18 de octubre de 2021
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¿Quién fue Bernardo Arias Trujillo?

20 de abril de 2013

jose miguel alzateEl autor había nacido en Manzanares el 19 de noviembre de 1903. Es decir, falleció a la edad de 34 años. Sin embargo, a esa temprana edad ya había dado muestras de su talento creativo. Con “Risaralda”, publicada a los 32 años, Arias Trujillo alcanzó madurez intelectual. Antes de esta obra ya había publicado “Por los caminos de Sodoma” y “En carne viva”. Luego vendría “Diccionario de emociones”.

La conmemoración de los 75 años de la muerte de Bernardo Arias Trujillo propicia el espacio para hablar sobre este escritor que, según la crítica literaria, realizó una de las mejores traducciones del poema “La balada de la cárcel de Reading”, de Oscar Wilde. En este sentido, compitió con el maestro Guillermo Valencia, catalogado por Enrique Uribe White como el más afortunado traductor del poema. Sin embargo, para muchos conocedores del arte poético la versión de Arias Trujillo guarda fidelidad a la métrica inglesa, mientras la de Valencia se hace en versos eneasílabos. Es de anotar que, en su momento, en Colombia se despertó una interesante polémica entre los dos traductores, atizada por Aquilino Villegas al señalar que la traducción de Valencia era de mejor consistencia poética.

Existe una razón para escribir sobre Arias Trujillo: la publicación del libro “Pasión y patria”, de Angel María Ocampo Cardona, un extenso ensayo en torno al escritor caldense fallecido prematuramente. Este libro invita a revaluar su trabajo literario. Sobre todo porque el autor se detiene en el estudio profundo de la personalidad del destacado escritor, para enseñarle al lector de qué se nutre su narrativa, cuáles fueron sus preocupaciones temáticas, cómo surgió la novela “Risaralda” y de dónde viene la fuerza poética de su prosa. En “Pasión y patria” Angel María Ocampo se aproxima al corazón atormentado de Arias Trujillo, devela su angustia existencial, descubre sus influencias literarias y lo ubica en su contexto histórico. No deja ningún hilo suelto para mostrar al escritor como un ser de carne y hueso.

¿Quién fue Bernardo Arias Trujillo? Angel María Ocampo se encarga de decirlo. Y lo muestra en su contextura humana, con sus virtudes y sus defectos, con sus debilidades y fortalezas, con sus preocupaciones literarias y sus ideales de justicia social. En las páginas de “Pasión y patria” aparece retratado de pies a cabeza el creador de belleza que hizo gala de una prosa exquisita para describir el paisaje de Sopinga, el espacio geográfico de ”Risaralda”. Pero aparece también la imagen del polemista que no tenía agua en la boca para expresar su opinión sobre la clase política colombiana de los años treinta del siglo pasado. Ocampo Cardona nos entrega en este libro un aguafuerte sobre un escritor que hizo del lenguaje el arma predilecta para denunciar las injusticias cometidas contra una raza – la negra –  que durante muchos años fue tratada como esclava.

“Risaralda” es la obra cumbre de Bernardo Arias Trujillo. Cuatro personajes trascienden en sus páginas: Pacha Durán, Francisco Jaramillo Ochoa, Juan Manuel Vallejo y Carmelita Durán. Ellos son la columna vertebral de la novela. A su alrededor giran todos los hechos que se viven en Sopinga. Pacha Durán es una negra portentosa que establece en el pueblo una fonda donde los negros rumbean cada semana. Francisco Jaramillo Ochoa es el gran patriarca que llega de Manizales para someter a los negros en su tarea de colonización. Juan Manuel Vallejo, por su parte, es el aventurero «echao pa’ lante» que huyendo de un castigo de su padre se dedica a recorrer el país hasta que, deseoso de regresar a su tierra, llega a Sopinga en busca de trabajo. En “Pasion y patria” Ocampo Cardona analiza la estructura de esta novela con honestidad intelectual.

Bernardo Arias Trujillo dejó a su muerte una obra que catapultó su nombre como  panfletario. Es “En carne viva”, un libro que Tomás Carrasquilla ensalzó en su tiempo por su estilo coruscante. Un libro donde campea una prosa de fina estructura idiomática, elaborada con conciencia artística, recargada de adjetivos. Y que llevó a Gustavo Alvarez Gardeazábal a afirmar que Arias Trujillo fue mejor panfletario que José María Vargas Vila. Angel María Ocampo dice que la obra “tiene la fuerza avasalladora del que narra con perfecto conocimiento de las cosas el sufrimiento del pueblo”. Otto Morales Benítez, por su parte, sostiene que “el estilo era recargado y la frase demasiado sonora”. Y César Montoya Ocampo, el último grecolatino, dice que “es un acre detonante contra mucha vaca sagrada de la política colombiana en los años treinta”.

¿Cómo fue esa actitud ante la vida de Bernardo Arias Trujillo? La de un escritor con pensamiento liberal, comprometido con las causas sociales. No en vano, Angel María Ocampo habla en su excelente libro sobre la fuerza de sus ideas, destacando su crítica social. Pero también lo hace sobre su condición sexual. Sobre todo cuando afirma que en una sociedad conservadora como la de entonces el escritor tuvo que recurrir a un seudónimo – Sir Edgar Dixon – para publicar “Por los caminos de Sodoma”, una obra de carácter homoerótico. Faceta de su personalidad que se manifestó sin reatos morales en el poema “Roby Nelson”, donde canta a un joven que conoció en Buenos Aires. Por todo lo anterior, Arias Trujillo fue calificado como “insidioso, venenoso, implacable, tímido, introvertido, orgulloso, altivo y soberbio”.