24 de octubre de 2021
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Autonomismo, replantear, detrás suyo, porque, colocar

25 de abril de 2013
25 de abril de 2013

osorio efraim

Hay una diferencia enorme entre ‘autonomía’ y ‘autonomismo’, porque la primera es la “condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie”; el ‘autonomismo’, en cambio, es “la doctrina o el sistema que defiende la autonomía de personas o entidades privadas u oficiales”. De estas nociones se deduce claramente que al ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo se le desafinaron las flautas en la composición de las siguientes afirmaciones: “…en la ley 160 del 94, donde no se les otorgó ningún tipo de autonomismo político”; “…pero sin otorgarles ningún tipo de autonomismos políticos o administrativos” (El Tiempo, 24/3/2013). Con el sufijo ‘-ismo’ se forman sustantivos que significan doctrinas, escuelas, sistemas o movimientos, por ejemplo, ‘catolicismo, anarquismo, socialismo, panteísmo, autonomismo’, etc. La misma desinencia les da a otros sustantivos significados diferentes, por ejemplo, de ‘disposición’ o ‘actitud’, como ‘pesimismo’, ‘egoísmo’, ‘fatalismo’; y forma también nombres de actividades deportivas, verbigracia, ‘ciclismo’, ‘atletismo’, ‘alpinismo’ y ‘paracaidismo’. Sin hilar muy delgadito, me parece que en las frases del ministro debe cambiarse la palabra ‘autonomismo político’ por ‘autonomía política’, pues no se trata de la enseñanza de un sistema, sino del otorgamiento de los privilegios que se derivan de dicho sistema. Una cosa es el ‘chavismo’ y otra muy distinta es ser ‘chavista’. Ahí está el detalle, decía Cantinflas. ***

‘Replanté’ (pretérito de indicativo) significa ‘volví a plantar’. Las inflexiones verbales se forman añadiéndole a la raíz del verbo la terminación correspondiente de presente, pretérito, futuro, imperativo, etc. Y la raíz del verbo se obtiene suprimiendo la terminación del infinitivo (‘-ar’, ‘-er’, ‘-ir’, de la primera, segunda y tercera conjugaciones, respectivamente), por ejemplo, ‘ar’ de ‘plantar’. De acuerdo con esto, la raíz del verbo ‘replantear’ es ‘replante-’, de tal manera que su subjuntivo presente se conjuga de la siguiente manera: ‘replantee, replantees, replantee, replanteemos, replanteéis, replanteen’. Elemental, muy elemental. No así para el redactor de la sección de LA PATRA, “Supimos que…”, quien golpeó a sus lectores con el siguiente garrotazo: “…quienes le hicieron una petición de que se replanté el criterio inicial de que el proyecto llegue hasta la Manuela” (7/4/2013). “…que se replantee”; señor. Y no se le marca tilde a la penúltima ‘e’, porque es palabra grave terminada en vocal. Elemental, muy elemental. ***

Hay errores gramaticales, que, por su procedencia, son inexcusables, sin olvidar, eso sí, que “errar es humano”, por lo que nadie está libre de ellos. Es el caso del veteranísimo escritor Plinio Apuleyo Mendoza, quien, en su artículo “El asesinato de Gaitán: una inesperada revelación”, escribió: “…decidieron empujarlo al interior de la farmacia Nueva Granada, que estaba detrás suyo” (El Tiempo, 9/4/2013). Desde Suiza, el señor Fernando Rivera se pregunta si ese ‘detrás suyo’ es correcto. Por supuesto que no. Ello es que el adverbio ‘detrás’ no puede ser objeto de posesión, razón por la cual no puede ser determinado por el pronombre posesivo en ningún caso. La frase correcta es ésta: “…que estaba detrás de él”. Menciona también el señor Rivera -de Neira, a mucho honor- esta otra frase del escritor: “Al lado suyo, apareció de pronto su amigo y miembro de la dirección liberal”. En ésta sí está bien empleado el pronombre posesivo, porque ‘lado’ es un sustantivo, de tal manera que podemos decir “a su lado apareció de pronto su amigo…”, pero no “que estaba a su detrás”. Estos dos ejemplos pueden ser empleados como modelo para saber cuándo se pueden usar los pronombres posesivos ‘mío, tuyo, suyo (singular y plural), nuestro’ y ‘vuestro’. ***

El doctor Jorge Raad Aljure, en la misma cita del siguiente párrafo, dice: “…en la expresión de su intimidad se colocan en juego la capacidad de dar y la posibilidad de dialogar…”. El verbo, ‘colocar’ está aquí fuera de lugar, porque no se puede emplear por ‘poner’. Es bien sabido que no sólo las gallinas ponen. ***

Las siguientes frases me obligan a repetir y repetir y repetir: “…y porque no decirlo en el arte de curar porque esa era la misión de ese entonces” (Jorge Raad Aljure, en cita de un “fallo del Tribunal Nacional de Ética Médica mediante el cual se sanciona a un médico por haber violado la Ley 23 de 1981” (LA PATRIA, 26/3/2013); “Cada lector tiene un por qué en el rebusque y desentierro de su libro” (Ibídem, César Montoya Ocampo, 11/4/2013); “…los magistrados de la Sección Quinta de la corporación judicial no se han podido reunir por que la magistrada Susana Buitrago…” (Ibídem, 21/3/2013). En la primera muestra (en la que, además, falta un par de comas), el redactor debió echar mano de la expresión interrogativa implícita ‘por qué’; en la segunda, el sustantivo ‘porqué’, que se conoce por el artículo, determinado o indeterminado; y en la tercera, la conjunción causal ‘porque’. Además de estas tres formas, el castellano tiene otras dos, a saber, la expresión interrogativa explícita ¿por qué?  y la locución conjuntiva ‘por que’, que puede ser reemplazada por ‘para’, como en el siguiente  ejemplo: “Estamos luchando por que (para que) la VEINTITRÉS recupere su prístino y señorial atractivo tradicional”.