28 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Multitudinarias peregrinaciones al cerro de Sancancio

29 de marzo de 2013
29 de marzo de 2013

Al iniciar el viacrucis, hicieron un surco de velas alrededor de uno de los pasos de la Pasión de Cristo y oraron durante diez minutos.

Era absolutamente perceptible la fe de estos peregrinos matinales, tan profunda como el significado cristiano de la conmemoración. El murmullo de sus oraciones rompía el silencio del bosque que dejaba escuchar el trino de una que otra mirla, especie que prolifera en la vegetación del cerro.

Diríase que esta fue la primera cuota de una multitud calculada en 30 mil personas que suben el Morro de San Cancio durante este Viernes Santo para repetir literalmente el camino de la cruz, donde a través de catorce estaciones se rememoran los pasos de Jesús camino a su muerte.  En la medida que transcurre el día, el camino, de unos dos kilómetros, se inunda de peregrinos a tal punto que se torna crucial el espacio para caminar. Por fortuna, el astro rey iluminó la mañana con la majestuosidad de sus rayos.
parasol
En el trayecto se apreciaban familias enteras caminando con toda su ascendencia, incluyendo niños recién nacidos. Como nota singular, no faltaban las mascotas que “asumen la solemnidad” de sus amos como si fuesen conscientes  de la profundidad que encierra la celebración litúrgica.

El rebusque, un recurso tan visible en todas estas conmemoraciones, tenía hoy cultores por cientos que vendían desde velas, estampas y escapularios, hasta contras para espantar el demonio y los ángeles negros. Empezando o coronando el recorrido (la cima del Morro) los “viacrucisistas” podían comprar comidas rápidas, comestibles de toda clase, jugos, gaseosas y agua embotellada o en bolsa. La oferta era abundante.

En las primeras horas de este Viernes Santo brillaban por su ausencia la Policía, las ambulancias y el personal de socorro. La razón natural enseña que cuando hay una movilización semejante es imprescindible la adopción de un plan de seguridad con todas las aristas para una atención rápida y eficaz en casos de emergencia. Sin embargo, las autoridades pasaron por alto este “detalle”.

Los feligreses de Manizales también le pidieron muchas cosas este Viernes Santo al de Arriba. Entre ellas, la paz, tal vez la más añorada.