27 de enero de 2023
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Violencia en noviazgos entre menores puede estar asociado al acoso escolar

7 de marzo de 2013
7 de marzo de 2013

Término que algunos especialistas como Martha Cecilia Lozano Ardila, psicóloga experta en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud prefiere llamar “acoso escolar”, argumentando que “el uso del lenguaje exacerba comportamientos en los niños o niñas acosadores” 1922 martha Ospina

Recientes estudios realizados por profesionales del Colegio Colombiano de Psicólogos, ponen en evidencia una posible asociación entre la violencia entre las parejas sentimentales y el acoso escolar.

El problema de la violencia entre novios durante la adolescencia es una situación que aumenta según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de 2.952 a 5.212 casos de denuncias de agresión entre novios menores de edad en un solo año.

Andrés es un niño de 12 años, novio de Camila, ellos cursan séptimo grado en un colegio de la ciudad de Bogotá, a su curso llega Juan con el que Camila tiene bastante afinidad, Andrés al ver esto le prohíbe a Camila volver a hablar con Juan, la ridiculiza frente a sus compañeros de clase diciéndole cosas como: “Váyase con él, son tal para cual, igual de muertos de hambre”, las agresiones no terminan aquí. A la salida del colegio Andrés le da una cachetada a Camila, quién no responde a la agresión y prefiere retirarse mientras sus compañeros observan la escena.

Camila cuenta que esta situación se repetía en varias ocasiones en el aula de clases, pero de manera verbal, con gritos, insultos y críticas permanentes por lo que decidió terminar la relación.

Según la Dra. Martha Cecilia Lozano, una de las conferencistas invitadas al III Congreso de Psicología Colpsic- Ascofapsi, “el concepto de relación de pareja ha cambiado, los niños de 5 años ya afirman tener novio y uno de cada tres niños de esta edad aseguran haber dado su primer beso. Lo anterior nos cuestiona sobre qué hemos hecho para volver a los niños, adultos tan rápidamente, y por otra parte, nos encontramos con relaciones de noviazgo, inmersas en la cultura de lo light, lo efímero, relaciones a corto plazo que están lejos de definirse como un compromiso. Además, relaciones donde se considera a la pareja como una propiedad más, desconociendo que las personas no se quitan como objetos.

Este último punto es crucial para entender la problemática de la violencia en los noviazgos, como expresa la psicóloga Martha Lucia Gómez, donde se desea “mantener control y poder sobre la otra persona, que lo hace semejante al deseo intrínseco del acosador o bully en los casos de intimidación escolar. Esta motivación es lo que hace tan semejantes los dos patrones de violencia. Y por otro lado, estas motivaciones de poder y control pueden llevar a una persona quien ejerce el rol de agresor, a intimidar u acosar a un tercero/a que puede representar una amenaza para su relación de pareja”.

En situaciones como estas, un agresor en la pareja, puede ser un agresor contra sus pares, puede ejercer presión contra otros como mecanismo de poder, y aliarse con otros para “acosar o intimidar” a una chica o un joven que, a su juicio subjetivo, representa un obstáculo para mantener a su pareja bajo su dominio. Se incluye entonces el acoso de varias chicas hacia otra que consideran más bonita, por ejemplo, pues puede ser una amenaza, pensando que podría “quitarles el novio”; o casos de acoso de un grupo de muchachos contra otro que eventualmente pudo estar interesado en la novia de él o de alguno de sus amigos, y a partir de ese momento se convierte en “blanco de intimidación y burlas constantes”.

Se estima que la prevalencia de la agresión en relaciones de pareja adolescente puede estar entre el 7% y el 55% dependiendo de la región, el tipo de comportamientos registrados, el tipo de agresión, y la población participante (edad, etnia y sexo).

Natalia dice: “tengo 17 años y un poco más de 2 años de andar con mi novio, pero el caso es que siempre estamos peleando y todas las veces dice que yo tengo la culpa. Siempre me está insultando, me ha llamado pendeja, babosa, me ha mandado a freír espárragos, esto lo ha hecho muchas veces delante de nuestros compañeros de clase, lo peor de todo es que siempre me persuade para que vuelva con él”.

“También recuerdo algo que nunca podré olvidar (y que de seguro el ya olvido), un día que estaba en su casa y él quería tener relaciones, pero yo me negué porque simplemente no tenía ganas. Me dijo: “ahhhh!!!! de seguro que ayer cogiste con alguno de tus amiguitos, es por eso que ahora no tienes ganas”. Ese día me puse muy, muy mal, lloré y lloré y le gritaba que porque me había dicho eso que yo no soy una cualquiera para andar haciendo eso”.

Dice Martha Lucia Gómez psicóloga candidata a Doctora en Psicología de la Universidad de los Andes… que, a partir de la información obtenida en un estudio realizado con adolescentes bogotanos “una de los tipos de agresión que se evidencia en esta clase de situaciones entre parejas es la sexual, que incluye la presión para iniciar o mantener contactos íntimos, o también insinuaciones, chantajes y amenazas para tener relaciones sexuales en contra de los deseos de la pareja.

Se encontró además en el estudio, que la mujer adolescente recibe más agresión que los hombres en las relaciones de pareja, y en las que se observa incremento de la agresión a medida que pasa el tiempo. Por otro lado, también se observó que las adolescentes de mayor edad soportan más tiempo la agresión. La adolescencia se puede entender, de acuerdo con lo que la Psicóloga Martha Lucia Gómez ha indagado en la literatura al respecto, “como una época de muchos aprendizajes y necesidades frente a las relaciones románticas, y por esto es fundamental ayudar a los jóvenes a vivirlas de forma constructiva”.

Para las profesionales de la psicología, es muy importante que los estudios no solo expongan una problemática sino que presenten las alternativas para el manejo de dicho problema, como en estos casos de violencia en noviazgos entre menores de 18 años que puede estar asociado al acoso escolar se requiere de mayor acompañamiento de los adultos, de la mano de un buen ejemplo, un aprendizaje de las habilidades para desempeñarse en las interacciones personales íntimas, aprendizaje de identificación y manejo de emociones, una reformulación de creencias asociadas a las relaciones íntimas y románticas, un pensamiento crítico frente a las demandas del medio, y los estereotipos de género, esos pensamientos que encasillan a la mujer como débil, frágil, dependiente, sin decisión propia y al hombre como impulsivo y agresivo por naturaleza, aquel que debe ejercer control y dominio.

Finalmente, menciona la Psicóloga Martha Cecilia Lozano que “la importancia del reconocimiento de las emociones morales en este tipo de problemáticas es fundamental pues nos permite comprender la magnitud del daño sobre las otras personas, las consecuencias de nuestras acciones especialmente cuando son conductas agresivas que lesiona seriamente la percepción de sí mismo, la seguridad personal y la confianza en los demás”.