23 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El Ruiz y los planes de prevención

23 de abril de 2013

Y está conmocionada por dos razones: Una porque la generación más joven no vivió los acontecimientos del 13 de noviembre de 1985 en que ocurrió la tragedia de Armero, y dos, porque en la memoria de quienes sí lo recuerdan no se tiene la ocurrencia de un evento volcánico sentido en la ciudad con dicha intensidad.

Afortunadamente, la ciudad sabe con certeza de la experiencia científica puesta a prueba por los responsables de manejar el Observatorio Vulcanológico de Manizales y conoce del nivel de instrumentación con que cuenta el volcán: en efecto los responsables del Observatorio Vulcanológico y sismológico de Manizales lograron en 2007 prevenir una desgracia al haber anticipado la ocurrencia de un flujo de lodo tras detectar anticipadamente una erupción del nevado del Huila, evento que ocasionó una avalancha que destruyó cerca de cinco puentes del río Páez en su recorrido.

Los fuertes sismos del domingo 21 de abril y que se han dado tras una crisis volcánica que empezó el 13 del mismo mes,  aunque hacen parte de una centena de eventos, no han dado mérito para modificar el nivel de alerta que continúa en color amarillo. Los vulcanólogos esperan seguramente modificaciones en la profundidad de los eventos vulcanotectónicos que continúan localizándose cerca de seis kilómetros de profundidad, además de otras señales como el cambio,  composición y volumen de gases emitidos o en la variación espacial y magnitud de las deformaciones como asuntos que en términos probables hacen parte de las señales premonitoras de una erupción.

La ciudad sabe también que el llamado de los funcionarios del Observatorio a tomar las precauciones apuntan a prevenir los eventos volcánicos considerados en el mapa de amenazas del Ruiz y no a tomar preocupaciones sesgadas hacia riesgo sísmico en la ciudad, dado que Manizales no está en el mapa de amenazas volcánicas y que los eventos volcánicos en general tienen magnitudes que difícilmente superan los cinco grados de magnitud.

EJE 21 invita a que el trabajo científico encuentre eco en las autoridades responsables de implementar los planes de prevención de desastres a lo largo de los ríos que drenan desde el Ruiz hacia Caldas y el Tolima como también en los primeros kilómetros vecinos al cráter Arenas del Nevado. Igualmente a que en este nuevo ciclo de ordenamiento territorial de doce años se implementan las políticas y acciones en el territorio para intervenir y resolver los usos conflictivos del suelo en zonas de amenaza volcánica, no solo del Ruiz sino también del Machín,  Santa Isabel,  Tolima y  Cerro Bravo que son los volcanes activos del segmento más norte de los Andes Colombianos.