23 de octubre de 2021
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La reencarnación de un Inquisidor.

13 de abril de 2013
13 de abril de 2013

marco aurelio uribeSin ser decisivo, aunque a veces pareciera decisorio, durante su mando como Inquisidor mostró su inhumana crueldad cuando fueron quemadas en la hoguera más de 5 mil personas  y cerca de 10 mil fueron castigadas de manera severa y tortuosa, acusadas de prácticas contrarias al cristianismo católico, además, promovió la incineración  de toda literatura distinta a sus creencias. Tuvo la permanente tentación del poder que le permitiera desahogar su fanatismo religioso para extirpar la herejía religiosa y la heterodoxia ideológica rechazada por la Iglesia Católica.

Parecería que este fatídico y funesto personaje del siglo XV se hubiese reencarnado en el cuerpo de don Alejandro Ordoñez Maldonado desde temprana edad en el fulgor de sus años mozos. Es el actual Procurador General de la Nación, reelegido para el período 2013-2016  por el Senado de la República, decisión que fue  controversial, ininteligible, irresponsable y que causó indignación en la mayoría del pueblo colombiano, dada las condiciones psíquicas del reelecto, habida cuenta de que se pone en peligro la defensa de la libertad personal, de la responsabilidad individual y el carácter laico del Estado colombiano. Fue desconcertante la posición de la bancada liberal al apoyar esta nefasta reelección, apostasía que jamás la perdonaremos los que tenemos ideología liberal.

No es ningún secreto que los fundamentalistas o fanáticos o místicos o los sectarios son personas que sufren de insania, o sea, son seres de alta peligrosidad para una comunidad y, por tanto, poco confiables para la toma de decisiones justas y ecuánimes cuando estas se contraponen  a sus ciegas y arbitrarias creencias, como es el caso concreto e impajaritable del Procurador General de la Nación, quien por las condiciones personales que ostenta dificulta una efectiva protección de los derechos humanos y la defensa de los intereses de la sociedad, en otras palabras, no es apto para el ejercicio del cargo.

Las personas que cargan con ese desequilibrio mental, en cualquiera de sus manifestaciones, tienen mucha proclividad a la ambivalencia, por cuanto encierra sentimientos o emociones contrarios y de difícil interpretación y comprensión, lo que va en abierta contravía con el desempeño óptimo de las funciones encomendadas, o si no, veamos lo que ha ocurrido con los derechos de la mujer reconocidos por la Corte Constitucional respecto del “aborto” y la reacción  personal de Ordoñez Maldonado frente a la jurisprudencia de la Corte Constitucional que, por demás, es de obligatorio cumplimiento, siendo ignorada y vilipendiada  sistemáticamente por el organismo encargado de ser el guardián de cualquier trasgresión contra el Estado Social de Derecho. Conducta grave que, por demás, debía de haber sido investigada disciplinariamente por la timorata y acomodada Corte Suprema.

Por las calendas de mayo de 1978, más propiamente ese sábado 13 fiesta  de la Virgen de Fátima, madre del Supremo y de todos,  en el parque san Pio X de Bucaramanga el joven estudiante Ordoñez Maldonado hizo la primera demostración de su tendencia patológica a provocar incendios, como integrante activo de la membresía san Pio X , organización de ultraderecha y ultra católica y de estrecha relación  con los postulados de Tradición, Familia y Propiedad, y en un acto de fe procedieron a lanzar a la hoguera las publicaciones que éstos censores arbitrariamente consideraron “corruptoras”, y como afrenta a los principios de la Iglesia Católica.

Su retrógrado modo de pensar,  de hablar y de actuar lo demuestra inequívocamente; su aversión por otros cultos y por organizaciones diversas, como LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero), son manifiestas; sus desafíos a los fallos judiciales son evidentes; su desconocimiento a la dignidad, a la autonomía o a la vida de la mujer son reiterados y grotescos; con gran facilidad desconoce  e interpreta la ley según su dictado religioso, pisoteando de paso los derechos de los demás que no comparten sus creencias; tiene benevolencia y rigidez extrema, dependiendo de la calidad e ideología (política y/o religiosa) del investigado.

Es preocupante  la  exorbitante  facultad preferente que la ley le asignó a la procuraduría en la investigación disciplinaria y en la aplicación de la sanción, sobre todo para aquellos que son elegidos por el voto popular, mientras que el sancionador es designado por un cuerpo colegiado, desprestigiado y sin vergüenza ¡vaya paradoja!; además, es un peligro latente que ese poder tan omnímodo, omnipresente y omnipotente esté, como en el caso actual, en cabeza de un “orate redomado”, quien ha logrado hacer prevalecer sus rancias creencias y doblegar a la totalidad del establecimiento, incluido el Presidente, imponiendo el ‘culto y el temor reverencial’ a su persona. Es urgente una reforma a esta normativa disciplinaria o terminamos en la hoguera.

Las decisiones y conceptos de la procuraduría (léase procurador) son ambivalentes, contradictorios y desconcertantes, causando daño y dolor a muchos, y que son considerados como los de ‘ruana’, y la euforia en otros pocos privilegiados. Sólo basta rememorar algunos casos: la absurda e inicua absolución en la investigación disciplinaria contra los ministros de la Yidispolítica, un prevaricato a todas luces y a gritos y que la Corte Suprema no tuvo el valor de investigarlo ni disciplinaria ni penalmente (recuerdan la acomodada teoría de la “duda razonable), fui quejoso junto a Navas Talero; el caso de Piedad Córdoba, donde se marcó un aberrante y descarado sectarismo, fue despojada de su investidura por la vía disciplinaria (o por la santa inquisición?),  y  se desplazó y no se escuchó a sus jueces naturales, Consejo de Estado y Corte Suprema, etcétera, etcétera,. Y el Consejo de Estado sigue con un mutismo desconcertante frente a estos actos administrativos arbitrarios y selectivos.

El Ministerio Público se convirtió en un “oráculo” en cabeza de Ordoñez y en un centro de tortura sicológica al servicio de sus recalcitrantes ideas, según se desprende de la declaración del relator de la ONU para estos temas en la cual hace mención específica al aborto y pide velar porque sus consecuencias no sean adversas para la mujer o para el profesional de la salud, afirmando que las prácticas discriminatorias hacia la mujer y poner trabas para acceder al aborto constituyen “tortura”. Y es esto precisamente lo que ha buscado la procuraduría para truncar este derecho de la mujer.

Qué arcano tan espeluznante le conocerá Ordoñez Maldonado al señor Presidente o a gran parte de los magistrados de las altas cortes? No se hace referencia a los congresistas, porque la mayoría no tiene arcanos, sus fechorías son más que notorios y siguen impunes. ¿Será esta la razón para que nadie le ponga el cascabel a este felino?

El procurador Alejandro Ordóñez radicó ante la Corte Constitucional su concepto en el que les pide a los magistrados tumbar el Marco Jurídico para la Paz, aprobado por el Congreso en el marco de los diálogos de paz en La Habana con las Farc, ratificando su posición entorpecedora aduciendo de que “no se puede sacrificar la justicia en aras de la paz y que aquellos que tienen condenas no pueden participar en política”. Esta es la contraprestación con la que le “retribuye” Ordoñez al presidente Santos por su posición pasiva y pusilánime adoptada frente a su reelección en el Senado de la República.

Manizales, abril 6 de 2013.