolo en un coloquio de muy pocas, poquísimas, personas  dependientes de la nómina oficial de la administración de Armenia.

Las plegarias in pectore estaban dirigidas al altísimo para que derramara con su poder omnímodo un aguacero  para justificar la ausencia de público creíble. Por fin cayeron del cielo las lágrimas consumadas y la poca asistencia se arrinconó, algunos en el Espíritu Santo, de donde no salen, y otros tímidamente se apuraron con el rabo entre las piernas a tomar las de Villadiego.

De los notables se pudo ver a Libardo Taborda dando declaraciones a los medios subsidiarios de la tal marcha. No se sabe qué diría. Poco tiene para contar.

La figura indiscutible, Juan de Armenia, parte del paisaje decante de una sociedad enajenada y loca.

La alcaldesa hubo de ser pasada a las carreras por un policía cual lazarillo por el pompeyano frente a Davivienda porque a nadie se le ocurrió respetarle la majestuosidad a la primera autoridad y arrimarla con todo el decoro al corazón del fallido evento. Por poco la atropella un carro de un desquiciado que no se percató  de que la voluminosa ciudadana  transitaba  a las volandas por el lugar.

Las bombas blancas, muy pocas, vendidas a dos mil pesos por un rebuscador, fueron perdiendo poco a poco el encanto y se marchitaron como testimonio de lo que allí ocurría.

Firmaron para la posteridad  un mantel con un Sharpie como legado para futuros almuerzos y comilonas.

Lo más importante. La gente del común los que no creen en esas pendejadas se abstuvo de manera contundente  de asistir porque sabían del subfondo de esa alcahuetería. Más de lo mismo.

El fotógrafo del periódico local tuvo que hacer un gran esfuerzo para ilustrar la notícula de este domingo-no daba para más- con una placa de la señora alcaldesa poniendo su rúbrica, la misma con la que diariamente ratifica los contratos y las dádivas a los concejales asistentes.

Hernán “Yayo “Ramírez, típico en todo estos fracasados eventos, estuvo por  ahí como siempre fumándose un Royal y hablando de la plenipotencia de su ‘vigoroso partido conservador .No se ha dado cuenta el pobre que eso murió hace mucho tiempo. Que esté insepulto es otra cosa. Pero había que cargarle el pesado fardo a Álvaro Jiménez, el bueno o el malo, son la misma cosa.

Doña Luz Piedad de ajustado yin azul y camisilla blanca en rictus inusual sonrió, pocas veces lo hace, pero esta vez muy descompuesta porque sus seguidores no tuvieron la curia siquiera de sacar a pasear a los infelices trayéndolos en los buses de todos los barrios. Ya no está Pacho Urrea, el genio de las movilizaciones.

El momento era oportuno para que Luciano Grisales Londoño se mostrara. En efecto. Pero  pocos voticos conseguiría en el tristón evento. Aunque don Emilio Valencia se  ha   echado al hombro ese petardo tan pesado para su edad, no habrá milagros.

Pero en fin para qué seguir. Un encuentro de muy pocos .Dieron lora, llevaron a unos niños, muy pequeñines a bailar, solo que ninguno se percató  de que ellos eran los únicos que  estaban allí demostrando civismo, no los voltearon a ver. El resto los tres o cuatro vitrineritos de siempre.

Deben de haber quedado arrepentidos los organizadores con el señor Jaime Martínez Vélez a la cabeza porque nuevamente les dijeron de manera  contundente  que nadie les cree y que sus movimientos calculados son solo las manifestaciones de que la carencia de liderazgo es un patrimonio quindiano difícil de esconder.

Pero no se preocupen que ya vendrá nuevamente la campaña politiquera y para qué decir más.

Yo fui, me hice de lejos, lo más distante posible,  pero únicamente para poder contarles de manera real y contundente lo que vieron estos ojos que se los han de “comer los gusanos”, como diría mi mamá. Claro que mi santa madre no sabía que yo seré pasto pero de las llamas, las de acá y seguramente las de allá. Algún privilegio debía yo tener.