20 de mayo de 2024

«Inconveniente, innecesario e injusto»

7 de abril de 2013

natalia marulandaEl estupor que causó aquella muerte condujo a la formulación de diversas hipótesis, todas conducentes a las mismas conclusiones: fue un acto de desesperación, estábamos ante una gran injusticia y ese hombre de calidades humanas reconocidas por todos no merecía tan triste final. La carga simbólica de aquella tragedia familiar contrastaba en mi mente con algunas imágenes, recuerdos de infancia que evocan la humildad y sacrificio con que se produce el “mejor café del mundo” en la pequeña parcela, en la empinada montaña, en las cada vez más desoladas veredas y pueblos que componen el “paisaje cultural cafetero”, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. La cultura cafetera está muriendo. La están matando aquellos a quienes llevaron al poder para que las representaran más de quinientas mil familias campesinas; la están matando, ante nuestros ojos (y por ende con nuestra complicidad) quienes avergonzados de nuestro pasado montañero piensan que el cacareado progreso vendrá cuando dejemos atrás la actividad agrícola y nos dediquemos a algo “más decente”; la matamos con nuestra indiferencia sin considerar que el legado de nuestros mayores no merece tan triste suerte.

Miles de cafeteros indignados, obligados por su penosa situación económica salieron a cerrar diversas vías del país y exigir respuestas. Se trató de un evidente acto de desesperación, pues la protesta no es característica de la gente de esta región de clara tendencia “goda”. El presidente Santos, que llegó al poder elegido con votos cafeteros, no dudó en tachar con frialdad este gesto desesperado de “inconveniente, innecesario e injusto”. Recordé entonces que iguales calificativos mereció otro acto desesperado, perpetuado hace algo más de dos meses por mi tío Orlando García, hombre alegre, bondadoso y pacífico, que habiendo seguido al pie de la letra las indicaciones de los “expertos” se cansó de esperar una cosecha anunciada por la institucionalidad cafetera que nunca llegó. En honor a su memoria escribo estas palabras.