17 de mayo de 2024

Fray Rodín, la doctrina y la estética

4 de marzo de 2013

frany rodinDesde quienes aprovechan las circunstancias para darle una zurra a la Iglesia, hasta los que consideran que fuera de la Iglesia no hay salvación y que es el Espíritu Santo, para bien o para mal , el que inspira su supervivencia y el que la pone a prueba con las intrigas, traiciones y ambiciones terrenales y los carbonientos pecados de algunos de sus jerarcas. Esto último me acuerda de mi madre que fué una católica sin claudicaciones y que cada vez que aparecía un escándalo eclesial solía decir: la Iglesia es tan fuerte y poderosa, mijo, que ni los curas han sido capaces de acabar con ella. Y enlazaba un Rosario tras otro en solidaridad con el Papa que tanto sufría con las ovejas descarriadas.

Dentro de quienes la han cantado la tabla a la Iglesia y sus pastores, hay algunos que, con toda seriedad, piden que se actualice y se ponga  a tono con los tiempos. Que se modernice. Pero esa modernización, , en las más de las veces, es para solucionar problemas prácticos individuales. Los ejemplos cunden. Si han patrocinado un aborto o lo han permitido, exigen que la Iglesia diga que ahí ,en el caso de las mujeres, puedan disponer con plena libertad de su cuerpo sin que ello implique ninguna sanción religiosa. Que los divorciados y quienes  tienen una nueva relación matrimonial, puedan casarse nuevamente por los ritos católicos y que ni ellos ni sus hijos  sean excluidos de los  sacramentos. ( En Manizales, para no ir muy lejos,  a una pareja de «arrejuntados» le negaron la Comunión, delante de toda la feligresía. Y a los hijos , fruto de «dañado y punible ayuntamiento «, los tenían que bautizar en otros departamentos, porque el Arzobispo de Manizales y Caldas prohibió para ellos las aguas bautismales en su jurisdicción). Que que pereza cumplir con la Confesión y que se les permita comulgar con la sola contrición de corazón y el propósito de la enmienda, sin tener que arrodillarse en un confesionario. Que se permitan los métodos anticonceptivos e incluso la pastilla del otro día y todo aquello que implique la libre fornicación. Mejor dicho, que se derogue el sexto mandamiento y desde luego, el noveno, que es tal vez el más  atractivo de infringir. Y que dejen casar a los curitas, para que no tengan  la tentación de perseguir a los monaguillos en las sacristías. Y me haría interminable con lo casuístico. Porque, no nos digamos mentiras: ahora lo que se busca y pretende son unos principios de bolsillo que puedan acomodarse  a nuestros propios e inmediatos intereses.

Esos anhelos de reforma de muchos católicos, seguro que se pueden lograr . No son dogmas de fé. Pero va a ser largo y difícil. Porque las Iglesias deben pautar conductas estrictas para sus adeptos, o si nó que gracia. Que gracia una Iglesia sin ortodoxia. Sería como pertenecer a los Leones, los Rotarios o la Cámara Junior.  La cosa es muy clara: o lo tomas o lo dejas. Si estás dispuesto a acatar las normas de la Iglesia Católica, tal como están, declárate católico. Si nó, busca otras opciones, que las hay. Esto lo puedo expresar mejor con lo que encontré  en un blog suscrito  por Gww Wonder( ? ) , quien al glosar el maravilloso libro «En que creen los que no creen » , que recoge  las cartas cruzadas entre Humberto Eco y el fallecido Cardenal Jesuita Carlos María Martini, expresa : » Eco  defiende la libertad para que un credo establezca sus reglas de manera autónoma. La pertenencia a una confesión- al igual que a un club- conlleva (sic) unas normas que se aceptan y se entra en dicha comunidad, o se rechazan y se busca una más acorde con nuestro pensamiento». Mas claro no lo canta el gallo de la pasión. Vamos a ver si los integrantes del próximo cónclave , además de elegir al Sumo Pontífice, le meten el diente a estos temas y modifican los » estatutos» del club religioso por antonomasia: la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Pero también han aprovechado para desempolvar obsoletas críticas al ceremonial y boato que rodean el señalamiento del nuevo Pontífice , a la riqueza de los templos , de los ornamentos  y han sugerido que se vendan bancos, obras de arte, copones de oro, en fin, los tesoros acumulados por la Iglesia, se reparta su producidio entre los pobres, las sociedades protectoras de animales y las ONG ecológicas. Y se instaure una nueva iglesia proletaria. Como que simplista el argumento. Extendible a los musulmanes, los budistas, los judíos, los mahometanos, los testigos de Jehová, los ortodoxos rusos, etc, etc.. La contemplación de los templos , la ritualidad de las religiones, los revestimientos de sus ministros, elevan el espíritu. Una misa católica , oficiada en latín, por un obispo, es diferente años luz al mismo acto celebrado por un sacerdote en bluyines al ritmo de un rock cristiano. El populismo religioso me eriza. Yo , les confieso,  admiro el protocolo, las vestimentas, , la imaginería de los romanos encargados de las ceremonias antes y depués de los cónclaves.El latín.  Cuando se pone en funcionamiento el espectáculo de la elección del Papa, no me muevo del televisor un minuto. El aporte de la Iglesia a la estética es indesconocible. Mi admirado Humberto Eco  me interpretó con creces cuando escribió que si  Jesucristo no es Dios merecería serlo por haber inspirado las catedrales, La Pietá, las pinturas sobre los pasajes bíblicos, la Capilla Sixtina y la música de Bach. Suscribo esta apreciación.