28 de octubre de 2021
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Le debemos una oportunidad al doctor Uribe

16 de abril de 2013

Pensamos que el desespero del señor expresidente por retornar al poder es la de poder “reparar” las víctimas, término que se ha puesto de moda e incluso contó con una nutrida movilización por todas las principales ciudades del país el pasado 9 de abril. Esto significa que su conciencia no se encuentra tranquila cuando hace un balance de su gestión en la Presidencia: debe sentirse muy molesto y apenado al observar el caos en que se encuentra la salud en todo el país, en donde los hospitales públicos se encuentran quebrados, el Fosiga saqueado, mientras que algunas figuras que se encontraban al frente de EPS como Saludcoop, engrosaron sus cuentas privadas, gracias a la Ley 100, que fue uno de los regalos del señor expresidente Uribe.

Creemos que debe sentirse avergonzado cuando observa que a pesar de todas las acciones que tomó durante su gobierno para crear una confianza de los inversionistas extranjeros, sus hijos prefirieron abrir cuentas en unos países catalogados como “paraísos fiscales”, en lugar de consignar y dejar esa platica del negocio de tierras que hicieron en Mosquera, que fue bastante lucrativo. Es una verdadera lástima que el doctor Uribe no haya logrado convencer a sus hijos de las bondades de invertir en su propio país.

Seguramente que no debe estar tranquilo el expresidente al observar cómo se pudre en la cárcel la señora Yidis Medina, entre otras cosas por un delito consistente en recibir dádivas para votar la reelección del doctor Uribe. Lo verdaderamente triste es que quien supuestamente dio las dádivas, no aparece por ningún lado y tanto el doctor Palacio como Sabas Pretelt dicen que ese problema no fue con ellos.

Y ni modo de darle una “manito” a “Uribito” , aquel Ministro de su gabinete que interpretó de una manera magistral la doctrina craneada  por el doctor José Obdulio Gaviria según la cual hay que darle más recursos a los grandes empresarios del campo para que puedan invertir y generar empleo para el campesinado raso, que es incapaz de ser productivo porque tienen un pecado mortal de nacimiento: son pobres.

Y cada vez que hay manifestaciones de las madres de Soacha, siente una enorme tristeza también el doctor Uribe, porque a pesar de estar ocho años como jefe máximo de las Fuerzas Armadas, nunca se enteró de los desmanes que se cometían. Pero tiene una buena excusa: si a Palacio entró un elefante durante la administración del doctor Samper, pues que hayan entrado micos y uno que otro “Santoyo”, no es tan grave.

Y para finalizar, también el doctor Uribe quiere retornar al poder para permitir que regrese al país la señora exdirectora del DAS, para poder hacerle un juicio riguroso y saber si efectivamente ordenó interceptar los teléfonos de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia o ha sido un señalamiento de sus contradictores políticos.

Por todo lo anterior, nos parece que al doctor Uribe lo asisten muchas razones para el retorno al poder.  Porque si se considera que todas las razones anteriores no tienen el suficiente peso, sí lo sería el hecho de que el doctor Santos no le ha cuidado bien los “huevitos”, y ahí sí estaríamos hablando de que las razones del doctor Uribe tienen “huevo” de por medio.