22 de mayo de 2024

Aclarado homicidio de pareja de comerciantes: su sobrino habría planeado el crimen

23 de marzo de 2013
23 de marzo de 2013

Desde aquel 19 de febrero de 2009, su familia empezó una búsqueda que apenas concluyó hace pocos días.

Lolia Edilma Andrade y José Ignacio Bacca fueron una pareja de exitosos profesionales con muy buenos ingresos económicos debido al manejo de inversiones en el fondo Forex International, que les permitía transar con divisas hasta por 4.000 millones de pesos. Al parecer, eso abrió la puerta de la ambición de sus victimarios.

En el 2009, las autoridades en la ciudad de Pasto (Nariño) iniciaron la investigación por estos hechos que conmocionaron a los habitantes del frío altiplano pastuso. La Unidad Nacional de Fiscalías contra del Delito de la Desaparición y el Desplazamiento Forzado comenzó a trabajar en el caso de la desaparición de los esposos Bacca Andrade.

Por la muerte de esas personas están detenidos con medida de aseguramiento en la cárcel de Pasto para que respondan en juicio por homicidio agravado Germán Mosquera Duque, conductor de Luis Carlos Andrade; Lerney Rojas Valencia, sicario; Carlos Andrade Tapia, sobrino de las víctimas; Wilson Dionel López Pianda, quien colaboró en la disposición final de los cadáveres; y Cirilo Cagua, otro sicario.

Durante las primeras indagaciones, la familia manifestó su sospecha sobre un sobrino de la señora Andrade. Se trata de Luis Carlos Andrade Tapia, quien era de total confianza de los desaparecidos y al igual que ellos invertía en Forex Internacional, lo que le permitía mover grandes cantidades de dinero.

Andrade Tapia, de 23 años y sin estudios académicos, afirmó en uno de los interrogatorios realizados por las autoridades que obtenía mensualmente ganancias cercanas a los 100 millones de pesos. Además, tenía escoltas y se movía en carros de alta gama.

Las autoridades pudieron constatar que algunos meses atrás, Luis Carlos Andrade Tapia había hurtado de la cuenta de sus tíos la suma de quinientos mil dólares y que él mismo lo había reconocido en una reunión sostenida con la familia. Para los investigadores, este hecho y el intento de secuestro que en una ocasión habría tratado de cometer en contra de sus abuelos, lo transformó en un sospechoso.

Durante las pesquisas se consiguió información que este hombre habría obligado a la pareja a realizar el supuesto viaje a Ecuador, pues los habría convencido de que todos estaban en peligro y debían salir de la ciudad para protegerse. Para la época de la investigación, Andrade Tapia se encontraba detenido por estar vinculado a la investigación que se hacía por un secuestro de un arquitecto de Pasto.

PRUEBAS FORENSES

La investigación del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) siempre fue llevando a las autoridades, cada vez más, hacia móviles económicos. En este trabajo, se supo que para el frustrado secuestro de sus abuelos, Andrade Tapia había arrendado una bodega. A partir de este hecho, se encontró que entre las propiedades de él y su familia había una casa en un condominio a las afueras de la ciudad.

La residencia siempre permanecía sola, por lo que fue allanada y se aplicaron luces forenses. La muestra supero las primeras pruebas, pues desde allí se llegó a la conclusión que eran rastros humanos y que este marcaba el recorrido de las posibles víctimas. Primero en la sala, en el primero piso, luego en el garaje. Para ratificar esto, fue recreada y, posteriormente, se encontró que la percepción de los investigadores era la correcta.

Pero la muestra no fue suficiente. Debió hacerse una inspección judicial al proceso de secuestro por el cual fue condenado Andrade Tapia y se entrevistó a un testigo que refirió que escuchó en una conversación que Luis Carlos y otro sujeto relataron la forma cómo habían matado a los esposos Bacca Andrade. Los llevaron a una casa de las afueras de la ciudad y los mataron con arma corto punzante.

Asimismo, una familiar de las víctimas dijo haber escuchado que su conductor hablaba por teléfono con el escolta y conductor de Luis Carlos Andrade y que hablaban de una vuelta contra los esposos Bacca Andrade. Adicionalmente se logró la plena identificación de Germán Mosquera Duque conductor del sospechoso, un expolicía que habría participado en el homicidio.

Finalmente se halló a Cirilo Cagua Cortés, quien en interrogatorio confesó lo ocurrido. De esto surgieron dos capturas y cinco imputaciones, con medida de aseguramiento.

Cagua dijo que “ese 19 de febrero, Luis Carlos citó a los tíos a una reunión, so pretexto de un negocio de un inmueble, normal en lo que ellos diariamente hacían. El conductor de él los llevó en la camioneta de su propiedad, fueron al condominio a las afueras de la ciudad y allí los esperaban alrededor de seis sicarios. Les hicieron firmar unos pagarés para posteriormente cobrarlos.” La casa estaba deshabitada.

“Cuando Lolia Isabel preguntó quién les hacía eso, ellos le respondieron que el patrón Luis Carlos. Ella empezó a llorar, a suplicar que no los mataran, que tenían dos niñas, que les daba cien millones de pesos. Igual, José Ignacio suplicaba que no le hicieran daño a su mujer; pero los sicarios ya tenían una orden, los separaron, a ella la llevaron a un baño, a él a otra habitación, y los apuñalaron. Luego, salieron dos de ellos a comprar bolsas plásticas negras, los envolvieron, lavaron los pisos, las paredes y usaron límpido para no dejar huellas.”

“Cuando quisieron sacarlos en la camioneta por el garaje, se dieron cuenta de que el candado estaba trabado. Llamaron a una persona para que los ayudara y llego Wilson en compañía de otro sujeto, quienes también colaboraron no solo en quitar el cerrojo sino en subir al baúl los cadáveres y señalar en señalar un sitio de la ciudad para botarlos”.

Por ese crimen, los sicarios recibieron 15 millones de pesos. En este caso hay cinco detenidos y la identificación de tres sujetos que también habrían participado en los hechos.