21 de mayo de 2022
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¿Qué festejamos?

19 de marzo de 2013

 

mario garciaCreo que lo han hecho todos los que no están envenenados por resentimientos amargados, o por prevenciones ciegas contra todo lo que a fe católica les huele, o por deseos tal vez subconscientes e inconfesables de un mundo en el que ya no se escuche una voz que se levante en defensa de la verdad, del bien moral y de la ley natural, que es ley de Dios.

No enaltece, ni mucho menos, a un medio de comunicación como el periódico de Don Guillermo  Cano, el dar cabida a comentarios folletinescos cuando de hechos y de personas se trata que, por decir lo menos, merecen un trato de cierta altura y objetividad. Los renglones en que hoy se despacha don Ramiro son de tal ligereza, de una pobreza conceptual y analítica tan grande, que dan grima.  Pero bueno, dejemos a Ramiro  en su buhardilla, rumiando su odio a la Iglesia y regurgitando su tósigo. Yo me atrevo ahora a responder, ante todo para mi propia reflexión, el interrogante que nos llegó desde la buhardilla.

¿ Qué festejamos ?    Festejamos, ante todo, nuestra Fe. Esa Fe sin la cual la vida de los ramiros y compañía adolece de un insalvable sinsentido. La Fe que le da horizontes más allá de este mundo pasajero a nuestro vida. La Fe que nos ayuda a ver en la Iglesia, – no tanto en Ella como institución visible, sino como misterio, como sacramento universal de salvación, como Reino de Jesucristo apenas incoado –  la concreción del amor de Dios que quiere, en Ella, salvar a todos los hombres. La Fe que   transforma todas las realidades del hombre y de cuanto lo rodea – el universo, los gozos y las penas, la salud y la enfermedad, el amor y la ternura de quienes nos quieren, la vida social, y hasta la misma muerte – y permite leerlas en clave de trascendencia. ¡ Ah, sí : festejamos nuestra Fe, y bendecimos  a Dios por este don maravilloso, que bien quisiéramos que otros pudieran compartir con nosotros !

Festejamos el sabernos herederos y partícipes de una historia, la de la Santa  Iglesia, que se inició  con el grupo de los Doce y que llega hasta nosotros; una historia tejida de grandeza, así no quieran verla los ciegos voluntarios, y también, ¡ ay ! , de pequeñeces; la historia de esta Iglesia en la que amamos a su Divino Fundador, y que, como dice bellamente un libro maravilloso, es una, pero también diversa, y holgada y multiforme; es santa, pero también pecadora; es católica, pero también se trata de una pequeña grey en un mundo cada vez más pluralista; es apostólica, anclada firmemente en una tradición que empalma con sus orígenes, pero también escatológica, peregrina hacia una meta prometida…;no solo es el  aprisco sino también el rebaño; un paraíso pero también desierto; cielo estrellado y campo de batalla; puerto y nave; templo y tienda de campaña; alcázar inexpugnable construido sobre la roca de Pedro, pero también algo muy parecido a esas casas frágiles que, en caso de terremoto, resultan preferibles a cualquier edificación más consistente.

( “ Discurso del Padre Nuestro”,  José María Cabodevilla)
Festejamos la acción del Espíritu en hombres como Josefh Ratzintger, cuyo gesto admirable de grandeza y de espiritualidad sólo puede ser tergiversado por la ceguera y la malevolencia, y cuyo magisterio luminoso alumbrará por mucho tiempo nuestro camino y el del mundo; como Angelo Roncalli, (Juan XXIII), que con decisiones que sólo pueden explicarse si se cree en el Espíritu Santo, puso a la Iglesia en un camino de “aggiornamento” que continúa; como Karol Vojtyla ( el Beato Juan Pablo II), la influencia de cuyo magisterio no sólo relanzó e hizo más profunda la vida de la Iglesia, sino que provocó cambios en el mundo con repercusiones y alcances que solamente el tiempo y la historia podrán justipreciar; y como Jorge Mario Bergoglio, cuyo talante profundamente evangélico comienza ya, corridos apenas unos días de su llegada a la Sede de Pedro, a dar un aire de sabiduría y de enternecedora bondad a su Pontificado.
Festejamos, sí, señor de la buhardilla, festejamos  que el gobernalle de la nave esté ahora en manos de un hijo de este “continente de la esperanza”, que es América Latina.

Festejamos el espectáculo magnífico de unidad que dio la elección del Papa en uno de los Conclaves más breves de la historia, contra todas las consejas y  rumores infundados que se hicieron correr y se mencionan todavía acerca de supuestas luchas, facciones e intrigas en el seno del Colegio Cardenalicio.

Todo eso, y muchas cosas más, es lo que festejamos. ¿ Tenemos razón para hacerlo ?

Dios sea bendito, ¡ “ HABEMUS PAPAM” !

Mario García Isaza
C.C. 41079 de Bogotá